viernes, 12 de marzo de 2010
De repente es otra la luz de los días
De repente es otra la luz de los días,
de repente son otras las horas
hoy rampantes de repente.
Desde siempre , sin embargo,
Russell y su tetera
entre Marte y la tierra.
Nada hay nuevo bajo el sol,
no nos acreditan por tanto las horas
perdidas, los rastros en una huida,
ni las huellas que no nos salen al paso.
El amor contemporiza mal en estos tiempos
de sal en la boca del sediento,
de violencia en el rostro y en el gesto,
de nombre escrito temblando sobre una duna,
simple arena de una arena simple que todo lo abruma.
No hay nada nuevo tampoco bajo la luna.
El tiempo como una vía de agua en un barco a la deriva,
como el dolor de las rocas hirviendo,
de los cuerpos de ceniza que la vida inútilmente preconiza.
¿dónde demonios está la salida?
¿qué hacer , de repente, mientras tanto?
ser hombre y saberlo en las heridas sin embargo,
en el latido de un recuerdo que no tilila,
ser hombre en el embargo, en el reflejo pálido y desvaído
que nos devuelve tiritando la palabra cadáver.
viernes, 19 de febrero de 2010
formspring.me
¿tiene un poema favorito?
no, tampoco un poeta, va con los días y los estados de ánimo, cosa distinta sería hablar de los que me parece que tienen el mayor poder con la palabra, la mejor calidad, o la más depurada calidez....
formspring.me
¿a qué te dedicas?
... "actualmente" respondo preguntas en formspring...el zen dice que un bailarín no es un bailarín cuando no baila...jajajajajajajaja
jueves, 18 de febrero de 2010
Crisis es una palabra que sabe a estigma.
Crisis es una palabra que sabe a estigma,
a cero por ciento de nada.
Ola que aparece congelada
perdiendo su sabor a ola, a alga, a motora.
¿qué sabemos hoy, ahora, olas de cuántas pateras?
¿cuántas son ahora las manos que asoman en la superficie,
en la cuenta atrás mortal y analfabeta?
Cola de gente parada por culpa de tanta gente.
Nada saben los bancos de los asientos
ahora que nos piden los paraguas porque está lloviendo,
que nos quitan el pan porque estamos hambrientos
¿tendrán valor para quitarnos las armas, la palabra?
Somos una guitarra sin cuerdas,
seis son los ahorcados.
¿cuál es la música que no suena,
la que no bailaremos embriagados.
¿a quién colgaremos temblando de un palo,
quién será in corpore puro escarnio?
Crisis gasta el mismo esfuerzo que ruina,
no huele a comida la cocina ni está lleno de restos el hule.
Quevedo afeitaría una barba así: desmigada,
Iría tranquilo y consciente a la Torre de San Juan Abad,
Pues sólo nos queda matar, así sea con palabras.
lunes, 8 de febrero de 2010
QUIZÁS EL AMOR
Quizás el amor,
Quizás las horas ebrias,
Quizás todo lo que no ha sido,
El sexo, el cambio de sentido,
Todo aquello que representan
las horas en que la televisión
es una droga y una hora cierta,
tanto tiempo derramado sin motivo,
quizás todo lo que no tiene sentido
para qué o para cuándo,
No sabes cuánto saben los muertos,
los muertos que no escribirán versos de amor,
tanto dan Haití o Colombia,
tu piel no sabe a amor,
nada saben tus músculos del progreso,
quizás Heidegger, o Kant,
es Platón el que habla de la caverna,
lee un poco lector,
críptico es una palabra que está en el diccionario
y tú sin embargo embargas los besos,
inútil, mamarracho,
nada sabes del amor, sin embargo.
Borracho,
Cuerpo que nada sabes del cuerpo,
Amor que no fulguras sin embargo,
Verso que no sabe que es un verso, ve,
sin embargo ,no te quiero, no es amor lo que recuerdo.
SOBRE LA ESTÉTICA ?
Estando interesado como estoy en el estudio desde la Estética , (independientemente de que siendo doctorando en esta disciplina, esté intentando doctorarme) de temáticas que van desde el Arte Marginal en toda su extensión y tocando lo urbano (fuera de mercado), a la estética relacional y al mercado del arte puro y duro, temas estos que encuentran como denominador común la pregunta de ¿cómo se relaciona el arte contemporáneo con la sociedad, con la historia, con la cultura? De ahí que me atraigan profundamente los stencils y graffittis, como movimiento reflexivo (véase al Líder Supremo: Banksy), visible y anónimo, que me intrigue profundamente la pregunta ¿Qué mueve a Henry Darger a trabajar, por el contrario, invisible e “irreflexivamente”?, ¿cómo se relaciona ahora la “forma” con el espectador tras tanto happening, performance, obra virtual indefinida, toda la pura conceptualidad?, por último y para acabar el hilo, ¿cuál es la lógica del mercado del arte? ¿qué es una obra de marca- un autor marca?, ¿por qué, en contra de todo lo anterior, cuando no hemos dejado de girar alrededor del “acto creativo” son diferentes todos y cada uno de ellos; desde toda la obra de una vida que bien puede ser o haber sido quemada anónimamente (véanse el mismo Darger y el mismísimo Kafka, que testaron que se hiciera), a un tiburón en descomposición (Véase al ahora millonarísimo Damien Hirst), que ha sido cambiado por “otro de similares características” (¿coseidad de la cosa Hegeliana?) y que vale 12 millones de dólares?
¿Tiene, por tanto, futuro el arte? En el presente abunda desgraciadamente que se escamotee al arte su papel armonizador del porvenir, apareciendo vacío de ideales sociales, aunque conociendo los planes de estudio de las diferentes disciplinas artísticas, se entiende, -lamentablemente-, la incapacidad generalizada del artista para generar desde su disciplina debates económicos o de justicia social.
Ésa es, hoy, la reflexión. Despáchense a gusto.
viernes, 15 de enero de 2010
TIRITAR DADÁ
Hoy mientras tanto el frío,
quizás las horas perdidas con tu visión fantasma,
golpearse con todas las paredes de un enorme pasillo,
hundir los pies de barro en agua e ir deambulando entretanto gritando:
NO EXISTO, NO EXISTO, NO EXISTO
Como todo pensamiento el frío.
No es una manta el futuro, nada es, nada habrá de ser:
Vela que se apaga justo cuando ilumina.
Tras tanto, gritar palabras de barro, lo pies torcidos y conteniendo el hipo,
deambular la galería como un fantasma golpeado y perdido.
Llorar con el dulccisime de Gúndula Janowitz,
volar loco por las cornisas con Goyeneche. Sin más.
No saber grabar en una pared dónde ha estado quién.
Haber respetado todas las cortezas de los árboles descorazonados.
El compás roto durante el paseo por un filo de cuchilla de plata.
Colgando de una cuerda floja amanece tendida toda la ropa negra.
Nada queda del pasado en el presente a más de la sombra azul.
El frío que asoma nuevamente. Es blanco el hálito militar.
Las manos no recaban nada cálido, el silencio se exhibe hasta el puñetazo.
