En la voz que huye de todo entendimiento descansan los infortunios de cierta desesperación hacia la nada. Es la misma nada que mantiene un cierto orden de cosas pese a todo, pese a todos. Esa nada es la parte de esa piedra vieja que llamamos cotidiano, esa duda sempiterna que nos hace preguntarnos una y otra vez si cualquier tiempo pasado fue mejor. Desgraciadamente tanta parte del todo es una firme adversaria en el presente y contra el presente, pues no se trata de lo grande que pueda ser, sino de la cantidad de gente implicada en ella de una u otra manera, interesada o no. Hablo de que en la calle hay gente pidiendo a gritos cambio más que soluciones, es cierto, pero también hablo de que una sola de esas peticiones ya supone que el cambio ha de removerlo todo hasta el punto de hacerlo absolutamente diferente. Entiéndaseme, hagan el esfuerzo, lean entre líneas y sorban con cuidado uno a uno el significado múltiple de todas las palabras, vean su contexto, pues lo que viene ahora es que la descripción de estos días habla de cómo las manifestaciones y sitios de las plazas públicas de manera tan inteligente no han sido atendidas de ninguna manera. El desprecio del gobernante se hace patente cuando no da respuesta al clamor pacífico y hábil del que estamos siendo testigos, (y hasta partícipes en una u otra medida), pues el gobernante sólo calla y espera, aguarda a que se pierda la paciencia, a que el movimiento desespere, pues son sólo ellos los que pueden regular el cambio, ¿por qué habrían de hacerlo, así sin más?¿no lo entendéis? Estamos pidiendo cambio a las conciencias de los que no tienen conciencia, a los que solo piensan en que la palabra estabilidad se define como una situación inalterada, a los que sólo desean que las cosas se queden como están. Sucede que no es sino cuando han aparecido breves conatos de violencia controlada y, queda la duda de si provocada por ellos, que el gobernante y sus medios de difusión bajo su amparo han comenzado a justificar la extinción de la voz popular que los amenaza por cualquier medio y bajo cualquier pretexto. Si la legislación vigente ampara sus deseos de amordazarnos no podemos sino hacer una resistencia pacífica aún más feroz y enconada. Las leyes que pretendemos o exigimos cambiar están de su parte, habéis de entenderlo. La partida exige pues que se tomen decisiones discriminatorias de otras, que se renuncie a ciertos orígenes, pues ésta partida sólo se puede ganar desde dentro y con el apoyo de los de fuera, de la calle. Nacerá nuevamente y pese a todo la gran duda: ¿el hombre es bueno a malo por naturaleza? Y así, no sabremos si estamos aupando hoy sobre nuestros hombros a los nuevos tiranos engordados del mañana, plenos de poder y hueros de realidad y conciencia una vez más.
viernes, 17 de junio de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
Gemidos, no aullidos
No puedo decir que haya visto a las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura, ni hambrientas, ni histéricas ni desnudas. No puedo decir siquiera lo relevante o sorprendentemente destacable de un momento histórico como éste, aún no, pero que, sin más, es histórico como todos los momentos, por lo demás, que se bañan en el tiempo y, por lo menos, histéricos momentos en que la miseria se conjuga con el mejor traje de fieltro y el coche regalado más caro, donde el resultado electoral pone nerviosos a los que creían ciegamente en la palabra perpetuo. Ya está bien. Es lamentable, desde luego, que no pueda, ni quizás deba, afirmar cuántos de mi generación estudiaron pese a todo a Plotino, a Poe, al Ginsberg de éstos comienzos y entretelas, a San Juan de la Cruz, a Wittgenstein, a Nietzsche y que, sin embargo, no me cueste mucho esfuerzo hallar a quién se haya drogado hasta el colapso en más de una ocasión, se haya peleado hasta dar con sus pies en el juzgado, o haya sido detenido por cualquier cosa relacionada con violencia, hurto, desacato, tenencia, posesión, deslucimiento en bien público o exceso de velocidad. No puedo evitar pensar que es sólo media vida lo que así se halla, pues si como individuos no estamos exentos de nuestra personalidad única y original, esa misma que nos lleva impulsivamente a coleccionar experiencias que nos fortalezcan y enseñen, así sea a golpes, tampoco estamos libres de nuestras obligaciones colectivas que, por lo demás nos aquilatan como seres humanos haciéndonos personas o, por el contrario, nos hunden clasificándonos como infrahumanos, sub-hombres. No juzgo, entiéndaseme (otro será el día de las apologías), no juzgo, decía, los hábitos sino la media vida que se vive con esa vida, si somos quienes somos en tanto que vivimos realmente, no podemos olvidarnos de la otra vida, la que se expone al otro, la que vivimos “para” los demás, la que ponemos en común y que sin duda debemos reconducir, necesitamos salir del aislamiento que, a estas alturas suena más bien a asilamiento, a confinamiento. Debemos unirnos, debemos comenzar a pensar antes en el otro, pues el otro somos todos, dejar el egoísmo egotista, ser entonces todos UNO por pura necesidad, por culpa de este presente tanto y tan poco Fueteovejuna.
viernes, 20 de mayo de 2011
Presente
“ Era un ladrón con asma que, tras el tirón pertinente e inoportuno, acabó cayendo sin resuello a los pocos metros.
Lo auténticamente vergonzoso fue que la viejecita de ochenta y cuatro años lo vapuleara y consiguiera arrebatarle el preciado bolso violentamente.
Aún así, con todo, lo realmente sorprendente fue descubrir que la propietaria cierta del dichoso bolso yacía apenas a unos pocos metros recuperando aún el aliento que le hurtó el susto.”
