Navegar por Internet es a veces ir a la deriva, así, no sé cómo, de repente me he visto leyendo un crónica absolutamente extemporánea que relata un desplante, así lo narra el columnista, de Diego el Cigala en un crucero de lujo por el Caribe. El resumen es que en pleno concierto se levantó y se fue molesto por la absoluta indiferencia del público asistente, más preocupado en hablar entre ellos en voz alta, yendo de un sitio a otro despreocupados o sentados simple y ruidosamente de espaldas al espectáculo. Es una crónica enervante no sólo por la colección de tópicos y pre-juicios, sino porque pretende decirnos qué es lo correcto obviando que hay valores de conjunto que están por encima de hechos, que cogidos así, aisladamente, incluso pueden parecer ciertos de nos ser tendenciosos y maniqueos. Es ya inaceptable que la gran mayoría ni tan siquiera se moleste en hacer el mínimo esfuerzo en aprender,- se gasta la misma energía, el mismo esfuerzo, hablando bien que mal, siendo educado que no siéndolo-. Lo mínimo y más correcto que pudo hacer Diego fue entender ese mensaje e irse. Aún así, tocó, por lo visto, casi una hora. Otros habrían aguantado menos ¿qué tipo de ciudadano es, cuando la gran mayoría de sus compatriotas estrechamente sobreviven, el que tan despreciablemente se abandona, nos abandona rompiendo todo pacto social?¿todo vale? Si eso es así, Diego debería haber abofeteado a alguno poéticamente, debería haber escupido al suelo con desdén, del guitarrista podría haberse esperado que quebrara en sus rodillas la guitarra entre lágrimas, que se marchara acusándoles con el dedo. Hubiera sido justa, ahora lo pienso, una partida en mal estado de langostas y que, tras la escena anterior, presenciáramos otra en la que el público, indispuesto ¿de hedonismo?, comenzara a vomitar desconsoladamente, resbalando y patinado para caer en un enorme tollo orgánico, haciéndoles sentir como en casa. No sientan esto que digo, decidan si están de acuerdo o no, pues yo, como Diego, también navegando e influido, sólo encuentro en mis bolsillos la palabra desahogado con que teclear esto que escribo.
sábado, 29 de octubre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
“Hoy se habla de paz”
Éstos son unos días que escriben nuevas páginas en las entrañas de la palabra Historia, para abrazarnos un poquito más aliviados, para recordar que podemos estar, cuerpo a cuerpo, tan cerca de compartir un jirón de la armonía que tanto echamos en falta, del deseo de la bonanza, de la tranquilidad, de la libertad que tanto se añora cuando no se tiene. Hablo de la paz y vengo a blandir ahora las palabras. Hoy, ayer, el otro día, de repente un rayo de luz ha convertido la palabra “definitiva” en la posibilidad de mutar en la palabra “duradera”, en la posibilidad también de matar, apenas así sea un apenas, no sólo a la angustia que demuda, sino también al propio verbo matar y hacerlo, además, conjugado con la palabra esperanza y no enjugado, como siempre, como hasta éstos hoy, con la palabra lágrimas. Sólo puedo desear que en cada uno de los siguientes días que caminan hacia el futuro, éste sea un nuevo rayo de luz, de luz que, sempiterno, saje, dándonos un respiro, la niebla terrible que nos atenaza implacablemente desde hace ya demasiado tiempo. Luz, Razón, que no puede ser derrotada por la oscuridad egoísta y unilateral si cuenta con nuestra ayuda. Luz, Razón que, pues somos humanos, debemos abanderar como signo distintivo. Hablo, aquí, hoy, ahora, de inteligencia, de amor, de serenidad, de conciencia, de equilibrio, de honor, de ética, de moral, de bonhomía, de pundonor. Sólo así puede el hombre imitar detener el tiempo, encarcelarlo en la palabra Paz.
Aún con todo recuerda, querido lector, que Libertad, Fraternidad, Justicia, Amor, Respeto, son sólo frías palabras hueras si no tienen tu corazón.
viernes, 16 de septiembre de 2011
“Vida”
Sucede que llegan épocas en las que la muerte llega a ser algo cotidiano y empieza así su rutina; se mueren allegados, gente cercana, amigos con los que incluso has hablado la tarde antes, a millones en la prensa escrita, en las radios. Comienzas así a desfilar por los filos protocolarios: “ pues en mi pueblo, cuando muere alguien, todos andamos de puntillas una semana”, y con otros, “ mira, fíjate en la Angelita, la de tío Genaro, no llora lo suficiente…”, “ ¿Quién es ese que llora tanto? Terminas adoptando un aire severo ante la inasibilidad de la muerte, como si te importase la más lejana circunvolución del cerebro cósmico, cualquier organismo mínimo de todo el orbe. Haces tuyo el monosílabo y respondes afirmativamente, sí, sí, claro, claro, vaya, ajá. Eres un ser mecánico con cuatro respuestas garantizadas. Así van corriendo las gotas en la clepsidra. No son más halagüeños los telediarios. Acabas poniendo el fondo negro en el ordenador y escribiendo con letras blanco lápida sin saber muy bien por qué. Si fueras pintor sólo pintarías calaveras y esqueletos como seres vivos por tan constantes a tu alrededor. Harías maternidades, alegorías, retratos de la muerte con mirada de pintor costumbrista, captarías el momento y a veces el detalle escondido, al acecho. En definitiva, todo esfuerzo es vano y por tanto, cualquier cosa es válida. Puesto que de la ecuación siempre se obtiene el mismo resultado, cómo no llevarnos por la vida, y nunca mejor dicho, con mayor compromiso, con mejor entrega, parece que no sobra decirlo, no se trata de existir por existir, tenemos que vivir de una vez por todas, sólo el que respira puede. Es el día en que debemos romper el espejo a través del cual nos miran desde nuestros ojos. Hoy es el día para gritar que si existe la palabra enfermo, si sólo es cuestión de tiempo, debemos incluso arrimar el hombro y ser solidarios en el intento, contemporizar en el duelo. Asumir que, pues somos vida, también somos muerte. No podemos permitir que la palabra víctima dé la mano, además, a la palabra enfermo. Es imperdonable que lo que somos no contenga la palabra intento, lucha.