Los sesos solos desparramados por sólo veinte líneas, sólo veinte.
sábado, 9 de enero de 2010
Propuesta de intervención
Platón decía que sólo los muertos ven el final de una guerra. Os traslado que estoy proyectando una intervención para abrir el debate sobre la cruz de los caídos de Cáceres. Lo hago por una sencilla razón: si sólo los muertos ven el final de una guerra, creo que es claro y me parece un hecho constatado, materializado en la piedra, que esa cruz no es sino el recuerdo de algo que aún está vigente. De ahí que yo proponga que desaparezca de su actual emplazamiento con mi intervención. No quiero que desaparezca con ningún ánimo espúreo, lo único que quiero sugerir es que sea desplazada a un sitio más adecuado como quizás sea el cementerio de Cáceres. Entiendo que es más adecuado por una sencilla razón: porque en el cementerio de Cáceres descansan todos los muertos por igual y porque ahí efectivamente se constata que la muerte nos iguala a todos. Entiendo que no hay unos muertos mejores que otros, que no debe haber muertos que deban ser honrados de manera diferente, porque cualquier muerte es suficientemente importante para el hombre como para que se exija, o se deba exigir que ésta no pueda ser manipulada, tergiversada, que no pueda ser hecho tendenciosamente el discurso de que hay muertes que están justificadas o que es mejor no traer a la memoria y que, por otro lado hay otras muertes que son una gran lástima que merece la pena honrar con un monumento, cuya sombra no cobija el presente. No es buena la muerte de nadie, no es buena entonces la muerte de ningún español, que es la muerte que se celebra de una manera tan extraña, hoy tan inapropiadamente, al ser un símbolo de un régimen anticonstitucional y que oprimió y mató por igual. La historia escribe, no solo con renglones torcidos, sino en distintos sentidos en función del interés que se quiera sacar a ese momento, es sabido. Decía antes que no hay ningún español cuya muerte deba celebrarse ni sea buena. No hay ningún sólo extremeño cuya muerte sea mejor que la de otro o sea peor que la de otra persona. No hay ningún pacense ni ningún cacereño que muriendo mejore o empeore. Tampoco debe haber ningún ciudadano, ningún vecino que al morir merezca una cruz de los caídos que celebre su muerte. La muerte no es un motivo de celebración. Si no hay ningún vecino que deba morir con alegría ni con tristeza tampoco hay un amigo, tampoco hay un hermano, y tampoco hay ni debe haber un hijo. No me parece apropiado que se mantenga ese símbolo en una ciudad que aspira a la modernidad como lo hace Cáceres. Si me van a contestar, aduciendo, arguyendo que es un bien que per se, tiene o connota, refleja, un valor histórico por recoger un segmento de la historia de España, no puedo sino recomendar que se le dedique la atención suficiente y que se ponga en claro qué representa, qué significa, a quién ampara, a quien protege o sencillamente de quién habla esa cruz. Debería ser puesto en un sitio donde la gente pueda identificar que acude allí, que acude a esa imagen, que va a poder verla entendiendo lo que está haciendo y comprendiendo todas las circunstancias que potenciaron la creación de ese símbolo, a modo de un museo, de un centro de interpretación, si es que es esa la respuesta que se me puede dar por los que tienen miedo a que desaparezca, pues en ningún caso va a desaparecer, en todo caso será trasladada. Lo que me pregunto ahora es si ellos creen que lo que va a desaparecer es ese cariz pretendidamente predominante en la historia, ese hecho cierto que hace que la historia lamentablemente la escriban los que vencen. A día de hoy esa victoria no es tal, con lo cual no tendría sentido que se mantuviera. Ahora hay además una aconfesionalidad constitucional, ahora hay un consenso que exige que todo sea revisado, no se puede dar por bueno lo que no ampara la totalidad, y ya que es quién debe decidir lo que se quiere que esté dentro de su amparo, es por eso que yo, por mi parte y de mi parte, propongo esto que digo. Ahora ayúdenme o disientan, os oigo, estoy aquí: http://www.formspring.me/CASALONTANA
viernes, 8 de enero de 2010
Respuesta a una pregunta no formulada
Ha dejado dicho Catalina Ruiz-Navarro en le sección de opinión del diario colombiano El Espectador que se ha publicado en la revista Seed un estudio que muestra cómo, en este siglo que comienza, se ha disparado la cantidad de autores en todo el mundo gracias al uso de internet y la creación de blogs y todo tipo de foros sociales. El concepto de autor, que exige en su sentido estricto ser leído por al menos 100 personas se ha disparado exponencialmente y aumenta cada día. Hoy ese ejercicio de individualidad creativa o de opinión debe ser digerida por gobiernos y todo tipo de organizaciones, al ser la tendencia que estemos mutando desde el mundo pasivo de los consumidores, al activo de los creadores, y al ser una población que cada día, con mayor fuerza, se ampara en el poder individual cambiando privacidad por influencia. ( Para bien o para mal, pues que todo el mundo opine, no deja de ser un sobre-ejercicio de la opinión pública, máxime con herramientas tendenciosas y orientadas como Facebook en las que se participa por afinidad, no por espíritu crítico). Ya veremos dónde acaba la tendencia.
Me ha venido a la mente un intento parecido que se impulsó a finales del XIX, principios del XX en España por parte del movimiento libertario, y en el que la histórica fe que tenían los anarquistas españoles en la gran misión del pueblo les llevó incluso a fijar las bases de una estética a fin de que el arte no fuera sólo para el pueblo sino también por el pueblo. Así se desarrolló un arte que provenía de autores no profesionales, de obreros y campesinos libertarios que creaban impulsados por la pulsión del autor. No son de aplicación los cánones críticos tradicionales a unas obras de las que, aún siendo más o menos técnicas, no se puede si no destacar de ellas lo penetrantes y conmovedoras que fueron. La naturaleza de esa estética de los libertarios fue producto de una sensibilidad esencialmente antiautoritaria, y que descansaba tanto en la exaltación del individualismo, como en la convicción de sentirse portadores de la sensibilidad colectiva. Estas premisas se anudaron con la ética; el anarquista otorga al arte una misión moral-social ineludible; debe denunciar lo atroz del sistema capitalista y ser voz optimista también del grandioso futuro humano. Naveguen. ¿O tempora, o mores!?
sábado, 2 de enero de 2010
viernes, 11 de diciembre de 2009
ReFracciones
Hoy tampoco puedo evitar interactuar como si éste folio blanco desasosegante y apremiante fuera una diminuta ventana de Messenger. Inevitable – decía- y, últimamente, pues hace ya mucho que me relaciono con medio mundo,-con mi medio mundo conocido claro-, exclusivamente así; con el resguardo del marco gris de la pantalla y la ortogonalidad cumplidamente racionalista de la habitación que habitualmente habito. Es ya un hábito. Así hago gavilla de mis días, recolectando ventanas y mensajes de no más de tres párrafos, en el patchwork de mis relaciones, o colgando impresiones en un muro virtual a modo de pasquin, de llamada de auxilio o, de simple divertimento. No es lo mismo lenguaje que comunicación es sabido: tanto da, por tanto, castellano, inglés, francés o italiano.
A menudo pienso en mí mismo, ya lo he dejado dicho. Entretanto me ensimismo, claro. Voy repasando mentalmente itinerarios geográficos y volitivos mientras que todo lo que me rodea es vivido por aquellos que lo hacen vívidamente, pero no por mí, que me aíslo reconcentrado. No puedo “ser” mucho cuando intento asomarme a la ventana de lo que yo mismo puedo dar, cuando me examino tan categóricamente que apenas sí recabo un suficiente, como siempre, por lo demás. No importa. Por suerte ya sé que lo mío es hurgar y que en ese gesto tengo mucho que perder. Meto la mano como en un gran hoyo y, a tientas voy sacando letras, cuadros, recuerdos, inventos estrafalarios, las peores ideas peregrinas, quizás algún consejo…Hurgo denodadamente, abstraída la atención, removiendo voluntad, consciencia, y curiosidad a fuego lento. Me deshabitúo así a otras presencias de las que me molesta hasta el más mínimo ruido, quizás porque me impiden escuchar los ecos de ese abismo. Así voy y así me va, no me quejo. Me voy, saldré a fotografiar rumiando esto que me acabo de encontrar en mi última circunvolución y que os participo:
“El mundo ahora recuerda lo infinito,
insustancial, abstracto, ficticio.