Esto ha sido así escrito mientras que a lo lejos, pero muy cerca de lo real, se oyen cantos y consignas pidiendo justicia social, libertad, igualdad, democracia, independencia para acabar con las mentiras. Piden que no nos gobierne un capital tan mal redistribuido y tan injusto, exigen que no nos hundan aún más cuatro carroñeros, y yo, desde mi ventana, malogrando el oficio de escribir pergeño esto que escribo soñando ser dueño de lo que vivo, por eso nosotros, los ciudadanos, decimos basta y decimos que estamos hartos, decimos que podemos subvertir el orden y así lo haremos, de repente, quedan menos opciones para que no haya democracia real ya, de repente los ladrones son menos feroces y los banqueros más insignificantes, pues ellos, sin nosotros, no son nadie y apenas sí rebosan en una única palma de la mano, que, aún tendida, representa la paz y la fraternidad entre los hombres, pero también es la posibilidad de un guantazo.
Hoy estoy tan cansado que mi voz apenas sí socava el papel del que soy esclavo. Escribir presente es escribir sobre lo incierto, es decir ruidoso desorden y algarabía, voces que piden colectivamente para el resto de conciudadanos justamente, hay también quién no sabe verlo y aún no tiene miedo, yo sólo puedo deciros que es preferible el desordenado puzzle de gritos de futuro, al ordenado silencio de quienes nos cultivan, explotan y aborregan.
Hoy sólo puedo deciros que la calle es nuestra, que salgáis a poseerla sin hacer al prójimo lo que, de contrario, no esperamos nos sea hecho. Os pido la paz y el ejemplo, la inteligencia en la pacífica defensa, os pido la fraternidad, la coherencia y la constancia, os pido resistencia y humanidad.
viernes, 13 de mayo de 2011
Al cabo de los días
Al cabo de los días, el colmo que la realidad gordianamente anuda, pues la vida, desnuda, así platica con el pensamiento inane
desde el balcón de tu ausencia muda.
Nada queda de lo que hollaran tus pasos agarrados de mi onírica mano, recortes,
nada habré de decir de ti que en Paz, aún no sabes lo que es un cuerpo a cuerpo,
ni reconoces mi hidropiel.
Quizás sea el tiempo insípido e inodoro, quizás los surcos del tesón inmarcesible, del vacío profundo que estomaga, pues la nada es aún más constante que la enfermedad crónica defenestrada.
Ignoro tu gozo o tu velocidad supersónica entre versos de amor, ignoro tu vuelo de cornisa y cielo abierto frente al sol que entrecierra los ojos fijándome como persistente y retiniano.
Colaboro en la sustentación pesada de la palabra críptico, aún a pesar de tus labios rojos o de la timidez que aventuro, del tamaño de unos movimientos que imagino me convierten a mí en mono.
Todo es relativo, por eso eres y no eres, así yo no soy yo en el momento en que no participo de todo aquello que contengo en la palabra sentimiento, robot que hurta las horas del desencuentro.
He pintado mil grafitis de vaho escondido tras una máscara de mueca agridulce y agresiva, la misma que la sinrazón cautiva en el territorio que me hace sentir rodeado de álamos y de enemigos.
Así no, ni tan siquiera desde los cascabeles de unos tobillos paralíticos, tampoco desde el filósofo de seso sorbido, la vida no debe ser así anónima, compungida, falsaria, innominada de ti.
Huyamos a la tierra deshabitada de promesas vagas y vanos recuerdos vastos, salgamos hacia los campos yermos de expectativas y sembremos presente, sólo presente incierto fértil.
martes, 19 de abril de 2011
Así los días
Ha vuelto el gris a los días, arremolinando en bistre todo lo que antes era color pastel intenso. Así quizás el viento asoma tras el vuelo ridente de los abejarucos. Nada hay que se enmarañe sempiternamente con jirones entrelazados en los brazos flexibles y aventados de un olivo. Cuadro exacto de pasos hollados por entre los terrones descolocados. Apenas los surcos del que el arado hará cosecha, comida. Así los días, ha tornado gris lo que antes era tornasolado. Del sudor en la frente al más puro constreñimiento. Es la taquicardia el latido que suena más fuerte, de tomado el pulso, la pulsión hacia la muerte en vida, vida, tan inerte, justo estado en el que la suerte no arriba. Estúpidos, mentecatos, sabed que marcamos con paso firme un rumbo abocado a la deriva. Columna y fila que desfilan hacia el acantilado. Caterva huera e insolente que pasamos por carne de hamburguesa, es la indiferencia la que destruye la palabra futuro e insulta a la conciencia y a la propia inteligencia. Ahora, tras todo, gris, gris claro en los oscuros días en que todo es gris, desde el recuerdo en que todo era azulado, amarillo claro, naranja o rojo coagulado en los atardeceres que aún atesoraban la palabra inesperado. Somos una gran herida llena de gusanos, las veinticuatro horas de contrarreloj de una simple mosca, huellas arrastradas en un camino polvoriento junto a un rastro de sangre, una botella de arena ante la sed. Somos los que bebemos de una copa llena de diminutos clavos y los que hemos inventado el gran mercado de la muerte. Somos los que damos sentido a la palabra asco acaso. Ocaso de demasiados días de gris a lo largo de la Historia de la histeria. Quizás no hay ya vuelta atrás. Quizás ya sólo giren giróvagos los días en persecución de la totalidad de nuestro descalabro. Ya cierro, ¿o abro?, id, yo ya me he quedado.
jueves, 14 de abril de 2011
contradictio sine poena
El sentimiento es muy confuso, como si no fuera suficiente con el hecho de que me considere una persona bastante insoportable, al parecer ahora me contenta el hecho de buscar compulsivamente la soledad, hasta allí donde incluso el eco de los propios pasos,- por lo demás, perdidos-, no llega. Tampoco se le espera, he de decir aún es más, que sería reprobado por osar repetir el primer sonido habido, de tan inhóspita e inexplorada aquélla tierra ignota de la que, dejadme volver al principio, al parecer aspiro aspirar.
