Ciudadanos, Hobbes entendía que, así como el impulso mecánico y el choque son los factores determinantes del movimiento de los objetos físicos, así en la vida social lo son la utilidad y el apetito de poder, creo que no le faltaba razón, máxime cuando la única organización humana que se me antoja que parece viable se sustenta en conceptos tales como adhocracia y orden espontáneo, en tanto aparición espontánea de orden del aparente caos a través de la autoorganización. También como teoría social que describe la aparición de diversos tipos de orden social a partir de una combinación libre de personas interesadas en su propio bienestar y que no están intencionalmente tratando de crear orden. Creo y conmigo también Murray Rothbard, que Chuang-tzu fue el primero en desarrollar la idea de orden espontáneo antes que Pierre-Joseph Proudhon y Friedrich Hayek. El taoísta Chuang-tzu dijo: "El buen orden resulta espontáneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas". Proudhon dijo que la noción de anarquía en política es tan racional y positiva como cualquier otra. Esto significa que una vez que la industria se ha hecho cargo de las funciones políticas, entonces las transacciones comerciales por sí solas producen el orden social. La posición de Proudhon era que la libertad es la condición previa para que se desarrolle el orden espontáneo. De ahí su declaración, "La libertad no es la hija, sino la madre del orden." Otro libertario, Mijaíl Bakunin, señala que las cosas y los seres portan sus propias leyes dentro de sí, en su naturaleza intrínseca por medio de su comportamiento natural, el orden espontáneo, lo que hace innecesario un mando centralizado o planificación exterior a los seres implicados. Por ello declara "Cada cosa porta en sí misma su ley, es decir, el modo de su desarrollo, de su existencia, de su acción parcial". En La ayuda mutua, el biólogo Kropotkin afirmaba que es la cooperación social o la ayuda mutua por interés propio, entre los pertenecientes a una misma especie y grupos, uno de los factores de evolución y organización que demuestra la inutilidad y nocividad de instituciones que planifican exteriormente las sociedades humanas. Me queda la duda de si será posible que sea posible una autoorganización debida a circunstancias apremiantes o perentorias, de colapso mundial, no sé si todo lo que nos separa, las particularidades culturales, no serán si no pura teoría llegando el tiempo en que deberán ser pospuestas. Lamentablemente también creo que el hombre libre no está libre de peso ni de recelos, que Sísifo es nuestro padre y que ciego, nos guía en su penoso ascenso. Hala, buena semana.
viernes, 26 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
" Desbandada"
El día se asoma desde el borde mismo del límite soportable de la paciencia. La resistencia a la fractura es cada vez menor, y ya paladeo la posibilidad de hartarme y romper mi propio pacto de silencio y contención, quizás todo se deba a la falta de sintonía, de sincronía o a que algunos sólo seamos aquello que define la palabra anacronismo. Aguantaré, me temo, una vez más, principalmente para no salpicarme de sangre.
Si amplío el foco veo que quizás no es suficiente con lo que va de relato de occidente, o quizás sea todo lo que nos distancia o abisma mientras tanto; que no llevemos, entretanto, las mochilas llenas con las mismas piedras. No tengo una respuesta breve ni contundente para esto que planteo.
Solo creo saber que quien no ha escuchado el tema Miles de Miles Davis, no tiene ni idea de cómo suena un alma herida, ni cómo ronronea el rumor acompasado de su corazón, ni la melodía de su aliento. Que quien no ha sabido buscar y disfrutar los cuartetos de cuerda de Shostakovich, no podrá saber cómo suena un bombardeo mientras se viaja en tren. Ni que quien no haya leido El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov jamás conocerá si Poncio Pilatos se lavó o no las manos o si hubo algo más con Nah Gozri, tampoco sabrá por qué diablos habla un gato negro de talla humana con tanto sarcasmo.
Puedo afirmar que difícilmente podré entenderme sin cortapisas con quién no se acongoje con el Dulcissime sin igual de Gúndula Janowitz en el Carmina Burana dirigido por Eugen Jochum. Ni siquiera me interesa mas allá de la simple humanidad todo aquél que ni tan siquiera se evada con la genialidad vertida por José Agustín Goytisolo en su poema La noche le es propicia. No voy a molestarme en citar a todos los que pasean por los pasillos expresionistas del Thyssen sin lágrimas en los ojos ni el rubor atesorado en los pómulos. Nada diré de los que no se han extasiado con Las tres gracias de Antonio Canova, tampoco diré por qué por lo tanto.