La rabia pudo entonces
con el alma de los árboles.
Ahora ya la decrepitud de los pájaros,
que sólo para las fotos emigran.”
viernes, 4 de diciembre de 2009
Quién me conoce lo sabe
Quién me conoce lo sabe. No hablo demasiado de mi bagaje, ni de mí. Comparto mis ilusiones emocionado con los amigos, nunca he podido abstraerme de lo que me deslumbra. Digo lo que me gusta, lo que me disgusta o lo que me apasiona, apenas maldigo, pese a que me desahogo malhablando. Apenas hablo, sencillamente no me gusta, no me siento cómodo, pienso que el otro ya debería saberlo, si no para qué querría hablar. Sin embargo muchos dan por hecho que si llevas traje, por ejemplo, eres todo lo contrario a lo creativo o incluso insensible al más grave problema social, y viceversa. El problema está en que quién te habla se cree que te conoce y por eso juzga cómo eres casi siempre sólo por tu apariencia y ni siquiera son exactos, puede llegar a creer incluso que tenéis el mismo nivel de conocimiento sólo por tu aspecto, sin apenas saber cuatro líneas de ti. Lo más probable es que quién entra en esas valoraciones no podrá sostener ni ganar un pulso ni tan siquiera en la materia que se sienta más fuerte. Tampoco importa. Si lo ves y eres prudente callas y dejas hacer. A veces incomoda, también lo adelanto. Los contextos determinan los análisis, lo sé, no es eso, es sólo que me quejo de la falta de reciprocidad. Si yo no te juzgo por tu apariencia, si sólo te valoro por lo que dices o muestras de ti, por tus méritos y soy además generoso en mi valoración, entenderéis que no acepte el egoísmo de que el viaje no sea también de vuelta. Me quejo y la culpa es mía, de que se de por hecho que todo vale; si regalo mis ideas, si ayudo siempre que puedo, si colaboro con quien puedo desde que tengo memoria desinteresadamente, no quiere decir que puedas apropiártelas porque yo las regalo al colectivo. Aún así tengo guardado un as, siempre registro. Hay veces que lo guardo todo para mí y así debe ser, pero no es eso. Quería transmitir que sólo percibo mediocridades en demasiados méritos que la gente ostenta y que a mi me avergonzaría, por ejemplo, exhibir. Por eso es que quizás no se entienda que uno pueda mandar todo lo logrado a la mierda, no porque sí, sino porque lo que para muchos es una botella llena, para otros, -para mí-, sólo es una botella. Debo decir que así ha sido desde que la memoria me socorre ante el olvido, y tengo mucha. Es una pena que la gente no nos ponga, de vuelta, en nuestra justa medida. Así jamás fructificarán conceptos como universalismo o multiculturalismo, faltan honestidad y justa medida. Falta que no faltemos en el respeto.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Loco
Estaba tan loco que no cabía en ninguna camisa de fuerza. Tan loco que volaba y volaba; que volaba y subía sin saber por qué. Estaba tan loco que daba sin más, sin esperar nada a cambio, tan loco que creía que todo se podía creer, sin más, o incluso sin saber por qué. Sin embargo, precisamente sin más, corría y corría por las nubes o a través del viento, o simplemente corría más allá de lo que podía incluso entender, corría pasando por su vida, dejando atrás sólo espaldas; anchas, altas, bajas, encorvadas… Sí, sin saber por qué.
Estaba tan loco que ni tan siquiera cabía en la palabra locura, que le quedaba pequeña la palabra ciudadano y que a pesar de todo recibía el periódico local todas la mañanas en un buzón cuadriláteramente vacío de palabras y de recuerdos, en ese espacio, en su caso, perfectamente liso de soledad, (-horizontalidad y ortogonalidad racionalmente helada-), y nada estratificado de recuerdos a modo de milhojas, huero en el viaje de ida y vuelta que es la comunicación. Estaba tan loco que creía que podía subvertir el orden establecido; cambiar quizás la necesidad que tenemos de un político o de un leguleyo, por caducos para él y en su ilusión vanamente inmarcesible. “Nada hay que se pueda hacer sino arrasándolo todo”, decía. Quizás tras todo, tras tanto todo, quizás por culpa de todo aquello que no siéndolo, aparece como inmutable, dejó de decir, de pronunciarse, pretendiendo ya entonces sólo lo gris y amando la palabra incógnito
Estaba tan loco que ni tan siquiera cabía en la palabra locura, que le quedaba pequeña la palabra ciudadano y que a pesar de todo recibía el periódico local todas la mañanas en un buzón cuadriláteramente vacío de palabras y de recuerdos, en ese espacio, en su caso, perfectamente liso de soledad, (-horizontalidad y ortogonalidad racionalmente helada-), y nada estratificado de recuerdos a modo de milhojas, huero en el viaje de ida y vuelta que es la comunicación. Estaba tan loco que creía que podía subvertir el orden establecido; cambiar quizás la necesidad que tenemos de un político o de un leguleyo, por caducos para él y en su ilusión vanamente inmarcesible. “Nada hay que se pueda hacer sino arrasándolo todo”, decía. Quizás tras todo, tras tanto todo, quizás por culpa de todo aquello que no siéndolo, aparece como inmutable, dejó de decir, de pronunciarse, pretendiendo ya entonces sólo lo gris y amando la palabra incógnito
En los últimos años se le ve fotografiando “cadáveres viandantes”, “ciudades cadáveres” y “recuerdos para la postrera off-set”. Nada queda ya de lo que dijera al modo en que las huellas abandonan su existencia en cualquier deshielo. Ahora sencillamente nos espía mientras nos va reteniendo en nuestros continuos cotidianos. Siendo objetivo como somos de su mirada, sólo le queda esperar y ver cómo nos morimos, cómo acabaremos siendo sólo papel en su poder, cómo nada queda en nuestro espacio hueco, en el buzón estúpido que somos después de todo y tan estrechos ; tan sólo una recortada esquela.
lunes, 23 de noviembre de 2009
...
Catalina. Catalina desde la distancia de millones de litros salinos y oceánicos. Catalina desde tu andina altura. Catalina que me miras desde tu sueño al mío y que me ha hecho retenerte incierta en mi duermevela y habiendo soñado contigo. Ni siquiera sabía que eras tú hasta que finalmente, con el café entre los dedos y la cocina atronada por la felicidad diariamente renovada de mi canario Limón, -de limoncello-, con su ir saltando de palo a suelo y aleteo constante de celo; arrinconándome contra la pared alicatada de dibujos y notas sobre el azulejo, dejándome allí castigado en el desvelo y deshilando el recuerdo vago y ennieblado de mi sueño, ni siquiera te reconocí hasta que de repente apareciste en mi consciente o en mi deseo y ahora de nuevo te veo si entrecierro los ojos y miro al cielo. Así ha sido mi sueño: Te has despedido de mí, mirándome a los ojos y sonriendo con tu cara de escritora, de filósofa de pontificia javeriana o de artista plástica, te había escrito ya antes en un texto incierto y sin calidad que la historia era triste y que hablaba de un muchacho que miraba a través de una ventana cruzando el mar hasta una orilla desde donde ella soñaba que le miraba embelesada en la desazón de una partida, de una marcha, que aún sin haber comenzado, no era menos dolorosa. Te contaba, querida Catalina platónica, que sucedió que ella cogió una brasa aún humeante de un fuego que era hogar y que dejaría de serlo, repasando en su recorrido, en su viaje a través de él, su silueta. Te decía que era su mano contra la pared la que lo retenía allí donde su sombra era límite de su conocimiento y de un cuerpo que por frontera quedó preso del amor en la pared encalada en un simple grueso trazo negro. Te explicaba que daba igual si era así como nació el dibujo para los griegos, Catalina, que podías poner todos estos tipos negros, p-a-l-a-b-r-a-s que, ensabanadas, harían línea de tu pensamiento al mío. Soy yo el que, consciente, pide que le socorra el sueño y que si éste es vida, vida, pueda saber que por lo tanto existo.