Si el sentimiento es confuso y, estando como estoy, además, en el segundo párrafo, no puedo abrir la mano ahora y mostrar que es más sencillo de lo que apenas introducía con unos tecleos inciertos y a la sombra de una terraza donde bebo café solo con hielo solo, en el justo arrullo de la primavera con voz de mujer que se multiplica por cada una de las mesas por las que me siento acosado de humanidad. No puede ser sencillo cuando la huida no ha sido planeada y es quizás la palabra desconcierto, o estampida, o desenfreno e incluso hasta la palabra ira la que solapa todo intento de compaginar presente con futuro incierto. Ay. Un párrafo nuevo.
Claro, no todo va a ir cuesta abajo, al final, la trama obtusa de hilos que se entrecruzan y entrelazan con cada uno de los rastros que dejamos en cada una de nuestras relaciones, - no sé si estoy siendo lo suficientemente reiterativo-, y al modo en que desprendemos halos de calor al ralentizar nuestro cuerpo sometido a un frío extremo, supongo, lector, lectora, que también lo habréis visto en ciertos deportistas, incluso ahora me viene a la mente un experimento fotográfico con una bailarina, con una gimnasta o con un Picasso que con la luz de una brasa pintara un minotauro. No.
Apenas a un metro y medio, mucho más cerca de lo recorrido por su sonrisa claro, también por su cuerpo, así, a apenas metro y medio de repente el tiempo alimenta un recuerdo viejo y recupero de golpe todo lo que no tengo de viejo, quizás también, todo aquello que creo que tengo de poeta. No hay caso, pura contraditio sine poena. En fin, Fin.
viernes, 1 de abril de 2011
Del botín el puntapié
Al final a veces todo resulta tan sencillo, tan simple, tan redondo como una de esas hamburguesas de tres pisos que prepara Jor con tanto esmero en el Cali y que te mantienen con la atención puesta en el deleite de principio a fin, no importa cómo ni cuánto te manchas ni si te la tragas sin apenas masticarla, el caso es que está ahí, que puedes morderla con la boca bien abierta y aún te sobra más hamburguesa...Ojalá todo fuera tan sencillo como la contemplación del propio deleite, pues en este caso la sencillez es por lo meridianamente clara que es la situación a la que tanta innobleza nos obliga, nos conmina a sufrir, porque sí. En estos días de hoy, ¿no es acaso simplificar lo que todos esperamos de nuestro presente caramba? Conciudadanos, vecinos, debemos aliviar la sobrecarga con la que nos están lastrando, a veces todos lo errores y las inducciones se solucionan con un simple puñetazo, ya está bien de que a demasiada gente le sobre mucho mes para tan poco sueldo, que solo se ahorren y acumulen los problemas y no se escatimen las deudas ni los requerimientos. En días como hoy. Así plasmado en los diarios que inseminan de crisis hasta en los segunderos. Días como hoy en los que leo el balance que hace el sector financiero y me provoca las ganas de escribir, de rabia temblando el pulso, con la boca llena de saliva y la mente hilando escaramuzas. Estoy harto. La sinvergonzonería y sedicencia del Sr. Botín es intolerable. Viene hoy a declararse “claramente” ganador de la crisis, ¡¡¡ “ganador de la crisis” !!!, ¿cómo puede ser alguien tan miserable de apuntarse un tanto apuntalado en la ruina y sufrimiento de tanta gente, en la propia prosperidad de un país al que dice amar pero en el que no paga sus impuestos y en el que sólo declara sus pérdidas pidiéndonos con ello que salgamos en su ayuda, a su rescate, en cuyos ciudadanos no deposita su confianza y con cuyo esfuerzo común no sólo no se casa, sino que pretende hacer competencia a costa de explotar sucia y torticeramente en otros paises aún más hundidos que el nuestro? Entonces ¿a quién deberíamos mirar de rabia, escupir justicieramente?¿a él, que tan seguro se siente en su atalaya vomitándonos a la cara la jugarreta, orinándonos con tanto desdén? Puede que este señor se sienta ganador de nuestra ruina, yo sólo espero de él, simplemente, que sea el primer perdedor de nuestra revuelta, pura carne de hamburguesa.
sábado, 19 de marzo de 2011
“Solo”
Ha salido el sol y pese a todo no importa. Van cayendo las horas en un imparable recuento de muertos. Gadafi es sólo un nombre, un hombre, al modo en que lo es, -también incontroladamente-, la palabra terremoto, maremoto. ¿realmente importa quién ejecuta la muerte?. La sola muerte de una persona ya mata a la totalidad de la palabra hombre, humano. Podría gritar la duda; ¿qué tan necesaria es la resistencia, tanta vida opuesta pero que no enfrenta realmente el cambio, que no aspira, que no gana ni se diferencia del pasado, todo aquello que sempiternamente viene escribiendo inmemorialmente la humanidad y que se escribe con la palabra fracaso, muerte, antivida, desamor, dolor, herida? pero, ¿para qué?. Realmente estoy más que nunca perplejo, débil por esta vida y por este presente, desmotivado, descorazonado, desasistido cada vez más de argumentos, tristemente triste y tristemente humano, vacío, yermo, ya ni siquiera lo adjudico al hecho de que nuestra debilidad moral y ética lo haya contaminado todo hasta el punto de que, no sea ya el problema si nuestros distingos entre naciones y nacionalismos, entre los pueblos, los colores, la fé, ¿la fé?, las diferencias, ni las negligencias me temo y más bien, la sucia negligencia que nos priva, por pura indolencia de ser humanos, el creernos tan estúpidamente dueños incluso de los mares y los ríos, de la propia vida que realmente no controlamos ¿para qué voy a decir que no escarmentamos? Si me leéis, lo leéis, incluso puede que más de uno se muestre de acuerdo... ¿para qué? pues sin embargo, todo será para nada cayendo miserablemente en el olvido, ya que nada hoy es todo, pues hoy nada es la que se halla, y lo que se halla es simplemente el desprecio al otro, a la propia vida, a nuestra propia vida, indigna, por cierto, en mí, todo vida desesperada e incierta, y así, sólo quiero correr, huir, ¿qué mundo estamos destruyendo? ¿por qué no lo véis, no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo? Ya sólo quiero huir, correr. Ya solo.