Vive, no existas, ya habrá tiempo de estar muerto.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Homo homini deus est?
He estado leyendo a Feuerbach y me gustaría reflexionar sobre cómo el hombre manipula más allá de donde alcanza, cómo efectivamente cualquier lectura es tendenciosa y cumple con un fin predeterminado, cómo es relativo todo y cómo el hombre fue acotado en el análisis que de él hacia Feuerbach. Para quien no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen, sino el hombre quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos realizados. Así, enajenándose, da origen a su divinidad. Pero, ¿por qué lo hace? El origen de esta enajenación se encuentra en el hombre mismo. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios. La palabra Dios tiene peso, seriedad y sentido inmanente en boca de la necesidad, la miseria y la privación. Los dioses no han sido inventados por los gobernantes o los sacerdotes, que se valen de ellos, sino por los hombres que sufren. Dios es el eco de nuestro grito de dolor. De la misma manera gobernantes y sacerdotes han leído sólo su lado. Feuerbach califica de giro decisivo de la historia al hecho de que el hombre reconozca abiertamente que la conciencia de Dios no es más que la conciencia de la especie. Homo homini deus est. Cuanto más engrandece el hombre a Dios, más se empobrece a sí mismo. El hombre proyecta en un ser ideal – irreal- sus cualidades, negándoselas a sí mismo. De este modo, reserva para sí lo que en él hay de más bajo y se considera nada frente al Dios que ha creado. Así lucen las ideas que damos por razonadas, sin embargo y ciñéndonos al tema, hemos de afirmar que no parece posible renunciar a la tarea de determinar cuál es el límite de la racionalidad y qué comprende ésta. Hay tantos interrogantes que no sé si es posible dar cumplida respuesta. Aún después de tanto todo, que dijera José Hierro; tanto todo para nada, no puedo evadirme del hecho cierto que es que, lamentablemente, el mundo,-así lo creo-, no es redondo para todos , aunque el cielo, palabra infinita de sueños y anhelos, nos dé cobijo a todos.
jueves, 1 de septiembre de 2011
“… sobre el regreso”
En el ánimo impuro de unas manos que no retienen nada nuevo, es quizás el alba lo que anuncia una vez más que no hay futuro. Agua que corre por entre los dedos.
Es la propia vida, vida, la que cristalina se escapa, apenas un fluido donde luego sólo será, evaporado, humano aliento.
Sustento lábil de unas alas sobre la mar océana, rizos azules que el viento, sí, el viento desala y desarma en un nuevo rompecabezas.
Vuelo al sol, ridente y descarado, que al pobre Ícaro poseyera en giros giróvagos y decadentes, cadentes, candentes, sólo somos los nietos sempiternos del infortunio, tan desalados, tan desamados de puro sol.
Así, como las manos que nada más que fierro aferran, afean los anhelos errados que la hiel ni esconde ni soterra. Demasiados muertos para la espalda que se doblega. Malas huellas para una playa anegada de petróleo.
No son los desaires ni las pavesas que el viento eleva tras cualquier pensamiento impuro, de incendiado el ánimo, perdida la casa, la vida, la estela.
Humo. Sólo humo que al respirar atosiga, solo soplos contaminados de egoísmo avariento. Así se divisa desde la colina de mi alejamiento.
Nunca tuve la capacidad de soñar dulce, sino amargo como la propia vida misma.
Pese a todo, soy adicto a las palabras que me retienen en estas horas inciertas y en esta mente débil. Las mismas palabras que, sin dueño, nos poseen ellas a nosotros, nos parasitan así no conozcan la niebla.
Para no perder la costumbre, comencé escribir cuando más llovía, atrás quedaron los miles de kilómetros recorridos en un solo verano, atrás las ganas de huir, ahora sólo sé que todo sigue igual y que este texto ya se ha terminado.