martes, 10 de noviembre de 2009
Técnicas de autodefensa (I)
Hay momentos en los que perdemos el control y no sabemos cómo dar fin a la rabia que sentimos. A veces, sin embargo, lo contrario es lo conveniente. Es un viejo proverbio chino el que reza:”Cuando te inunde la alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine la ira, no escribas ninguna carta", así me lo hizo llegar mi amiga Inge Eguiluz. Sucede que es tu propio miedo, tu seguridad o tu vergüenza, quizás los reproches pendientes de ser declarados ante el espejo, los que nos hacen ocultarnos cobardemente tras la explosión de furia. Es lamentable que no nos socorran reflexión y temple en el enfado. Dejadme deciros que si sois vosotros los que estalláis, el motivo sois vosotros mismos. Dejadme continuar diciendo que si tenéis enfrente a la misma ira, es absolutamente necesario que no la emuléis, pues entonces el que exhibe la violencia, el que os grita aumentará su rabia aún más; es tan fácil gritar, tan fácil perder los estribos, embarrarse en un ego cojo de control y ciego, que es la cautela la que os debe guiar. Os sorprenderá ver que el vociferante, poco a poco se irá hundiendo en la vergüenza de no poder sostener un debate mínimamente racional o argumentado, os sorprenderéis, creedme, al ver cómo gana vuestra propia seguridad, cómo se impone el temple ante el descontrol, por el simple hecho de que el violento tiene demasiadas cuentas pendientes consigo mismo, demasiadas explicaciones que darse o vergüenza que asumir. Estoy tan convencido de que viviremos tiempos de explosiones de ira y violencia, de tanto todo-vale, que me siento obligado a comentar aquí que si un imbécil te grita, la solución, casi siempre, es sacar una sonrisa amable, pausar tu voz y movimientos y hacerle ver fríamente, no sólo que no te impresiona o intimida, sino que desde tu punto de vista, lo que se ve, es patético. La mejor postura es la más opuesta. Da capotazos hasta que el cabestro se canse de su propio embrutecimiento. Un grito no puede ahogar a ninguna voz y menos aún a la razón. No hay arma que derrote a un corazón resuelto, diría el poeta. No hay mano que tape para siempre una boca, ni violencia a la que no le afecte el cansancio, digo yo. Su fuerza o su agotamiento, da igual, son el alimento de tu propia fuerza. El aliciente descansa en el hecho de que el que se deja llevar por la ira sólo tiene esa opción, sin embargo tú, tú puedes utilizar todos los argumentos. Puedes incluso decidir girar sobre tus talones e irte sin más. A tu espalda sólo quedará adherida la rabia a un hombre temblando.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
ISLANDIA RESEÑADA
He recorrido sin calma la extraña orografía de Islandia. He visto las huellas del tiempo y la intemperie, he cohabitado con volcanes extintos de todos los tamaños, con grandes ollas humeantes, con fumarolas y géiseres. He hollado tierras que recuerdan los juegos de sal y tiza en tarros recién lavados. He inspirado al despertarme el olor a azufre hasta en la ducha. Sin calma he estado yendo a uno y otro lado fotografiando el silencio o el viento. Sin más he ido fabricando recuerdos con denuedo, cartografiando lo que será manipulado inevitablemente por la memoria. Tampoco he podido evitar sonreír, que me sonrían, preguntar y sentarme acompañado, dejarme guiar e, incluso, ser reclamado. No diré que no he sido engañado. Como no se ponía el sol, he ido andando por el filo del ensueño, mientras la luz se rompía en mil pedazos a través de nubes como alfombras lilas y azules, con haces de luz como cables gigantes o como torres. Me he bañado bajo la lluvia en ríos serpenteantes que descienden a cuarenta grados. He caminado con los frailecillos y las golondrinas de mar por una playa negra y exterminada de caracolas mientras retrataba mis huellas en vaivén. Puedo decir que he recorrido más de un glaciar esforzadamente y que he escalado por entre los riscos para ver desde dónde cae un río helado para ser cascada. He plasmado la caída del agua, tan densa, que aparece perfectamente definida, como en las aguas que tallara Hokusai. He paseado por la orilla de un lago helado de hielo azul brillante mientras las focas nadaban siguiendo mi paso. He escuchado quebrar poderosamente el hielo y subir el nivel del agua en un deshielo estresado. He disimulado cuando alguien me ha hablado en castellano para no perder el encanto de estar desorientado. También he pasado calor en una terraza donde me llenaba de cerveza mientras una banda ensayaba sus gritos de guerra. Allí, en chanclas y forro polar he sido recibido como el de la cámara y me han dejado estar. He acabado cantando de madrugada y a coro en ese bar lleno de canciones y de belleza generosa y cálida. He tenido tiempo para ir en barco a la frontera del Círculo Polar donde he sido ignorado por todo tipo de ballenas. Días antes me habían agasajado con su carne fresca, roja, muy roja y con sabor a mar, con todo tipo de licores aguardentosos, de cerveza impronunciable y aguada e incluso con entrantes de reno. Celebrábamos la visita, inevitablemente curiosa, y el haber salido indemne de varias vueltas de campana tras habernos despeñado en un pobre y nuevecito coche alquilado. Podría estar horas escribiendo sobre todo lo que he visto y vivido, sobre aquello que he fotografiado por miles y aún no he querido sentarme a ver. Ahora estoy aquí, y como allí, no sé muy bien por qué.
jueves, 29 de octubre de 2009
Elegir un camino es perderse otros tantos...
Elegir un camino es perderse otros tantos, nadie lo ha negado aún. Recorrer el más lejano se me antoja cansado, e ir cambiando de lado a lado, extraño, el corto, sin embargo, aburrido. Así voy entreteniendo mi paso de pies hacia dentro, ojos entornados y mente al vuelo. Pienso reverberando, en murmullo de voces en las que me voy dictando decisiones, aclarando ideas o poniendo en un brete a tanto recuerdo en fila hacia la complacencia revestida de tiempo. Así voy a veces, a ratos o a destiempos. Mirando al frente. No puedo verte sin embargo o sin embarazo. No puedo verte si no estás y sin más, no oigo el árbol caer si estoy tan lejos, ni escucho chapotear de brazos o saltos en el desierto. Lo siento, no soy yo, son las horas en que me ves, en que no siento. Tengo las manos grandes y anchas y nada abarco de ti mientras tanto, tan lejos aquí a mi lado, tan sólo a un número de teléfono. Quizás tu cuerpo resbale húmedo de entre mi abrazo y huya despavorido ante mi vida, o me temo, que ante una idea preconcebida que, ahora lo digo, no es mía, lo siento, es lo que hay, o lo que no encuentro sin más o ya embargado, lo que queda es el fin de una subasta que pretendía arruinar todo lo que no era mío, con lo que no hay defecto, nube, no cielo, de la que no sé qué espero. Es a ti a quién se lo digo, morena, castaña, que por desconocida me llevas de un dedo al son de una música que aún no he oído sonar y que ya tarareo en adelanto o aventura. Pienso mientras tanto en el té que se me vas invitar, camarera tímida de tetería de la que espero alguna palabra más y sin más. Música, ¿qué no te he dicho ya? por tan candente la curiosidad, espero mucho más y lo sabes, así me he ofrecido además, con las mismas ganas de tenerte, saberte, conocerte que de ofrecerme a estar o dar. Pon a la huida que huyas, quiero leerte recitar, no pensar en nada con mi cabeza justo donde acabo de estar. Reírme, reírte, lo sabes, relaja, planificar que no hay nada que planificar, sin más, Música, que no hay más que un tiempo en el que aún estamos a tiempo de andar un trecho simplemente por andar, en el camino o fuera de él, como quieras, no pasa nada, perder un camino es haber elegido otro mientras tanto. Llama.
viernes, 23 de octubre de 2009
Hay palabras...