viernes, 18 de marzo de 2011
A mi sobrina Berta #1
Berta, pequeña, aún en la tierra abierta,
Berta que aún no conoce la palabra alumbrada,
Berta aún, liberada del mal de la tierra yerma,
promesa cierta de la palabra amor, anhelo, germinada,
Berta de manos diminutas y ya aventurada, eres
la posibilidad de blandir una espada blanda,
de usar un pincel o una pluma indubitada, de coger pico y pala
o de poner rumbo a la Luna, a Marte o a la Antártida.
Berta que no conoce la palabra derribada, ni dolor, ni algarada,
Berta diminuta en el momento de estas palabras,
es en el futuro no predicho donde te reencarnas,
Berta que aún no miras la heredad, ni nuestro dedo agarras,
Sal, sal ya, sala y salva lo que tu existencia presagia,
Berta niña, colosal, tu presente ya nos abraza, Berta,
dueña eres, dejas atrás la nada, toda tú,
justa Reina del tiempo, de la historia y de la Tierra,
Berta que aún no conoce la palabra alumbrada,
Berta aún, liberada del mal de la tierra yerma,
promesa cierta de la palabra amor, anhelo, germinada,
Berta de manos diminutas y ya aventurada, eres
la posibilidad de blandir una espada blanda,
de usar un pincel o una pluma indubitada, de coger pico y pala
o de poner rumbo a la Luna, a Marte o a la Antártida.
Berta que no conoce la palabra derribada, ni dolor, ni algarada,
Berta diminuta en el momento de estas palabras,
es en el futuro no predicho donde te reencarnas,
Berta que aún no miras la heredad, ni nuestro dedo agarras,
Sal, sal ya, sala y salva lo que tu existencia presagia,
Berta niña, colosal, tu presente ya nos abraza, Berta,
dueña eres, dejas atrás la nada, toda tú,
justa Reina del tiempo, de la historia y de la Tierra,
Berta.
domingo, 6 de marzo de 2011
.. No hay futuro...
No es posible asumir que en las sociedades humanas modernas pudiera darse la inexistencia de la totalidad del sistema bancario sea cual fuere su tendencia política pues, una cosa es segura, la misión fundamental de un sistema financiero es canalizar de manera eficiente el ahorro que generan las unidades con superávit hacia las unidades con déficit. Y aunque se puede afirmar que los intermediarios financieros, y en particular, las entidades del sistema bancario, han desempeñado tradicionalmente un papel clave en la canalización del ahorro a la inversión, no es necesario remontarse a Venecia o Génova, para darse uno cuenta que nos tienen atados con una soga, y que ésta, no hay que ir muy lejos, nos aprieta el cuello.Desde un punto de vista teórico, se ha tratado de demostrar la superioridad de los bancos frente a los mercados en esta labor de canalización del ahorro a la inversión, sin embargo su vulnerabilidad frente a las retiradas masivas de depósitos u otros riesgos bancarios y la necesidad de una regulación bancaria transparente, como consecuencia de las desigualdades y los desequilibrios que se han puesto de manifiesto, que ahora mismo persisten y asímismo, gracias a la evolución de las propias sociedades, más aún hoy o, incluso a pesar de hoy, en que mercado y necesidades reales no sólo no van de la mano si no que, lamentablemente se dan la espalda. El panorama actual es una perogrullada que propone una solución que puede conllevar a una evolución o a una regresión, pero es que la labor de intermediación de las entidades financieras están expuestas a muchos riesgos, principalmente por causa de los avances en los sistemas de información, ha ido mermando el papel dominante de los bancos, en la canalización del ahorro a la inversión y ha contribuido a la aparición de otros intermediarios no bancarios, no expuestos a la regulación bancaria. Tal diversificación no ha hecho sino acrecentar la distancia con el ciudadano que apenas sí soporta ya la presión y está, hoy más que nunca, próximo con la mayor precisión a la palabra colapso. Perdida por los bancos una cuota importante de mercado en su negocio tradicional, ahora miran a nuevas cuotas de mercado. El futuro es hoy un gran interrogante sobre la tendencia del sistema bancario en el futuro, sobre el papel que tradicionalmente han venido desempeñando y en consecuencia, sobre la distinción entre intermediarios y mercados. O ayudan al ciudadano o no merecen permanecer.
sábado, 26 de febrero de 2011
“…de huellas para un recuerdo distante hoy. (Adolescencia)”
Ya no os llevo en mi alma,
avanzásteis entre mis lágrimas
escurriéndoos entre estos dedos,
como apenas así retienen hoy estas palabras,
pues,
¿qué más, ya que más,
si homologasteis la palabra epicentro
y aún me dolisteis más allá?
¿qué queda, qué más puede quedar
si encarnasteis la palabra desdicha
y me grapasteis en las retinas vuestra risa,
y todo es hoy, ya nada más?