miércoles, 20 de julio de 2011
“Ego sum bulla”
Las alas que el viento eleva. La mar océana que se retira y se desala. Mientras tanto yo, nada de nada. Apunto sin mirilla y sin temblor. Avanzo tan rápidamente como me permiten mis escrúpulos. Dejo atrás cadáveres automortificados mientras avanzo, sudo y me río. Del-i-rio, sí, de lirios el río. Los días que el cuerpo no habita ningún hábitat. Las noches que el cerebro vigila sin vigilia. El color insípido de las horas. Los minutos sedientos, sedentes. Los segundos untuosos e incorruptos. Demasiados pasos que no dejan huella alguna en el asfalto. Apenas una sombra rauda que atraviesa demasiados escaparates. La sorpresa de encontrar demasiado sexo en un cuerpo laxo, en un brazo tatuado de mariposas que quien sea acaricia. Pienso en su meta-metamorfosis: capullo-gusano-mariposa-gusano-tierra, no sé por qué, aunque así acabamos todos, carne que la tierra acoge en otras vidas tras tanta vida como gusanos. Nada sabe la filósofa de lo soñado, tampoco la escritora, quizás sí la música. Sólo una sabe que soñando hablo, mucho, quizás tanto como cuando no descanso. Leo compulsivamente demasiados libros a la vez y oigo sus voces, es tal el frenesí que los retuerzo entre estas mismas manos que escriben que escriben, que describen hartazgo, violencia, cansancio. El tiempo pasa tan rápido mientras tanto, me siento como un avestruz cuando me encierro y leo, cuando leo mi encierro y hasta cuando cierro el libro y ya no leo. No hay quién lo entienda, lo sé, el agua no hierve cuando se la mira atentamente, no pasa a verde el semáforo si es eso lo que se espera. Me viene a la mente ahora Sloterdijk, quizás por haber pensado en burbujas o, quizás por ser éste un pensador descomunal, o por haber llamado científico melancólico a mi admirado Adorno, quizás porque leo demasiado y se me indigesta por falta de reposo y quizás de poso, quizás sí, quizás-quizás. El ruido del ordenador como toda música, suena el tecleo tartamudo como compaña a mi empeño y tú, lector, no tienes ni idea de lo que estoy diciendo. Todo comenzó con un aleteo en la justa tarde injusta en que el tiempo ha sido puro regodeo y así, infausto, sediento, asolado, sólo un último golpe más y un último adagio inventado en la espera de que estalle su fragilidad en el espacio, pues sí: Soy una burbuja.
viernes, 8 de julio de 2011
“Hoy”
A menudo me pregunto si hay algo que nos salve. Indago en los resortes que llevan a un hombre a inmolarse, pero también en lo que hace que alguien pueda dedicar su vida a los demás. Estudio qué nos hace comunes a los hombres a pesar de la cultura o de la propia civilización. Intento entender por qué un adolescente en cualquier punto del planeta sonríe y se sonroja al oír la palabra sexo, o por qué se hace piña sin premeditar ante una injusticia intolerable. Intento entender si existen razones inapelables que puedan ser usadas para la unión de todos los hombres, si hay algo más allá de la conciencia o de la moral, de la ética particular aprehendida, si en verdad hay algo que nos salve.
Se me antoja particularmente difícil que con el estado actual de las cosas en el mundo, pueda haber un movimiento coordinado o siquiera una voz al unísono que salga en defensa del propio hombre, de la pobre raza humana. No soy capaz ni tan siquiera de especular, de recrear una situación en la que de una vez se dijera basta mundialmente, que se dijera basta a la desigualdad, a la injusticia, a la avaricia, a la guerra, a la destrucción, al hambre, a la incultura, a la estupidez, a la pobreza, a la envidia, al engaño, a la mentira, a la idolatría, a la irrealidad, a la imprudencia, a la pereza, a la contaminación, al odio, a la indolencia, al desequilibrio, a los privilegios, a la superstición, a la esclavitud, a la opresión, a la explotación, a la irresponsabilidad, a todo aquello que escribe con sangre, hoy, la palabra hombre, humano.
Quiero entender por qué vestimos ropa y calzado cosidos por las manos explotadas de niños muertos, por qué devoramos comida importada, recolectada por tantas vidas hambrientas que a nadie importan, por qué lucimos joyas, tecnología o bienestar con baño de sangre, por qué consumimos tanta opresión, tanta injusticia, tanta vida humana en nuestro presente.
Necesito creer que no somos la muerte que todo lo arrasa.
viernes, 24 de junio de 2011
“Polimujer”
Sí. Me gustan tus ojos negros como los de Picasso,
el brillo fijo que les hace aparecer como sonriendo,
me gusta tu cara de gamberra sana,
tu cara de de estar tramando, urdiendo.
Me gusta tu cuerpo de filósofa
y pisar por donde tú no pisas.
Me gusta tu voz acentuada.
Pero también me gustan tus ojos grandes y desconfiados,
me gusta tu risa contenida y soterrada
tu modo de pensar en lo cotidiano,
soñar que viniste para robarme los ojos y cogerme del cabello,
me gusta tu cuerpo con cabeza de pájaro.
Me encantan tus ojos extrañamente verdes o azules,
tu mirada infinita cargada de futuro,
tu cuerpo flexible de historiadora del arte,
tu ilusión cándida y que me arrastres por demasiados sueños.
No puede ser de otra manera:
Me gusta que me arregles la vida desde tu cuerpo pequeño e inmenso,
que te preocupes cogiéndome de la mano, dejando libres mis sueños.
Me gusta que me quieras a pesar de mi pensamiento derrotado,
quizás extremo, o combatiente, de vanguardia, acaso desorientado.
Me gusta que me veáis como soy,
una mente sin dueño que erra y yerra.
Pasos perdidos que sienten ésto que están escribiendo.
Me gustas tú. Todo aquello que sumas descarada,
todas y cada una de las que te convierten en poliédrica.