Hay palabras que no encuentran el destino con facilidad y tonos que derrumban amistades. El amor es eso con lo que nos engañan pasteleros y predicadores mientras hacen caja. Dudo que quepa la quinta parte de un sentimiento en una palabra, aunque ésta sea quintaesencia. El dolor sólo se escribe con una única y particular gramática que desoye todo lo que no es el ego. Ego sum. Por desgracia nadie puede evitar ser malentendido cuando el otro sencillamente entiende mal o ni siquiera entiende. En las palabras no caben dos pensamientos al mismo tiempo. No te quiero si te lo digo y tampoco te engaño, amor, cariño ¿cómo te sienta como me siento? Amistad es una palabra donde cabe una cama, amiga que me buscas y me llamas y te llamas como otras tantas siendo única. Decir que te deseo es un deseo donde cabe un cuerpo y no sé si un proyecto, has de saberlo. Decir olvido es traerlo al recuerdo. Quedar contigo no es quedar precisamente. La palabra comida carece de sabor. Ya sabes que no podemos comernos la palabra hamburguesa. No alimenta la palabra alimento. Pecho, teta, seno, nada saben de tu olor, de tu tibieza, de su ir y venir entrecortadamente entre las sábanas que caben en la palabra sexo. La palabra casa no describe donde vivo, ni donde vives, ni aloja bien a la palabra alojamiento. Perder el juicio asusta a cualquier hombre, y más aún al abogado. No me tengas en cuenta este paso a paso entrecortado, no numeres mis desaciertos ni sumes todo aquello en lo que yerro, no expresaran lo que expreso o malentiendo. No soy tu amante cuando no te amo exactamente, amor, no te engaño. Mentir es el abuso absurdo del lenguaje por los cobardes. (Recuerdo a una, aunque no tenga nada que ver, o sí, que mentía considerablemente para no engañarse. Era mala, muy mala, es una lástima que le quede tan corta esa palabra plagada de peces muertos, de deshonra y molicie estriada de complejos, nunca encontré justa, ajustada, un palabra que contuviera ese frenesí degenerado de conceptos en crisis y de autotormentos).Cuento el cuento. Vuelvo. Vuelvo a las palabras que un día provocaran tanta sangre derramada y que robaran a muerte los pensamientos. Desahoga la palabra océano y me asfixia la palabra soga. Retahíla tiene las letras puestas en orden y la palabra concierto ha puesto las suyas de acuerdo. Aquí voy yo en tintineo, cuando luego me veas lectora, (lo siento lector: te aguantas una semana Josefo), no menciones lo que he puesto como si te hiriera aquello donde realmente no acierto ni pienso. ¿Qué no me entiendes? Tampoco yo te entiendo. Dime hola, si estás sola y si quieres, o, mejor, dime simplemente hola ¿quieres…?
miércoles, 21 de octubre de 2009
Desdesaliento
Quizás las horas. Quizás todo o nada. La mar, la tierra entera demudada. Quizás los surcos de un arado demasiado viejo. Quizás tú o yo, conciudadano, en el mismo intento. Quizás tu sombra o la mía sobre un pálido reflejo, o todo o nada. El orbe no pretende ser un huevo huero. Así se muestran de opuestos los amigos ante el desafío, hombro a hombro y a fierro. Así como el mismo tiempo socava las horas en el decomiso constante, ininterrumpido, que es el tiempo. Estas calles de Cáceres rellenas de remendones no son un consuelo. No me importa hoy el otro asfalto, el que no piso, no lo siento. El plan E quizás sea la peor idea desde que se descubrió que ya fallaba el primero. Apolítico soy, por descreído, y por eso no es eso lo que intento, pero ¿quién se está llevando el relleno de los huecos en todos los agujeros del universo? ¿Qué se supone que dejaremos atrás cuando nos hayamos ido? Aires son estos de destierro. Fuga de ánimos y aliento. ¿En cuánto declive es capaz de sostenerse el propio desequilibrio? ¿Cuánto falta para la próxima revuelta?¿Cuándo comenzará el Telediario con el carrusel de muertos? ¿Cuántos vivos toleraremos volver a verlo? ¿Cuántos armisticios serán polvo o nada, de nuevo?¿Cuántas guerras nacerán de las primeras páginas de los periódicos en blanco rojo y negro? No oigo ruidos ni recuerdos que por sí mismos no se hicieron, sin embargo ¿es necesario que toleremos volver a ver lo que ya sabemos que acaba en entierro? Hay un gran problema en el mundo entero y me temo que en unos años presenciaremos un gran enfrentamiento. Demasiado grande como para que no estemos atentos. El desequilibrio mundial hará que todos saltemos, no de alegría, sino por los aires ¿cuántos os quedaréis para verlo? El debate ya está abierto tenéis que saberlo. Ya se están escribiendo las grandes páginas que serán utilizadas para justificar el despropósito de una guerra que sólo conseguirá créditos para los banqueros. Ya se están redactando en las universidades los recortes de derechos, el reparto del huevo huero que nosotros sí pretendemos. Sabedlo. Por suerte aún quedan aulas donde se cuchichean deseos de un mundo nuevo y se fabrican herramientas para levantar los cercos. Hay hombres, leed también mujeres pues no hablo de género, que aún a pesar de todo, pretenden aún hoy serlo. Sufriremos. Acabaremos sufriendo. El hombre libre no está libre de peso ni de recelos. Sísifo es nuestro padre y ciego, nos guía en su ascenso.