Hoy sin más, más,
en el día en que no puedo ser más feliz.
sábado, 29 de enero de 2011
Es curioso
Es curioso. La vida a veces se nos acerca aún más y en los más mínimos detalles, es cuando el dicho “conócete a ti mismo” cobra más sentido: Sentir que de repente, sin que uno tenga nada que ver con especial fuerza, asoman las circunstancias desde la enfermedad sobrevenida, inesperada e inoportuna. Sucede que en estos días enfermos, no enfermizos, e invernales, muchos somos sorprendidos con las defensas bajas, quizás de tanto esfuerzo dilapidado; es cuando el dolor entonces se matiza con la palabra crónico. Así los días no podemos sino negociar a la baja con nosotros mismos, cortarnos las alas hiperactivas durante esos días de presidio-en-uno-mismo involuntario (involuntario quizás, como la gran mayoría de los presidios, por otro lado), soltar el lastre de los sueños y los quehaceres inmediatos, la propia conciencia de ser un individuo óptimo, postergarse e intentar resistir el tiempo que queda, el que ha de pasar irremediablemente, esos puñados de arena en el gran reloj de lo cotidiano que grano a grano te recuerdan que, imposibilitado, sin mucho que tú puedas hacer a más de padecer un cuerpo insano, sin otra alternativa que la de ser conscientes de nuestras propias limitaciones, todo tiende a tornarse de repente más lúcido y más exacto, en la medida justa de las cosas, desprovistas ahora de anhelos, intentos de influir en el medio e incluso desprovisto de la propia y autónoma idea egotista, del lugar concreto que creemos que ocupamos en el mundo y cómo no, de todo aquello que nos creemos que somos. Pero, ¿no es exactamente eso lo que está pasando, en última instancia, en la totalidad del ámbito social? ¿No es acaso y precisamente lo que está pasando en este tan consabido momento crítico en que, maniatados, débiles, inconstantes en nuestro esfuerzo, incapaces, sólo padecemos la laxa espera como espectadores y víctimas al tiempo, como testigos de que no hay mucho que podamos hacer estando así las cosas? Hoy no es el día en que uno decide si se toma o no un medicamento para curarse, pues esta capacidad se nos escapa por entre los dedos, quedándonos grande por sernos ajena.¿No os parece que no es momento este para alimentar ser víctima ni aún estando enfermos? Basta, comencemos a vivir, como hombres débiles, sí, pero también como hombres libres, lábiles, de una vez.
domingo, 23 de enero de 2011
Lo que el espejo vomita
¿Dónde están los hombres libres, dónde los soñadores?¿dónde se han metido los inconformistas, los luchadores? ¿dónde están los ciudadanos que conocen el significado de la palabra cambio? No es, desde luego, para mi, ninguna sorpresa que el común de nuestros conciudadanos actúen como hijos malcriados que, sin mérito alguno, sólo esperan recibir más y más y más, al modo en que sin haber hecho nada para merecerlo, pretenden acceder a todo lo que su compulsión y su egoísmo sin freno pretenden, porque sí. Hasta hace bien poco, cualquiera decía ser cualquier cosa, tanto daba que no hubiese dinero, formación concreta o siquiera humildad en la operación triunfo diaria que ha sido España durante demasiados años. Hoy no son sino muñecos rotos. Hoy vemos madrugar a demasiados constructores que han amanecido albañil, a demasiado industrial sedicente diciéndose ahora parado. Hoy reconocemos el hundimiento de demasiado especulador que no puede hacer frente al nuevo significado de la palabra avaro. Ya va siendo hora de que asumamos que la palabra crisis por mucho que sepa a estigma, a cero por ciento de nada, por mucho que atenace a más de una garganta , no es sino algo pasajero, como lo ha venido siendo desde el momento en que se inventó ese término. Asumamos que todo error es un error nuestro de una vez, que son tan grandes y necesarios los cambios que se imponen como pertinentes que más nos valdría cambiar nuestra actitud como ciudadanos, pues debemos ser los ciudadanos del futuro los que debemos reorganizar nuestras instituciones, ser más participativos y menos ladrones, necesitamos más conciencia y cultura política y ciudadana, más asociacionismo, que se defiendan los colectivos y no de manera excluyente, que de una vez el político gestione lo público con el más preciso seguimiento del ciudadano, que los ciudadanos asumamos que el oportunismo, dada la experiencia, es la peor vía para sobreponernos, pues lo que debemos hacer es apretar los dientes y cerrar los puños, solo nosotros somos los responsables de nuestro pasotismo grávido, sólo nosotros podemos alterar el orden establecido e incluso el estado de las cosas actual, sólo nosotros podemos entender que cuando no hay, hay que aprender a renunciar, sin más y sin sorpresa. No hay tiempo que perder, debemos ponernos en nuestra justa medida, bien podemos empezar por abofetearnos.
viernes, 14 de enero de 2011
“Sobre unas fotos”
Miro enamorado los retratos de más de una filósofa, de una proto-pintora y recuerdo que ha sido Sloterdijk el que ha venido a denominar espacio interfacial la distancia que hay entre lo propio reconocible y la alteridad exótica: La tensión constatada en tantos órdenes entre identidad y alteridad.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido. Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no desvelándolo. De ahí que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido. Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no desvelándolo. De ahí que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.
martes, 4 de enero de 2011
“DE TRES EN TRES”
A TODA VELA,
HACIA EL HORIZONTE,
ANTE LA MAR,
ENTRE LA MAR,
HASTA LA PUESTA,
DONDE TODO CAE,
EN PERVERSO REGODEO.
NO HAY FUTURO.
AUNQUE NOSOTROS PODEMOS,
EL ÁNIMO INDOLENTE,
LA DESIDIA PENETRANTE,
TODO LO IMPRIME,
SIN SOLUCIÓN ALGUNA.