viernes, 17 de junio de 2011
“Hoy antes que mañana”
En la voz que huye de todo entendimiento descansan los infortunios de cierta desesperación hacia la nada. Es la misma nada que mantiene un cierto orden de cosas pese a todo, pese a todos. Esa nada es la parte de esa piedra vieja que llamamos cotidiano, esa duda sempiterna que nos hace preguntarnos una y otra vez si cualquier tiempo pasado fue mejor. Desgraciadamente tanta parte del todo es una firme adversaria en el presente y contra el presente, pues no se trata de lo grande que pueda ser, sino de la cantidad de gente implicada en ella de una u otra manera, interesada o no. Hablo de que en la calle hay gente pidiendo a gritos cambio más que soluciones, es cierto, pero también hablo de que una sola de esas peticiones ya supone que el cambio ha de removerlo todo hasta el punto de hacerlo absolutamente diferente. Entiéndaseme, hagan el esfuerzo, lean entre líneas y sorban con cuidado uno a uno el significado múltiple de todas las palabras, vean su contexto, pues lo que viene ahora es que la descripción de estos días habla de cómo las manifestaciones y sitios de las plazas públicas de manera tan inteligente no han sido atendidas de ninguna manera. El desprecio del gobernante se hace patente cuando no da respuesta al clamor pacífico y hábil del que estamos siendo testigos, (y hasta partícipes en una u otra medida), pues el gobernante sólo calla y espera, aguarda a que se pierda la paciencia, a que el movimiento desespere, pues son sólo ellos los que pueden regular el cambio, ¿por qué habrían de hacerlo, así sin más?¿no lo entendéis? Estamos pidiendo cambio a las conciencias de los que no tienen conciencia, a los que solo piensan en que la palabra estabilidad se define como una situación inalterada, a los que sólo desean que las cosas se queden como están. Sucede que no es sino cuando han aparecido breves conatos de violencia controlada y, queda la duda de si provocada por ellos, que el gobernante y sus medios de difusión bajo su amparo han comenzado a justificar la extinción de la voz popular que los amenaza por cualquier medio y bajo cualquier pretexto. Si la legislación vigente ampara sus deseos de amordazarnos no podemos sino hacer una resistencia pacífica aún más feroz y enconada. Las leyes que pretendemos o exigimos cambiar están de su parte, habéis de entenderlo. La partida exige pues que se tomen decisiones discriminatorias de otras, que se renuncie a ciertos orígenes, pues ésta partida sólo se puede ganar desde dentro y con el apoyo de los de fuera, de la calle. Nacerá nuevamente y pese a todo la gran duda: ¿el hombre es bueno a malo por naturaleza? Y así, no sabremos si estamos aupando hoy sobre nuestros hombros a los nuevos tiranos engordados del mañana, plenos de poder y hueros de realidad y conciencia una vez más.
viernes, 27 de mayo de 2011
Gemidos, no aullidos
No puedo decir que haya visto a las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura, ni hambrientas, ni histéricas ni desnudas. No puedo decir siquiera lo relevante o sorprendentemente destacable de un momento histórico como éste, aún no, pero que, sin más, es histórico como todos los momentos, por lo demás, que se bañan en el tiempo y, por lo menos, histéricos momentos en que la miseria se conjuga con el mejor traje de fieltro y el coche regalado más caro, donde el resultado electoral pone nerviosos a los que creían ciegamente en la palabra perpetuo. Ya está bien. Es lamentable, desde luego, que no pueda, ni quizás deba, afirmar cuántos de mi generación estudiaron pese a todo a Plotino, a Poe, al Ginsberg de éstos comienzos y entretelas, a San Juan de la Cruz, a Wittgenstein, a Nietzsche y que, sin embargo, no me cueste mucho esfuerzo hallar a quién se haya drogado hasta el colapso en más de una ocasión, se haya peleado hasta dar con sus pies en el juzgado, o haya sido detenido por cualquier cosa relacionada con violencia, hurto, desacato, tenencia, posesión, deslucimiento en bien público o exceso de velocidad. No puedo evitar pensar que es sólo media vida lo que así se halla, pues si como individuos no estamos exentos de nuestra personalidad única y original, esa misma que nos lleva impulsivamente a coleccionar experiencias que nos fortalezcan y enseñen, así sea a golpes, tampoco estamos libres de nuestras obligaciones colectivas que, por lo demás nos aquilatan como seres humanos haciéndonos personas o, por el contrario, nos hunden clasificándonos como infrahumanos, sub-hombres. No juzgo, entiéndaseme (otro será el día de las apologías), no juzgo, decía, los hábitos sino la media vida que se vive con esa vida, si somos quienes somos en tanto que vivimos realmente, no podemos olvidarnos de la otra vida, la que se expone al otro, la que vivimos “para” los demás, la que ponemos en común y que sin duda debemos reconducir, necesitamos salir del aislamiento que, a estas alturas suena más bien a asilamiento, a confinamiento. Debemos unirnos, debemos comenzar a pensar antes en el otro, pues el otro somos todos, dejar el egoísmo egotista, ser entonces todos UNO por pura necesidad, por culpa de este presente tanto y tan poco Fueteovejuna.
viernes, 20 de mayo de 2011
Presente
“ Era un ladrón con asma que, tras el tirón pertinente e inoportuno, acabó cayendo sin resuello a los pocos metros.
Lo auténticamente vergonzoso fue que la viejecita de ochenta y cuatro años lo vapuleara y consiguiera arrebatarle el preciado bolso violentamente.
Aún así, con todo, lo realmente sorprendente fue descubrir que la propietaria cierta del dichoso bolso yacía apenas a unos pocos metros recuperando aún el aliento que le hurtó el susto.”
Esto ha sido así escrito mientras que a lo lejos, pero muy cerca de lo real, se oyen cantos y consignas pidiendo justicia social, libertad, igualdad, democracia, independencia para acabar con las mentiras. Piden que no nos gobierne un capital tan mal redistribuido y tan injusto, exigen que no nos hundan aún más cuatro carroñeros, y yo, desde mi ventana, malogrando el oficio de escribir pergeño esto que escribo soñando ser dueño de lo que vivo, por eso nosotros, los ciudadanos, decimos basta y decimos que estamos hartos, decimos que podemos subvertir el orden y así lo haremos, de repente, quedan menos opciones para que no haya democracia real ya, de repente los ladrones son menos feroces y los banqueros más insignificantes, pues ellos, sin nosotros, no son nadie y apenas sí rebosan en una única palma de la mano, que, aún tendida, representa la paz y la fraternidad entre los hombres, pero también es la posibilidad de un guantazo.