Hoy no es el día en que olerá a óxido la sangre. No será hoy el día en que exhiba que sé hacer daño. Hoy solo hablo de lo que agoniza, de un foso en medio que nos abisma. Ahí quedo lo que ya ha quedado. Id a su encuentro, quizás así entendáis por qué me siento cuando me siento y siento que me siento como me siento, quedáos ahí, yo ya me levanto, quizás la próxima vez estemos en el mismo bando.
viernes, 12 de noviembre de 2010
TELETIPOLÉMICO
La niebla que el campo coloniza. Las nubes que se organizan en batallones. La iglesia ya ida que vino de visita. El derroche de millones sin tino. El regalo de demasiados favores que no se han agradecido. Haber dado la mano y que te hayan escupido. Me duele la cabeza desde hace demasiados días. Veo la desidia en todos los rincones. No entiendo que haya un hombre más hombre que el resto de los hombres, ni aún vistiendo de blanco, menos aún siendo un casto sedicente.En el otro lado del charco: El presidente ojijunto y asesino, el mismo que casi se muere comiendo una galleta y viendo un partido, el mismo que pretendía leerle a unos niños un libro teniéndolo a la revés, no ha perdido la memoria, pretende solidificar la mentira, camuflarla en una apariencia de verdad a base de repetirla. No quiere recordar que el balance de muertos sigue abierto, que ha arrasado dos países porque murieron cerca de tres mil personas en una ataque terrorista informe y apátrida, en el nombre de un Dios en el que él dice también confiar y en cuyo nombre él también habla. Nada sabe esa palabra, Dios, de las procelosas aguas en las que se la baña. En la extraña España, el expresidente cano, rememora que pudo haber volado a la cúpula de Eta y afirma seguir dudando como cuando lo hizo al decir no. No sé qué se puede decir a más de que se me antoja de que habla de James Bond, ese señor con licencia para matar que desconoce las palabras juicio, proceso, justicia, preso, presunción de inocencia, in dubio pro reo o coliflor. La España rota y quejumbrosa que comienza en la España matutina. La sociedad civil que no se organiza. El asociacionismo mudo y demudado; la tuerta suerte que nada preconiza. Somos parásitos a la deriva anhelando ser otro tipo de huésped. El amor que, cual perro flaco, se desinfla. Tu recuerdo que el desprecio ensaliva. El dolor de cabeza intermitente. Ver cómo se ahoga el presente, cómo fuga el futuro, cómo la palabra oscuro es también la palabra incierto, muerte. Deciros ahora adiós tipográficamente, y también pensad, leed, como todo anhelo. Sentir que el intento es huero si solo rema un remero. Afirmar que me siento solo, que solo viene a mi dolor de cabeza, aún estando aquí, la palabra destierro. ¿ Hierro o yerro?. Me voy. Ved mi espalda.
lunes, 25 de octubre de 2010
"SIN MÁS"
“Ha habido tiempos mejores” es una afirmación tan estúpida como aquella lúdica y azulejada de “hoy no se fía, mañana sí”, de las tascas. Por ineludible, no puedo sino recordar la sorpresa de un buen amigo cuando su recién estrenada ex, le dijo “quedamos como amigos” y él sólo pudo mandarla a la mierda entre lágrimas. (De repente ella decidió que quería ser mayor ¿mayor?, independiente ¿independiente? y mucho más generosa con cualquier otro, claro. Mi amigo no puede estar ni ser más feliz hoy, la otra, tras una “gloria” vana y breve quedó anclada en el tiempo. La vida es muy extraña ).