TAN ES ASÍ,
QUE BIEN PUEDE,
DECIRSE EN TRÍOS,
EN MUY POBRES
Y TRISTES TRÍOS ,
DE PALABRAS INCOMPETENTES.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Sobre la foto de una playa
Freddie Hubbard en plena batalla de trompetas y yo viendo fotografías de una playa a través de tus ojos negros, de la soledad inmensa de los cocoteros, de sal , de horas y libros salpicada. Pasa el tiempo a miles de kilómetros mientras afuera llueve y en mi cabeza aparece sobreescrita la palabra resaca. Nada saben las contrapáginas de tu desnudo en el fino marco del papel, tras todo, el traspiés de haber ido demasiado lejos y no por la orilla ni por el filo de una cuchilla de plata con la lengua que pronuncia la palabra delicia, no nos acompañan el Maestro ni Margarita en la misma tarde de todas las tardes, en los mismos días de tus días, son tus ojos los que no me guían ni tus manos las que me acarician, aún contigo al lado soy el sol y tú, ya lo sabes, la luna. Nunca concidiremos así, corazón, en el ánimo que las noches estrella ni en las bocas en las que el amor no palpita, ni aún a pesar de no haber leído a Leopoldo María ni sus vericuetos, en el ánimo de recomendación como colofón a cuatro palabras que carecen del brillo de tus ojos mirándome o en el descuido de que me mires los labios a hurtadillas mientras yo intuyo cómo sabe tu cuerpo bajo la camisa; con la presencia de un café en medio, quizás también un libro que no nos sea frontera y en cuyo lomo ponga la palabra Filosofía. No sé si acompaña más un piano o un perro moteado y blanquinegro. Hoy no es el día en que sé escribir que escribo algo, hoy son las horas en que como toda partida reviso una a una, una vida que no me pertenece ni me es conocida, en que intento recordar que hay algunas huellas que un día sí fueron mías, quizás así si consienta ver el tiempo como un segmento fijo e inalterable, irreductible, impasible al momento por el que la vida, vida, transita, quizás como la zanja sempiterna que intenta ser tapada por otra más pequeña. Tanto me da un biquini negro o una voz determinada con acento, pero no puedo con un cuerpo o un a sonrisa que me demuda en el modo en que lo hace, pues febril, insatisfecho, Paolo Conte por en medio, la vida pasa sin más sabor que un recuerdo que no es sino sólo sueño, sueño sin sueño, si dueño, en el que tú, luna, das pie, a esto que depauperadamente escribo y que versa sobre ti, filósofa y sobre aquello que mi corazón siente de repente como redivivo.
sábado, 18 de diciembre de 2010
“Días como hoy”
El tonto del bote es un prevaricador, un putero y un sinvergüenza. Se dice cazador con autosuficiencia y para demasiada gente no es sino un gorrón, que no sólo no paga sino que cree encima que así debe ser. Bien es cierto que, para mayor deshonra cumple, pero no es sino pura ignominia ese cumplimiento, porque cumplir supone una falta aún más grande que no hacerlo. Cumplir es sólo puro deshonor y deshonra, pero lleva tanto tiempo haciéndolo que para él es todo cotidiano. El tonto del bote es un mentiroso que no sólo miente a su mujer, sino que se dice racista, machista, nostálgico de un régimen que bien le hubiera reprimido a él. El tonto del bote no tiene ni idea de que demasiada gente sabe, si siquiera alcanza a ver el magnífico traje que se le puede hacer. El tonto del bote se cree con super poderes, se cree con un encanto arrebatador, no sé cómo la miseria y lo patético no son términos de los que pueda decir que es conocedor, siendo todo él un gran excremento pagado de sí mismo y rellenito de pavor, pues no es sino un cobarde de muy poco valor, por mucho dinero que gane, y por mucho más que sepa cómo conseguir a nuestra costa. El tonto del bote es mirado por los demás sencillamante por todo aquello que los demás pueden conseguir de él. Él sin embargo, sin vergüenza, decencia, ni rubor, mira a los demás viendo lo que puede avariciosamente obtener a su vez. El tonto del bote no es ni siquiera inteligente ni mucho menos trabajador. Si alguna vez en su vida estuvo a la altura, sólo puede decir que lo olvidó. El tonto del bote merece un escarnio público ejemplificador, merece que se le hunda la carrera y que no vuelva a ver la luz del sol si no es entre rejas. El tonto del bote tiene nombre y apellidos, por lo menos en el que pienso yo con tanto desprecio. Pero es que España está llena de personajes de tan sucio calado, que nosotros, lector, quizás debamos empezar apalearlos sin necesidad de utilizar ningún palo. Sólo se necesita que se les denuncie públicamente exhibiendo lo que hacen, cómo lo hacen, cómo actúan. Quizás sea en días como hoy que debamos empezar a filtrarlos con el cedazo de la honestidad y del honor. Quizás sea hoy el día en que debamos desenmascararlos con desprecio, en que debamos defenestrarlos sin más tardanza, pues somos nosotros o ellos.
viernes, 3 de diciembre de 2010
“Helarte es morirte de frío”
A lo largo de la historia, las preocupaciones sobre el arte han tomado diversos caminos. Si situamos la hipótesis de la función social del arte y nos referimos al arte contemporáneo, debemos mirar escrupulosamente sobre las coordenadas estructurales, entendiendo con ellas las económicas y sociales, en las que este arte se produce.
Cualquier discusión sobre el arte contemporáneo, también llamado arte postmoderno, tiene que partir de una conceptualización ideológica sobre el capitalismo. (Entiendan que mi hipótesis tiene una conceptualización política).