Hoy estoy tan cansado que mi voz apenas sí socava el papel del que soy esclavo. Escribir presente es escribir sobre lo incierto, es decir ruidoso desorden y algarabía, voces que piden colectivamente para el resto de conciudadanos justamente, hay también quién no sabe verlo y aún no tiene miedo, yo sólo puedo deciros que es preferible el desordenado puzzle de gritos de futuro, al ordenado silencio de quienes nos cultivan, explotan y aborregan.
Hoy sólo puedo deciros que la calle es nuestra, que salgáis a poseerla sin hacer al prójimo lo que, de contrario, no esperamos nos sea hecho. Os pido la paz y el ejemplo, la inteligencia en la pacífica defensa, os pido la fraternidad, la coherencia y la constancia, os pido resistencia y humanidad.
viernes, 13 de mayo de 2011
Al cabo de los días
Al cabo de los días, el colmo que la realidad gordianamente anuda, pues la vida, desnuda, así platica con el pensamiento inane
desde el balcón de tu ausencia muda.
Nada queda de lo que hollaran tus pasos agarrados de mi onírica mano, recortes,
nada habré de decir de ti que en Paz, aún no sabes lo que es un cuerpo a cuerpo,
ni reconoces mi hidropiel.
Quizás sea el tiempo insípido e inodoro, quizás los surcos del tesón inmarcesible, del vacío profundo que estomaga, pues la nada es aún más constante que la enfermedad crónica defenestrada.
Ignoro tu gozo o tu velocidad supersónica entre versos de amor, ignoro tu vuelo de cornisa y cielo abierto frente al sol que entrecierra los ojos fijándome como persistente y retiniano.
Colaboro en la sustentación pesada de la palabra críptico, aún a pesar de tus labios rojos o de la timidez que aventuro, del tamaño de unos movimientos que imagino me convierten a mí en mono.
Todo es relativo, por eso eres y no eres, así yo no soy yo en el momento en que no participo de todo aquello que contengo en la palabra sentimiento, robot que hurta las horas del desencuentro.
He pintado mil grafitis de vaho escondido tras una máscara de mueca agridulce y agresiva, la misma que la sinrazón cautiva en el territorio que me hace sentir rodeado de álamos y de enemigos.
Así no, ni tan siquiera desde los cascabeles de unos tobillos paralíticos, tampoco desde el filósofo de seso sorbido, la vida no debe ser así anónima, compungida, falsaria, innominada de ti.
Huyamos a la tierra deshabitada de promesas vagas y vanos recuerdos vastos, salgamos hacia los campos yermos de expectativas y sembremos presente, sólo presente incierto fértil.
martes, 19 de abril de 2011
Así los días
Ha vuelto el gris a los días, arremolinando en bistre todo lo que antes era color pastel intenso. Así quizás el viento asoma tras el vuelo ridente de los abejarucos. Nada hay que se enmarañe sempiternamente con jirones entrelazados en los brazos flexibles y aventados de un olivo. Cuadro exacto de pasos hollados por entre los terrones descolocados. Apenas los surcos del que el arado hará cosecha, comida. Así los días, ha tornado gris lo que antes era tornasolado. Del sudor en la frente al más puro constreñimiento. Es la taquicardia el latido que suena más fuerte, de tomado el pulso, la pulsión hacia la muerte en vida, vida, tan inerte, justo estado en el que la suerte no arriba. Estúpidos, mentecatos, sabed que marcamos con paso firme un rumbo abocado a la deriva. Columna y fila que desfilan hacia el acantilado. Caterva huera e insolente que pasamos por carne de hamburguesa, es la indiferencia la que destruye la palabra futuro e insulta a la conciencia y a la propia inteligencia. Ahora, tras todo, gris, gris claro en los oscuros días en que todo es gris, desde el recuerdo en que todo era azulado, amarillo claro, naranja o rojo coagulado en los atardeceres que aún atesoraban la palabra inesperado. Somos una gran herida llena de gusanos, las veinticuatro horas de contrarreloj de una simple mosca, huellas arrastradas en un camino polvoriento junto a un rastro de sangre, una botella de arena ante la sed. Somos los que bebemos de una copa llena de diminutos clavos y los que hemos inventado el gran mercado de la muerte. Somos los que damos sentido a la palabra asco acaso. Ocaso de demasiados días de gris a lo largo de la Historia de la histeria. Quizás no hay ya vuelta atrás. Quizás ya sólo giren giróvagos los días en persecución de la totalidad de nuestro descalabro. Ya cierro, ¿o abro?, id, yo ya me he quedado.
jueves, 14 de abril de 2011
contradictio sine poena
El sentimiento es muy confuso, como si no fuera suficiente con el hecho de que me considere una persona bastante insoportable, al parecer ahora me contenta el hecho de buscar compulsivamente la soledad, hasta allí donde incluso el eco de los propios pasos,- por lo demás, perdidos-, no llega. Tampoco se le espera, he de decir aún es más, que sería reprobado por osar repetir el primer sonido habido, de tan inhóspita e inexplorada aquélla tierra ignota de la que, dejadme volver al principio, al parecer aspiro aspirar.