martes, 20 de octubre de 2009
Hoy o cualquier mañana
Acudo hoy a la página en blanco determinado a hablar de lo cotidiano forzando así lo retenido, lo que se aferra fuertemente con unas manos temerosas de perder lo que quizás nunca se acabó poseyendo, lo inestable de lo cotidiano en un giro inesperado. Tanta tribulación, tanto desasosiego, tanta mar picada, naúfraga de soledad, tanto batirse a solas en duelo. Los recuerdos son papeles amarillos cumpliendo exilio. Ecos de voces que migran a la reverberación crédula de las paredes, anuncio de su impronta. Todos los hombres deberían haber visto , al menos una vez en su vida, sus propias huellas desapareciendo en la arena de cualquier playa aún a pesar de su inconsciencia, de la inconsistencia de su sombra enarenada, del vaivén disciplinado de las horas y de las olas. El suelo sin más se extiende hasta el horizonte y acaba partiendo el cielo. Es la hora de los pasos que nos llevarán hasta donde todo acaba en un nuevo finisterre, hasta el punto en que todo cae en perverso regodeo. Las palabras entonces no sólo no sirven, sino que danzan en ritmo estúpido y discordante. El hombre no puede soportarse así mismo y descompensa celoso el medio, mientras viola a las flores e injerta, uno tras otro, vertederos. Quizás el último pájaro sobrevuele nuestros cementerios en vuelo ridente y desesperado. No es hora de que la furcia se ría de la palabra fusiforme. No hay decálogo para aquellos que no saben contar, ni calendario para los que se niegan a hacer más. Horada la caterva ruidosamente la posibilidad de salvar algo, picando de viruela los ánimos y expirando desaliento. Hablar entonces es teclear la palabra críptico. El tiempo salta de tecla en tecla entretanto. Escribir no es sino hacer como que uno está trabajando, midiendo el tiempo o la oscura luz de los días, mintiendo a los ecos que rebotan cuchicheos. ¿Cómo escribir lo que justo en este momento se está escribiendo, hola, y que tú lees? ¿está ya hecho?¿qué crees? Lo que comienza es hijo del fin. No podemos por menos, más que seguir en el intento, pretendiendo cielos negros o féretros envasados al vacío y teniendo al día sus impuestos. Basta ya. No es fácil repercutir odios ni sentimientos, devengar desprecios, rebajar lo que está por los suelos. Toneladas de ladrones abundan en el campo y en los coches, esquilmando eriales , robando panes y dándose aires. Lástima de ideales infumables. El agua es mucho más que un pobre anuncio, el Tajo lo sabe .Hoy es un día extraño, palabra rara de la que me acompaño eludiendo así enfocar mis dedos o mi pensamiento. Me dejo llevar por los ojos que entrecierro imaginando lo incierto, todo lo que arguyo no eres tú. Me alegro de y por mis amigos. Manuel y Montaña van a ser padres de un árbol que aún no tiene ni pies ni dedos. Josefo, aún te debo un texto.
lunes, 19 de octubre de 2009
Ay
Ay, que lástima de aventura química sinsentido la vida humana, diría Manuel Vicent. He visto cómo duele al hombre la vida desde antes de haber nacido y aún más, cuando ya se es, cuando ya se está respirando, cuando ya ha comenzado la oxidación que iremos arrastrando poco a poco, entre risas y llantos, entre amores imposibles y desencantos, entre todo lo que nunca seremos o nos está vedado, lo que no veremos, lo que finalmente seamos. La vida que duele hasta el suicidio, cuya actitud, talante, opción, decisión, arrastre, como humanos, hemos decidido. Occidente está repleto de suicidas. La inteligencia que no digiere bien la realidad puede decidir volverse loca o simplemente suicidarse, tal es el dolor, la desazón, la inexplicable bajada de manos que supone no ver ninguna otra alternativa posible. Es curioso, Oriente sin embargo se suicida poco y cuando lo hace,- de acuerdo, salvemos que existen muchos casos concretos, pero entiéndanme, quiero hablar de la actitud, del mecanismo mental y ambiental humano-, decía que en oriente se suicidan por culpa del hambre, de la desesperación; por pura pobreza. En occidente nos suicidamos porque no es insoportable nuestra sociedad, no por hambre, sufrimos ante la realidad que hemos construido y que creemos que nos margina o que no nos contempla. Hay una relación directa con el grado y modo de desarrollo de una cultura, de un pueblo, y el suicidio. La gran diferencia del aspecto que quiero matizar, radica en que en oriente descubrieron la meditación, y aquellos pocos ciudadanos suficientemente inteligentes como para ver, para entender las causas del horror cotidiano, para apreciar cuánto erramos los hombres inmotivadamente ( no por el hecho de errar, sino por no saber sacar nada en claro de ese error),para ver cuánto luchamos hasta el agotamiento contracorriente, cuánto nos equivocamos dirigiendo y reconduciendo las conductas, cuántas mentes manipulamos con la educación que nos han impuesto o que imponemos, con la filosofía o religión que haya tocado defender en cualquier geografía concreta. Meditación que no está en nuestro arraigo cultural y que habría ahorrado mucho sufrimiento a Wittgenstein, a Proust, a tantos, a tantos, habría quitado tanta tontería suprematista a un genio como Heiddegger. Perdón, debo volver a pensar en todo lo que he dicho, la radio acaba de radiar mientras estoy escribiendo esto, que un hombre se ha suicidado porque no podía pagar la hipoteca, regentaba una escuela de yoga.
viernes, 16 de octubre de 2009
A Honduras; a cualquier hondura…
Hondas honduras convergen en el abismo,
en los hondos abismos donde restallan las hondas
y entrechocan los cadáveres salpicando de ecos las honduras,
en la larga noche perfumada de muerte que se marchita.
De ordenado el odio o el silencio atenazado, afrenta de rabia
al desordenado caos del ruido desordenado.
No llega la luz a esta caverna, ni reptan,
por lo tanto, las sombras por entre los huesos.
Giran giróvagos mientras tanto los buitres negros.
Son las ocho y cuarto o las tres y media,
así corren los regueros;
Péndulo son en un calendario relleno,
cualquier hora es una hora muerta
en estos días en que las botas y los ladridos
resuenan en las cabezas abiertas o en cualquier tipo de herida;
en el día en que ningún gobernante es bueno,
llora arrodillada la vergüenza su destierro,
en el confín último de su hondura.
jueves, 15 de octubre de 2009
Hablemos hoy del calentamiento global de mañana.
Hablemos hoy del calentamiento global de mañana. No hay pruebas empíricas suficientes que determinen la relación causal existente. El único marco normativo internacional suscrito por 170 países en 1997 estableció la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, (que pretende reducir las emisiones de CO2 con un sistema escalonado de cuotas), para el 16 de febrero de 2005 y de finalización en el año 2012. Si se aplicara en su totalidad, sólo reduciría las emisiones planetarias en un 0,1 %. Países como Estados Unidos, se negaron a firmarlo o ratificarlo (ya lo adelantó G.W.Bush en 2001) porque el coste de reconversión de su industria, en este caso, sería tan alto que encarecería todos sus productos, haciéndoles perder competitividad. Europa se apunta el tanto de la visión humana, positiva y ecológica: también mienten bellacamente. Debemos hablar, y me molesta hacerlo, de que la culpa es del imperialismo capitalista. Por primera vez un acuerdo internacional de la entidad del protocolo de Kioto deja en manos de las grandes multinacionales la gestión de sus propias emisiones contaminantes, ¿entendéis el absurdo? Cuántas multinacionales encarecerán sus productos por culpa de una reconversión que jamás los hará más competitivos contra un país como Estados Unidos o China. Los primeros pasos europeos, y detrás el resto, han sido crear un Bolsa, un parquet de CO2, en Holanda, y un gran banco comercial en Gran Bretaña que lo sustente. Se ha fijado un sistema de cuotas tan bajo que no es rentable, con lo que ninguna empresa los compra, utilizan simplemente su influencia para comprar los excedentes de cuotas de países en vía de desarrollo que no polucionan lo suficiente, con lo que se sigue polucionando lo mismo, si no más. No hay esperanza. Tal y como yo lo veo el problema es el marco jurídico que lo sustenta comenzando por las democracias, sistema éste que está en la actualidad en el debate filosófico internacional, en el ojo del huracán que lo señala y tinta de clamoroso fracaso. Acordaos de esto: LA DEMOCRACIA HA FRACASADO COMO SISTEMA. Necesitamos un nuevo tablero de juego porque nos estamos devorando a nosotros mismos. No se si cabe una revolución en esto que digo, pero se constata en el día a día la necesidad del cambio inmediato. Conrado ha publicado en Facebook que los 8,4 billones de dólares comprometidos por los países ricos para salvar a sus bancos de la crisis serían suficientes para acabar con la pobreza extrema durante 50 años, según Oxfam. Yo sólo puedo publicar que cuento únicamente con 429 palabras para parar tanta miseria. Lector lucha y piensa.