Si nos situamos entonces en lo que Follari denomina “el talante postmoderno”, entendiendo por ello, - junto con Jameson -, una lógica cultural emergente ante las coordenadas económicas de un capitalismo tardío. Lo postmoderno, así visto, va a comportar un conjunto de características que reúne la producción cultural contemporánea y que brota de los ciclos del capital que, como definiera Arrighi, corresponden a la tercera fase del capitalismo, cual es el capitalismo financiero.
Para Arrighi el capital se independiza de los contextos concretos de su geografía productiva, trasladándose posteriormente a la bolsa donde las ganancias no están sujetas a la producción industrial, sino a la especulación. Por eso afirma que la meta de la producción no está en ningún mercado de consumidores, sino en la transformación misma de esa producción en dinero, es decir, en pura especulación.
A esta lógica del capital, Jameson, quien considera a la producción y el consumo cultural, al igual que sucede con la globalización y las nuevas tecnologías, como ámbitos integrados al sistema generalizado de mercancías, le sucede una lógica de la producción cultural, que está determinada por las siguientes características: nuevos tipos de consumo, caducidad planificada, cambios rápidos de moda y estilo, penetración de la publicidad y los medios en general en la vida cultural, desaparición del sentido de la historia (donde los medios de comunicación masivos juegan un papel importante relegando rápidamente al pasado las experiencias históricas del presente y fomentando la amnesia y la manipulación históricas), transformación de la realidad en imágenes, fragmentación del tiempo en series de presentes perpetuos, reforzamiento de la lógica del capitalismo consumista, combinación paradójica entre la descentralización global y la institucionalización de pequeños grupos, instrumentalización del saber, y desaparición de los límites entre la cultura de élites y la popular. ¿Cuál es entonces el papel del arte en estas nuevas coordenadas?
Traigamos la voz de Dantó cuando afirmó que “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”.
Y vosotros, moribundos, ¿ quiénes sois, qué hacéis, qué decís, qué queréis?
Cualquier discusión sobre el arte contemporáneo, también llamado arte postmoderno, tiene que partir de una conceptualización ideológica sobre el capitalismo. (Entiendan que mi hipótesis tiene una conceptualización política).
Si nos situamos entonces en lo que Follari denomina “el talante postmoderno”, entendiendo por ello, - junto con Jameson -, una lógica cultural emergente ante las coordenadas económicas de un capitalismo tardío. Lo postmoderno, así visto, va a comportar un conjunto de características que reúne la producción cultural contemporánea y que brota de los ciclos del capital que, como definiera Arrighi, corresponden a la tercera fase del capitalismo, cual es el capitalismo financiero.
Para Arrighi el capital se independiza de los contextos concretos de su geografía productiva, trasladándose posteriormente a la bolsa donde las ganancias no están sujetas a la producción industrial, sino a la especulación. Por eso afirma que la meta de la producción no está en ningún mercado de consumidores, sino en la transformación misma de esa producción en dinero, es decir, en pura especulación.
A esta lógica del capital, Jameson, quien considera a la producción y el consumo cultural, al igual que sucede con la globalización y las nuevas tecnologías, como ámbitos integrados al sistema generalizado de mercancías, le sucede una lógica de la producción cultural, que está determinada por las siguientes características: nuevos tipos de consumo, caducidad planificada, cambios rápidos de moda y estilo, penetración de la publicidad y los medios en general en la vida cultural, desaparición del sentido de la historia (donde los medios de comunicación masivos juegan un papel importante relegando rápidamente al pasado las experiencias históricas del presente y fomentando la amnesia y la manipulación históricas), transformación de la realidad en imágenes, fragmentación del tiempo en series de presentes perpetuos, reforzamiento de la lógica del capitalismo consumista, combinación paradójica entre la descentralización global y la institucionalización de pequeños grupos, instrumentalización del saber, y desaparición de los límites entre la cultura de élites y la popular. ¿Cuál es entonces el papel del arte en estas nuevas coordenadas?
Traigamos la voz de Dantó cuando afirmó que “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”.
Y vosotros, moribundos, ¿ quiénes sois, qué hacéis, qué decís, qué queréis?
viernes, 26 de noviembre de 2010
“ A hilo seguido”
Ciudadanos, Hobbes entendía que, así como el impulso mecánico y el choque son los factores determinantes del movimiento de los objetos físicos, así en la vida social lo son la utilidad y el apetito de poder, creo que no le faltaba razón, máxime cuando la única organización humana que se me antoja que parece viable se sustenta en conceptos tales como adhocracia y orden espontáneo, en tanto aparición espontánea de orden del aparente caos a través de la autoorganización. También como teoría social que describe la aparición de diversos tipos de orden social a partir de una combinación libre de personas interesadas en su propio bienestar y que no están intencionalmente tratando de crear orden. Creo y conmigo también Murray Rothbard, que Chuang-tzu fue el primero en desarrollar la idea de orden espontáneo antes que Pierre-Joseph Proudhon y Friedrich Hayek. El taoísta Chuang-tzu dijo: "El buen orden resulta espontáneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas". Proudhon dijo que la noción de anarquía en política es tan racional y positiva como cualquier otra. Esto significa que una vez que la industria se ha hecho cargo de las funciones políticas, entonces las transacciones comerciales por sí solas producen el orden social. La posición de Proudhon era que la libertad es la condición previa para que se desarrolle el orden espontáneo. De ahí su declaración, "La libertad no es la hija, sino la madre del orden." Otro libertario, Mijaíl Bakunin, señala que las cosas y los seres portan sus propias leyes dentro de sí, en su naturaleza intrínseca por medio de su comportamiento natural, el orden espontáneo, lo que hace innecesario un mando centralizado o planificación exterior a los seres implicados. Por ello declara "Cada cosa porta en sí misma su ley, es decir, el modo de su desarrollo, de su existencia, de su acción parcial". En La ayuda mutua, el biólogo Kropotkin afirmaba que es la cooperación social o la ayuda mutua por interés propio, entre los pertenecientes a una misma especie y grupos, uno de los factores de evolución y organización que demuestra la inutilidad y nocividad de instituciones que planifican exteriormente las sociedades humanas. Me queda la duda de si será posible que sea posible una autoorganización debida a circunstancias apremiantes o perentorias, de colapso mundial, no sé si todo lo que nos separa, las particularidades culturales, no serán si no pura teoría llegando el tiempo en que deberán ser pospuestas. Lamentablemente también creo que el hombre libre no está libre de peso ni de recelos, que Sísifo es nuestro padre y que ciego, nos guía en su penoso ascenso. Hala, buena semana.