Si el sentimiento es confuso y, estando como estoy, además, en el segundo párrafo, no puedo abrir la mano ahora y mostrar que es más sencillo de lo que apenas introducía con unos tecleos inciertos y a la sombra de una terraza donde bebo café solo con hielo solo, en el justo arrullo de la primavera con voz de mujer que se multiplica por cada una de las mesas por las que me siento acosado de humanidad. No puede ser sencillo cuando la huida no ha sido planeada y es quizás la palabra desconcierto, o estampida, o desenfreno e incluso hasta la palabra ira la que solapa todo intento de compaginar presente con futuro incierto. Ay. Un párrafo nuevo.
Claro, no todo va a ir cuesta abajo, al final, la trama obtusa de hilos que se entrecruzan y entrelazan con cada uno de los rastros que dejamos en cada una de nuestras relaciones, - no sé si estoy siendo lo suficientemente reiterativo-, y al modo en que desprendemos halos de calor al ralentizar nuestro cuerpo sometido a un frío extremo, supongo, lector, lectora, que también lo habréis visto en ciertos deportistas, incluso ahora me viene a la mente un experimento fotográfico con una bailarina, con una gimnasta o con un Picasso que con la luz de una brasa pintara un minotauro. No.
Apenas a un metro y medio, mucho más cerca de lo recorrido por su sonrisa claro, también por su cuerpo, así, a apenas metro y medio de repente el tiempo alimenta un recuerdo viejo y recupero de golpe todo lo que no tengo de viejo, quizás también, todo aquello que creo que tengo de poeta. No hay caso, pura contraditio sine poena. En fin, Fin.
viernes, 1 de abril de 2011
Del botín el puntapié
Al final a veces todo resulta tan sencillo, tan simple, tan redondo como una de esas hamburguesas de tres pisos que prepara Jor con tanto esmero en el Cali y que te mantienen con la atención puesta en el deleite de principio a fin, no importa cómo ni cuánto te manchas ni si te la tragas sin apenas masticarla, el caso es que está ahí, que puedes morderla con la boca bien abierta y aún te sobra más hamburguesa...Ojalá todo fuera tan sencillo como la contemplación del propio deleite, pues en este caso la sencillez es por lo meridianamente clara que es la situación a la que tanta innobleza nos obliga, nos conmina a sufrir, porque sí. En estos días de hoy, ¿no es acaso simplificar lo que todos esperamos de nuestro presente caramba? Conciudadanos, vecinos, debemos aliviar la sobrecarga con la que nos están lastrando, a veces todos lo errores y las inducciones se solucionan con un simple puñetazo, ya está bien de que a demasiada gente le sobre mucho mes para tan poco sueldo, que solo se ahorren y acumulen los problemas y no se escatimen las deudas ni los requerimientos. En días como hoy. Así plasmado en los diarios que inseminan de crisis hasta en los segunderos. Días como hoy en los que leo el balance que hace el sector financiero y me provoca las ganas de escribir, de rabia temblando el pulso, con la boca llena de saliva y la mente hilando escaramuzas. Estoy harto. La sinvergonzonería y sedicencia del Sr. Botín es intolerable. Viene hoy a declararse “claramente” ganador de la crisis, ¡¡¡ “ganador de la crisis” !!!, ¿cómo puede ser alguien tan miserable de apuntarse un tanto apuntalado en la ruina y sufrimiento de tanta gente, en la propia prosperidad de un país al que dice amar pero en el que no paga sus impuestos y en el que sólo declara sus pérdidas pidiéndonos con ello que salgamos en su ayuda, a su rescate, en cuyos ciudadanos no deposita su confianza y con cuyo esfuerzo común no sólo no se casa, sino que pretende hacer competencia a costa de explotar sucia y torticeramente en otros paises aún más hundidos que el nuestro? Entonces ¿a quién deberíamos mirar de rabia, escupir justicieramente?¿a él, que tan seguro se siente en su atalaya vomitándonos a la cara la jugarreta, orinándonos con tanto desdén? Puede que este señor se sienta ganador de nuestra ruina, yo sólo espero de él, simplemente, que sea el primer perdedor de nuestra revuelta, pura carne de hamburguesa.
sábado, 19 de marzo de 2011
“Solo”
Ha salido el sol y pese a todo no importa. Van cayendo las horas en un imparable recuento de muertos. Gadafi es sólo un nombre, un hombre, al modo en que lo es, -también incontroladamente-, la palabra terremoto, maremoto. ¿realmente importa quién ejecuta la muerte?. La sola muerte de una persona ya mata a la totalidad de la palabra hombre, humano. Podría gritar la duda; ¿qué tan necesaria es la resistencia, tanta vida opuesta pero que no enfrenta realmente el cambio, que no aspira, que no gana ni se diferencia del pasado, todo aquello que sempiternamente viene escribiendo inmemorialmente la humanidad y que se escribe con la palabra fracaso, muerte, antivida, desamor, dolor, herida? pero, ¿para qué?. Realmente estoy más que nunca perplejo, débil por esta vida y por este presente, desmotivado, descorazonado, desasistido cada vez más de argumentos, tristemente triste y tristemente humano, vacío, yermo, ya ni siquiera lo adjudico al hecho de que nuestra debilidad moral y ética lo haya contaminado todo hasta el punto de que, no sea ya el problema si nuestros distingos entre naciones y nacionalismos, entre los pueblos, los colores, la fé, ¿la fé?, las diferencias, ni las negligencias me temo y más bien, la sucia negligencia que nos priva, por pura indolencia de ser humanos, el creernos tan estúpidamente dueños incluso de los mares y los ríos, de la propia vida que realmente no controlamos ¿para qué voy a decir que no escarmentamos? Si me leéis, lo leéis, incluso puede que más de uno se muestre de acuerdo... ¿para qué? pues sin embargo, todo será para nada cayendo miserablemente en el olvido, ya que nada hoy es todo, pues hoy nada es la que se halla, y lo que se halla es simplemente el desprecio al otro, a la propia vida, a nuestra propia vida, indigna, por cierto, en mí, todo vida desesperada e incierta, y así, sólo quiero correr, huir, ¿qué mundo estamos destruyendo? ¿por qué no lo véis, no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo? Ya sólo quiero huir, correr. Ya solo.