...en El Cali...
miércoles, 14 de octubre de 2009
Las palabras
Las palabras. El viento que sopla sobre tu cabello meciéndolo al son con que los siguen mis ojos. La misma ciudad. Las horas distantes y distintas en que el atardecer es esa hora feliz en que nos miramos a los ojos y nos vemos limpios y nos sentimos livianos. Hay días en que todos lo problemas caben en el pedazo afilado de destiempos de la cáscara diminuta de un pipa, idéntica marca o huella a la de una uña clavada en la piel, con deseo o sin él o recién cortada, que tanto da. A veces es la propia luna la que aparece en esa forma de paréntesis. Hay noches en que sueñas a mi lado con esa mueca en tus comisuras, pequeña, es sin duda tu deseo el que pronuncia mi nombre que, aunque inconsciente, me reclama. Hay noches en que con eso ya todo es suficiente. Todo cabe en la arruga de la sábana, en la huella de una nuca sobre la almohada. En la frontera tibia que queda tras tu cuerpo emigrado de la tela blanca. Sin nacionalismo invado tu feudo. Es en ese momento en que me siento satisfecho de lo que tengo y que solamente se circunscribe en ese cuadrilátero tierno. No importan las categorías con las que pretendamos inducir a error, no creo en ninguna de ellas. Lo que es, no es reflejo de lo que se ve. Es entonces cuando comprendo que nada tienen que hacer los que sólo piensan en dinero. Es así como veo el poder candente como un fierro, no hay mano que, asiéndolo, no pague demasiado caro su precio. ¿Solo podemos quejarnos o nos dan rienda suelta para que acabemos con ellos? Sí, con ellos, con todos aquellos que detentan la capacidad de decisión que le ha confiado el voto de tanto crédulo. Puede decirse de muchas maneras, para eso están las palabras, para hablar de una amada o defenestrar a más de un cabestro. El viento sopla, ya lo he dicho, pero no trae vientos de cambio, no huele el aire a mejora, sigue oliendo a viejo, a cadáver, lamentablemente nada que ver con el surrealismo o lo exquisito, me temo que aquí lo muerto, para variar, no dará paso a lo nuevo aunque ya me consta que así lo veremos. La semana pasada me pesaban las palabras en la boca por tan llena de malestar, apenas creo que se me entendiera al estar refunfuñando, hoy, también cansado, sólo quiero acostarme y dormir al lado de ella, ir marcando con los dedos el paso fiero de un ejército imaginario por su cuerpo, prometiendo una conquista segura y con avenimiento, siguiendo mis propias huellas en silencio hasta donde no profundizan las palabras. Las palabras.
A la Candidatura de Cáceres como Ciudad Cultural Europea en 2016
DESEOS O QUEHACERES a las 20:16,
o sobre la ilusa pretensión.
.- Que no caguen los perros en las calles, sino en las bolsas de sus dueños con microchip.
.- Llevémonos la Cruz de los Caídos al cementerio, porque ya va siendo necesario que nos levantemos y tratemos igual a todos los muertos.
.- Que cada pintada innecesaria o garabato firme el recibí de una multa.
.- Que haya paredes que sí puedan ser pintadas.
.- Que haya bicicletas que puedan ser alquiladas y compartidas.
.- Que ganemos en paseos y perdamos en zona azul.
.- Que cada esquina porte un cartel donde cada uno pueda expresar su parecer.
.- Que podamos gestionar todo nuestro presupuesto para que el empresario no convenza o regale al político, sino al ciudadano.
.- Que podamos tener abiertos los bares y cada uno administre su suerte.
.- Que se subvencionen recintos céntricos gratuitos donde disfrutar conciertos.
.- Que el Ágora sea tan grande que todos quepamos y compartamos y cantemos, bailemos o hablemos sin hora ni horario.
.- Que se proyecten por la ciudad todas los noches cuadros de nuestros pintores, cortos, películas o documentales.
.- Que los constructores no elijan ni a dedo ni con tan poco criterio las esculturas que son nuestras, que lo haga un consejo especializado.
.- Que se puedan decorar los autobuses urbanos.
.- Que un ídolo de madera no vuelva a ser Alcalde y que, si los es, ocupe la mejor vitrina de nuestro mejor museo.
.- Que haya un premio anual para el mejor ciudadano.
.- Que quién vaya a girar a la derecha en una rotonda, no ocupe el carril de la izquierda para luego cruzarse.
.- Que en lugar de tanta pose alternativa, pasen y las hagan participativas.
.- Que cada ciudadano haga que su calle compita en cuidado y belleza con el resto, que para eso son nuestras.
.- Que los sabios, cultos, cultivados, que los hombres y mujeres de experiencia, que los mejores en algo aporten sus ideas en un consejo que nos haga crecer y encaminarnos.
.- Que recuperemos de una vez, los buenos días y la cortesía, pues es un gran mérito ser educado.
.- Que puedan depositarse libros liberados por los parques y bancos, que se respeten, que se castigue a los vándalos.
.- Que podamos sentirnos libres para reprochar a quien desmejora lo colectivo.
.- Que nos sintamos orgullosos de los que nos llevan a gala y lejos, de los que nos dan fama o hacen que quieran venir a vernos.
.- Que esto no sea más que algo con lo que no estar de acuerdo o que ampliar con más esmero.
Vivimos tiempos extraños
¡ Qué frío hace! Se estremecen empedrados y pedregales, sonando un hueco y sordo eco en demasiados corazones. Quiéreme mucho por tanto o por tantísimo, corazón, que vuelvo a quedarme dormido en el sofá, ahora que tu silueta no me lleva de lo real a lo onírico entre caricias. No es fácil dormirse cuando no acabas de echar la última risa. Me siento sorprendentemente naúfrago de mi propio riesgo, pésimo propietario de una isla donde sólo llega el viento, campeón del mundo en quedarse absorto escudriñando el silencio. Todo luce, por lo visto, bajo el mismo sol y así, pequeña, amiga, no dejo de no verte por donde sí habito. Ni siquiera en las noticias que me acompañan estas últimas mañanas en que miro tu sitio vacío junto a mi taza urgentemente apurada de café. Nada hay que me exima del frío por lo visto. Días fríos. Noches frías. Por suerte queda la calidez de los amigos y también la otra, “la CALI-dez ”. Días, por otro lado, lamentables en que también vivimos tiempos extraños, oscuros, demasiado sorprendentes o incluso negro profundo. Tiempo de misiles lanzados contra un bloque de edificios repleto de mujeres, viejos y niños. ¿de verdad es tan sencillo? La radio nos anega de desgracias en la pleamar cotidiana, así lo fijan también en el papel flamígero los periódicos última y constantemente, así nos impresionan las retinas tanto telediario en delirio y sin colirio: Dan voz a los que se justifican por tanto entierro. Recogen que hay misiles que están siendo usados para repeler a hordas de ciudadanos que están siendo ocupados desde hace tantos años que, quien quiera recuperar lo arrebatado tardará aún más tiempo en identificarlo, en intentar compararlo con un recuerdo al que pueda llamar hogar y poderlo así traer de la memoria al lado de un abuelo. ¿cuántas piedras pueden contra un ejército? ¿cuántos cantos hacen falta para detener un imperio? ¿cuántos muertos caben en la palabra holocausto, en genocidio, en masacre, en impunidad o en atropello? Ven ya de una vez, corazón, chiquinina, que no me sienta nada bien quedarme solo viendo cómo está aún más solo el mundo, así muriendo. Ven y quítame el frío, bésame para que calle y duerma. Quiéreme. Yo sólo no tengo voz para parar a los asesinos, a los crueles y sempiternos fabricantes de montañas de cadáveres.