domingo, 21 de noviembre de 2010
" Desbandada"
El día se asoma desde el borde mismo del límite soportable de la paciencia. La resistencia a la fractura es cada vez menor, y ya paladeo la posibilidad de hartarme y romper mi propio pacto de silencio y contención, quizás todo se deba a la falta de sintonía, de sincronía o a que algunos sólo seamos aquello que define la palabra anacronismo. Aguantaré, me temo, una vez más, principalmente para no salpicarme de sangre.
Si amplío el foco veo que quizás no es suficiente con lo que va de relato de occidente, o quizás sea todo lo que nos distancia o abisma mientras tanto; que no llevemos, entretanto, las mochilas llenas con las mismas piedras. No tengo una respuesta breve ni contundente para esto que planteo.
Solo creo saber que quien no ha escuchado el tema Miles de Miles Davis, no tiene ni idea de cómo suena un alma herida, ni cómo ronronea el rumor acompasado de su corazón, ni la melodía de su aliento. Que quien no ha sabido buscar y disfrutar los cuartetos de cuerda de Shostakovich, no podrá saber cómo suena un bombardeo mientras se viaja en tren. Ni que quien no haya leido El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov jamás conocerá si Poncio Pilatos se lavó o no las manos o si hubo algo más con Nah Gozri, tampoco sabrá por qué diablos habla un gato negro de talla humana con tanto sarcasmo.
Puedo afirmar que difícilmente podré entenderme sin cortapisas con quién no se acongoje con el Dulcissime sin igual de Gúndula Janowitz en el Carmina Burana dirigido por Eugen Jochum. Ni siquiera me interesa mas allá de la simple humanidad todo aquél que ni tan siquiera se evada con la genialidad vertida por José Agustín Goytisolo en su poema La noche le es propicia. No voy a molestarme en citar a todos los que pasean por los pasillos expresionistas del Thyssen sin lágrimas en los ojos ni el rubor atesorado en los pómulos. Nada diré de los que no se han extasiado con Las tres gracias de Antonio Canova, tampoco diré por qué por lo tanto.
Hoy no es el día en que olerá a óxido la sangre. No será hoy el día en que exhiba que sé hacer daño. Hoy solo hablo de lo que agoniza, de un foso en medio que nos abisma. Ahí quedo lo que ya ha quedado. Id a su encuentro, quizás así entendáis por qué me siento cuando me siento y siento que me siento como me siento, quedáos ahí, yo ya me levanto, quizás la próxima vez estemos en el mismo bando.
viernes, 12 de noviembre de 2010
TELETIPOLÉMICO
La niebla que el campo coloniza. Las nubes que se organizan en batallones. La iglesia ya ida que vino de visita. El derroche de millones sin tino. El regalo de demasiados favores que no se han agradecido. Haber dado la mano y que te hayan escupido. Me duele la cabeza desde hace demasiados días. Veo la desidia en todos los rincones. No entiendo que haya un hombre más hombre que el resto de los hombres, ni aún vistiendo de blanco, menos aún siendo un casto sedicente.En el otro lado del charco: El presidente ojijunto y asesino, el mismo que casi se muere comiendo una galleta y viendo un partido, el mismo que pretendía leerle a unos niños un libro teniéndolo a la revés, no ha perdido la memoria, pretende solidificar la mentira, camuflarla en una apariencia de verdad a base de repetirla. No quiere recordar que el balance de muertos sigue abierto, que ha arrasado dos países porque murieron cerca de tres mil personas en una ataque terrorista informe y apátrida, en el nombre de un Dios en el que él dice también confiar y en cuyo nombre él también habla. Nada sabe esa palabra, Dios, de las procelosas aguas en las que se la baña. En la extraña España, el expresidente cano, rememora que pudo haber volado a la cúpula de Eta y afirma seguir dudando como cuando lo hizo al decir no. No sé qué se puede decir a más de que se me antoja de que habla de James Bond, ese señor con licencia para matar que desconoce las palabras juicio, proceso, justicia, preso, presunción de inocencia, in dubio pro reo o coliflor. La España rota y quejumbrosa que comienza en la España matutina. La sociedad civil que no se organiza. El asociacionismo mudo y demudado; la tuerta suerte que nada preconiza. Somos parásitos a la deriva anhelando ser otro tipo de huésped. El amor que, cual perro flaco, se desinfla. Tu recuerdo que el desprecio ensaliva. El dolor de cabeza intermitente. Ver cómo se ahoga el presente, cómo fuga el futuro, cómo la palabra oscuro es también la palabra incierto, muerte. Deciros ahora adiós tipográficamente, y también pensad, leed, como todo anhelo. Sentir que el intento es huero si solo rema un remero. Afirmar que me siento solo, que solo viene a mi dolor de cabeza, aún estando aquí, la palabra destierro. ¿ Hierro o yerro?. Me voy. Ved mi espalda.
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