viernes, 18 de marzo de 2011
A mi sobrina Berta #1
Berta, pequeña, aún en la tierra abierta,
Berta que aún no conoce la palabra alumbrada,
Berta aún, liberada del mal de la tierra yerma,
promesa cierta de la palabra amor, anhelo, germinada,
Berta de manos diminutas y ya aventurada, eres
la posibilidad de blandir una espada blanda,
de usar un pincel o una pluma indubitada, de coger pico y pala
o de poner rumbo a la Luna, a Marte o a la Antártida.
Berta que no conoce la palabra derribada, ni dolor, ni algarada,
Berta diminuta en el momento de estas palabras,
es en el futuro no predicho donde te reencarnas,
Berta que aún no miras la heredad, ni nuestro dedo agarras,
Sal, sal ya, sala y salva lo que tu existencia presagia,
Berta niña, colosal, tu presente ya nos abraza, Berta,
dueña eres, dejas atrás la nada, toda tú,
justa Reina del tiempo, de la historia y de la Tierra,
Berta que aún no conoce la palabra alumbrada,
Berta aún, liberada del mal de la tierra yerma,
promesa cierta de la palabra amor, anhelo, germinada,
Berta de manos diminutas y ya aventurada, eres
la posibilidad de blandir una espada blanda,
de usar un pincel o una pluma indubitada, de coger pico y pala
o de poner rumbo a la Luna, a Marte o a la Antártida.
Berta que no conoce la palabra derribada, ni dolor, ni algarada,
Berta diminuta en el momento de estas palabras,
es en el futuro no predicho donde te reencarnas,
Berta que aún no miras la heredad, ni nuestro dedo agarras,
Sal, sal ya, sala y salva lo que tu existencia presagia,
Berta niña, colosal, tu presente ya nos abraza, Berta,
dueña eres, dejas atrás la nada, toda tú,
justa Reina del tiempo, de la historia y de la Tierra,
Berta.
domingo, 6 de marzo de 2011
.. No hay futuro...
No es posible asumir que en las sociedades humanas modernas pudiera darse la inexistencia de la totalidad del sistema bancario sea cual fuere su tendencia política pues, una cosa es segura, la misión fundamental de un sistema financiero es canalizar de manera eficiente el ahorro que generan las unidades con superávit hacia las unidades con déficit. Y aunque se puede afirmar que los intermediarios financieros, y en particular, las entidades del sistema bancario, han desempeñado tradicionalmente un papel clave en la canalización del ahorro a la inversión, no es necesario remontarse a Venecia o Génova, para darse uno cuenta que nos tienen atados con una soga, y que ésta, no hay que ir muy lejos, nos aprieta el cuello.Desde un punto de vista teórico, se ha tratado de demostrar la superioridad de los bancos frente a los mercados en esta labor de canalización del ahorro a la inversión, sin embargo su vulnerabilidad frente a las retiradas masivas de depósitos u otros riesgos bancarios y la necesidad de una regulación bancaria transparente, como consecuencia de las desigualdades y los desequilibrios que se han puesto de manifiesto, que ahora mismo persisten y asímismo, gracias a la evolución de las propias sociedades, más aún hoy o, incluso a pesar de hoy, en que mercado y necesidades reales no sólo no van de la mano si no que, lamentablemente se dan la espalda. El panorama actual es una perogrullada que propone una solución que puede conllevar a una evolución o a una regresión, pero es que la labor de intermediación de las entidades financieras están expuestas a muchos riesgos, principalmente por causa de los avances en los sistemas de información, ha ido mermando el papel dominante de los bancos, en la canalización del ahorro a la inversión y ha contribuido a la aparición de otros intermediarios no bancarios, no expuestos a la regulación bancaria. Tal diversificación no ha hecho sino acrecentar la distancia con el ciudadano que apenas sí soporta ya la presión y está, hoy más que nunca, próximo con la mayor precisión a la palabra colapso. Perdida por los bancos una cuota importante de mercado en su negocio tradicional, ahora miran a nuevas cuotas de mercado. El futuro es hoy un gran interrogante sobre la tendencia del sistema bancario en el futuro, sobre el papel que tradicionalmente han venido desempeñando y en consecuencia, sobre la distinción entre intermediarios y mercados. O ayudan al ciudadano o no merecen permanecer.
sábado, 26 de febrero de 2011
“…de huellas para un recuerdo distante hoy. (Adolescencia)”
Ya no os llevo en mi alma,
avanzásteis entre mis lágrimas
escurriéndoos entre estos dedos,
como apenas así retienen hoy estas palabras,
pues,
¿qué más, ya que más,
si homologasteis la palabra epicentro
y aún me dolisteis más allá?
¿qué queda, qué más puede quedar
si encarnasteis la palabra desdicha
y me grapasteis en las retinas vuestra risa,
y todo es hoy, ya nada más?