PALESTINA
Acudo a la cita hoy oyéndome decir que ésta vez, para variar, me gustaría decir lo que pienso sobre un conflicto como el palestino, el descarnado genocidio que no encuentra un spónsor tan sólido como el de la contraparte, tan parejo en el desconsuelo y a la taquicardia que sobreviene al recordar cómo abandonamos sin ningún honor al aún hoy expectante pueblo saharaui, no debemos sentirnos orgullosos por los actos de otros cuando hoy nosotros mantenemos en pie lo que la decadencia y sueños de gloria abusados elevaron en su día. Me temo que no basta con proclamar que nos oponemos de vez en cuando al atropello , a lo criminal o a lo impune de los asesinatos selectivos fríamente calculados; una granada para quince familias, con esta metralla tantos niños... No busco que nadie se muestre de acuerdo con lo que escribo, sencillamente intento comunicar el recorrido que hace en mis entrañas la rabia, la impotencia, la injusticia del abuso, decir cómo se me llena la boca de saliva y me palpitan corazón y vientre, sintiendo que se me ahoga cobardemente un grito que me impide reventar ante tanta soflama de guerra preventiva y tanto recuerdo de un holocausto (absolutamente indescriptible e intolerable, como tantos otros del pasado siglo, Stalin, Pol Pot...la lista es inacabable) que lo único que parece haberles enseñado es a cómo hacerlo. Ya está bien. No hay injusticia ni holocausto que merezcan más valor en el recuerdo exigido a terceros que lo que contradicen sus propios actos, y que no ha enseñado más que a atacar primero, más violentamente, y sí, a construir muros gigantes y guetos como con ellos hicieron, nadie lo cuestiona, es sólo que hoy es hoy, y que, en su camino, van dejando mientras tanto demasiada sangre e impunemente, sólo adolescentes, niños y viejos. Es lamentable que los mismos 60 años que celebra Israel hoy, signifiquen para el pueblo palestino pura ignominia. La comunidad internacional les ha obligado a quedarse sin territorio, sin familia, sin orígenes, sin futuro, sin más perspectiva que la guerra, sin más deseo futuro que un cinturón con explosivos, sin más opción que el odio como toda conciencia cultural o de pueblo, no entiendo cómo hemos podido hacer eso y creer que es lo correcto, aún hoy. Platón decía que sólo los muertos ven el final de una guerra. Lamentablemente, yo, que no llego tan lejos, sólo veo todo lo que hace una guerra.
martes, 13 de octubre de 2009
Quizás sea el día.
Quizás sea el día. Llueve. Digo llueve y ya me lleva. Huele a lluvia hasta donde mi razón se cobija. Es mi corazón el que sabe que el olor es el de la tierra húmeda. Huele a muchas tardes de mi infancia en que la marisma me guiaba por sus orillas hacia la mar. No hay manera de aislarse de ese aroma y de las ganas de estar ahí afuera en otro tiempo. Son los ciclos de la vida los que hacen que me conmueva, no puedo evitar sentir como un logro presenciar fuera de mi lo que vivo. Soy testigo. He de decir que he preparado una trinchera para protegerme laboriosa y tenazmente no obstante, que decidí sustituir los sacos de arena por pilas de libros que huelen a hoja muerta. Era niño y dibujaba incansablemente noches enteras un sinfín de personajes que luego colaba entre las hojas de los libros que había leído. Hacía guardia expectante, pretendiendo ver como interactuaban mis personajes cambiando así el destino de lo que para mi, entonces, quizás me pese que aún no hoy, era lo auténtico, lo verdadero, lo que había vivido al leerlo. Tan convencido estaba de que era real lo que se mostraba como tal. Finalmente acabé creando mis propias historias y creyendo que nada lo es. Hay cosas que no cambian, sin embargo y sin rubor. Aún llueve, y así destiendo mis preocupaciones. Pienso a saltos, o eso creo, como si no importara llegar a ningún acuerdo, me vienen ahora a la mente Dios, no se por qué y la esponja de Menger, que es un magnífico entretenimiento que nos ha regalado la matemática fractal y que, ahora que lo pienso, bien podría caber en la definición de Dios para según quién, no importa; yo no soy tú, tú no eres yo, ¿qué más puedo decir si ya he dicho que dibujaba para interactuar con un libro?¿si el sólo olor a lluvia me lleva en el tiempo y hace que diga esto que estoy diciendo? Haz la mezcla tu mismo. Por aquí llueve, sigue lloviendo, ha quedado limpio el aire, reluce el viento y comienzan a oírse los regueros. Hace una magnífica tarde para amar y dejarse amar por los libros; Mandelbrot, Tanizaki, Cartier-Bresson, Fromm… ¿por qué esperas que siga escribiendo?.
Vanitas
¿Cuántos de nosotros nos marcharemos este verano para no volver nunca más? ¿Cuántos dejaremos huérfanos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros amigos, cuántos de nosotros dejaremos de ser quiénes somos, la sombra que ocupamos en el recorrido diario al trabajo, en la casa de los amigos, en la mesa de tus padres, dejar de ser en el cuerpo de una amada, cuántos de nosotros dejaremos de ir al encuentro, cuántos no acudiremos a una llamada, cuántos seremos incapaces de estar al otro lado del teléfono, de acariciar al descuido un cuello viendo la tele después de cenar, de dar el abrazo a un amigo, de mirar a los ojos a un hermano que te mira con tus mismos ojos? ¿Cuántos de nosotros engrosaremos una fría lista de papel, seremos mortaja o esquela, tallados números en una fría lápida de panteón, apenas un recuerdo borroso en algún amor o una simple foto simple en un simple salón? ¿Cuántos dejaremos vacía una habitación, el lado de una cama, un desierto sillón, cuántos nunca más dejaremos tirada ropa a los pies de la cama, ni olvidado en la mesilla el reloj, el reloj, el reloj? ¿Quién sabrá tener valor para remover la lista de contactos de tu teléfono, quién, recoger tanta fuerza para formatear tu ordenador, borrar con un simple tecleo todo la información que, vivo, acumulaste? ¿Quién vaciará tu mesa, quién abrirá tus cajones y leerá tus textos escondidos, verá tus garabatos, borrará los dibujos pintados en los azulejos de la cocina, quién descolgará tus cuadros? ¿Quién recabará todos los proyectos abiertos sobre la mesa, quién revelará todos tus carretes, quién proyectará todas esas diapositivas, quién cobrará los últimos encargos, quién acabará tu trabajo si realizar? ¿Quién revelará los secretos que atesorabas? ¿Quién regalará tu ropa y repartirá tus recuerdos entre los que te quisieron? ¿Quién podrá evitar que hablen de ti, que hablen obligados a hablar, huellas de arena en una playa en plena pleamar? ¿Quién podrá decir, sin embargo, estoy aquí, he regresado, quién pondrá en claro todo lo que he preguntado, quién sabrá dejarse ir, llevar, quién sabrá volver indemne, pese a todo, quién sabrá simular, engañar a la parca sempiterna, regresar como si nunca se hubiera marchado? ¿Quién de vosotros me va a poder contestar?
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