Hoy sin más, más,
en el día en que no puedo ser más feliz.
sábado, 29 de enero de 2011
Es curioso
Es curioso. La vida a veces se nos acerca aún más y en los más mínimos detalles, es cuando el dicho “conócete a ti mismo” cobra más sentido: Sentir que de repente, sin que uno tenga nada que ver con especial fuerza, asoman las circunstancias desde la enfermedad sobrevenida, inesperada e inoportuna. Sucede que en estos días enfermos, no enfermizos, e invernales, muchos somos sorprendidos con las defensas bajas, quizás de tanto esfuerzo dilapidado; es cuando el dolor entonces se matiza con la palabra crónico. Así los días no podemos sino negociar a la baja con nosotros mismos, cortarnos las alas hiperactivas durante esos días de presidio-en-uno-mismo involuntario (involuntario quizás, como la gran mayoría de los presidios, por otro lado), soltar el lastre de los sueños y los quehaceres inmediatos, la propia conciencia de ser un individuo óptimo, postergarse e intentar resistir el tiempo que queda, el que ha de pasar irremediablemente, esos puñados de arena en el gran reloj de lo cotidiano que grano a grano te recuerdan que, imposibilitado, sin mucho que tú puedas hacer a más de padecer un cuerpo insano, sin otra alternativa que la de ser conscientes de nuestras propias limitaciones, todo tiende a tornarse de repente más lúcido y más exacto, en la medida justa de las cosas, desprovistas ahora de anhelos, intentos de influir en el medio e incluso desprovisto de la propia y autónoma idea egotista, del lugar concreto que creemos que ocupamos en el mundo y cómo no, de todo aquello que nos creemos que somos. Pero, ¿no es exactamente eso lo que está pasando, en última instancia, en la totalidad del ámbito social? ¿No es acaso y precisamente lo que está pasando en este tan consabido momento crítico en que, maniatados, débiles, inconstantes en nuestro esfuerzo, incapaces, sólo padecemos la laxa espera como espectadores y víctimas al tiempo, como testigos de que no hay mucho que podamos hacer estando así las cosas? Hoy no es el día en que uno decide si se toma o no un medicamento para curarse, pues esta capacidad se nos escapa por entre los dedos, quedándonos grande por sernos ajena.¿No os parece que no es momento este para alimentar ser víctima ni aún estando enfermos? Basta, comencemos a vivir, como hombres débiles, sí, pero también como hombres libres, lábiles, de una vez.
domingo, 23 de enero de 2011
Lo que el espejo vomita
¿Dónde están los hombres libres, dónde los soñadores?¿dónde se han metido los inconformistas, los luchadores? ¿dónde están los ciudadanos que conocen el significado de la palabra cambio? No es, desde luego, para mi, ninguna sorpresa que el común de nuestros conciudadanos actúen como hijos malcriados que, sin mérito alguno, sólo esperan recibir más y más y más, al modo en que sin haber hecho nada para merecerlo, pretenden acceder a todo lo que su compulsión y su egoísmo sin freno pretenden, porque sí. Hasta hace bien poco, cualquiera decía ser cualquier cosa, tanto daba que no hubiese dinero, formación concreta o siquiera humildad en la operación triunfo diaria que ha sido España durante demasiados años. Hoy no son sino muñecos rotos. Hoy vemos madrugar a demasiados constructores que han amanecido albañil, a demasiado industrial sedicente diciéndose ahora parado. Hoy reconocemos el hundimiento de demasiado especulador que no puede hacer frente al nuevo significado de la palabra avaro. Ya va siendo hora de que asumamos que la palabra crisis por mucho que sepa a estigma, a cero por ciento de nada, por mucho que atenace a más de una garganta , no es sino algo pasajero, como lo ha venido siendo desde el momento en que se inventó ese término. Asumamos que todo error es un error nuestro de una vez, que son tan grandes y necesarios los cambios que se imponen como pertinentes que más nos valdría cambiar nuestra actitud como ciudadanos, pues debemos ser los ciudadanos del futuro los que debemos reorganizar nuestras instituciones, ser más participativos y menos ladrones, necesitamos más conciencia y cultura política y ciudadana, más asociacionismo, que se defiendan los colectivos y no de manera excluyente, que de una vez el político gestione lo público con el más preciso seguimiento del ciudadano, que los ciudadanos asumamos que el oportunismo, dada la experiencia, es la peor vía para sobreponernos, pues lo que debemos hacer es apretar los dientes y cerrar los puños, solo nosotros somos los responsables de nuestro pasotismo grávido, sólo nosotros podemos alterar el orden establecido e incluso el estado de las cosas actual, sólo nosotros podemos entender que cuando no hay, hay que aprender a renunciar, sin más y sin sorpresa. No hay tiempo que perder, debemos ponernos en nuestra justa medida, bien podemos empezar por abofetearnos.
viernes, 14 de enero de 2011
“Sobre unas fotos”
Miro enamorado los retratos de más de una filósofa, de una proto-pintora y recuerdo que ha sido Sloterdijk el que ha venido a denominar espacio interfacial la distancia que hay entre lo propio reconocible y la alteridad exótica: La tensión constatada en tantos órdenes entre identidad y alteridad.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido. Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no desvelándolo. De ahí que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido. Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no desvelándolo. De ahí que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.
martes, 4 de enero de 2011
“DE TRES EN TRES”
A TODA VELA,
HACIA EL HORIZONTE,
ANTE LA MAR,
ENTRE LA MAR,
HASTA LA PUESTA,
DONDE TODO CAE,
EN PERVERSO REGODEO.
NO HAY FUTURO.
AUNQUE NOSOTROS PODEMOS,
EL ÁNIMO INDOLENTE,
LA DESIDIA PENETRANTE,
TODO LO IMPRIME,
SIN SOLUCIÓN ALGUNA.
TAN ES ASÍ,
QUE BIEN PUEDE,
DECIRSE EN TRÍOS,
EN MUY POBRES
Y TRISTES TRÍOS ,
DE PALABRAS INCOMPETENTES.
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