Otra frase demoledora es “la vida es así”, pero, ¿cómo que así es la vida? ¿cómo demonios puede afirmarse algo parecido? Es intolerable que lo que ES pueda venir determinado in illo tempore, es inconcebible por cuanto que el presente no puede conjugarse con lo que ya ha sido, no puedo aceptar que lo que es, no es sino consecuencia de lo que ha estado siendo, es decir, no hay nada superior a las consecuencias que generamos con cualquiera de nuestros actos y no, no estoy pensando en las alas de una mariposa que genera un tornado o maremoto en el otro extremo del orbe, no, no voy tan lejos, pero ¿acaso no podemos influir diariamente sonriendo, siendo amables, esforzándonos un poco más o mejor, diciéndole al otro: NO, no voy a tolerar que me mientas, que me engañes, no voy a permitir que te creas superior?
“No lo volveré a hacer” a veces suena a “no lo he podido evitar”. “Un segundo” y “Ahora voy”, son casi siempre todo lo contrario. “Te quiero” no siempre habla de amor sino de cariño, a veces ni eso. “Allí estaré” es en más de una ocasión el anuncio de una ausencia. No puedo decir ahora “ No te fallaré” sin acordarme de todos aquéllos que lo han hecho. “ No te guardo rencor” demasiadas veces significa “no me olvido”. Decir “si pudiera, deseo, me gustaría” es hablar como si lo hiciera la propia pereza, o como si lo hiciera un simple testigo. Decir decir, me ayuda a exponer que todos corrompemos lo que decimos al dotarlo de sentido...único. Todo lo dicho, no contiene tristemente todo lo pensado. A veces es lo pensado lo que no tiene en las palabras forma de pensamiento. El lenguaje como convención es el más claro límite y una de nuestras primeras fronteras. Decir, sin más, “adiós , hasta luego”, me lleva a finalizar, lector, torpemente, esto que escribo.
viernes, 8 de octubre de 2010
“Del sabor aún del sueño”
Asomarse a una ventana y gritar que nos estamos muriendo,
llorar que no nos sale el llanto pese a la muerte,
ver a Caruso confuso, desafinando su canto enfermo,
quizás en unos días demasiado turbios para el propio Golfo de Sorrento.
Estar en un semáforo indiferente y en la vida a pie firme,
no es la hora de la viandante sin autoestima, ni de los oportunistas.
Pedir justicia es hoy poner la mano.
Somos los peatones que no tenemos nada.
Roto ya el reloj de arena,
a nuestros pies un desierto maculado de cadáveres,
en lontananza no hay fe, sólo se lee la palabra Finisterrae
en este mundo que cae en perverso regodeo.
Sigue nuestro vuelo cadente el patrón desde el balcón,
satisfecho.
No hay esperanza amor, has de saberlo,
habrás de coger ahora mismo lo que tengas por bueno.
Desconocida que me buscas, ven hoy a tenderme la mano y el beso,
hoy es el día en que te pediré ayuda conciudadano,
No permitiré sin embargo que avances pese a quien pese,
enemigo, no seguirás tu paso de odio ni desidia,
no avanzarás pisando la palabra humano.
Venid a mi, mostraos, sólo soy este texto de deriva y diatriba,
la escasa poca luz confusa que se cuela por entre el sueño.
Soy pequeño, vuelo, giro giróvago, sempiterno diminuto
tan pequeño, que sólo necesito deciros que todos estáis muertos
viernes, 24 de septiembre de 2010
NIHIL NOVUM SUB SOLE
Así es, no hay nada nuevo bajo el sol, de repente uno se encuentra con la miseria de bruces y en los lugares más insospechados, no es necesario que se levanten piedras inprudentemente. Es el momento para valorar, cómo nos ven los demás, cómo somos observados desde fuera. Sucede así que los que acumulamos un sin fin de complejos, los que creemos que siempre podemos hacerlo mejor, los que nunca estamos satisfechos, los que damos por hecho que nunca es suficiente o los que sencillamente vemos con normalidad que uno es lo que es y que, aún con con esas limitaciones sólo podemos sentirnos diferentes, si queréis y ahí dormitan los complejos, inferiores. Por lo menos inferiores a los que desoyen todo lo anterior y se pasean a cuerpo amparados en una firme voluntad subrepticia, que ni siquiera necesita apariencia de bondad, ni de talante. Sin embargo, ¿ cómo decirlo?, hay innnumerables manifestaciones exteriores en según qué personas...que no dejan de invadirnos en una alarde absolutamente huero de contenido más allá de la pura maldad, la ambición o la estulticia, pero rico y pomposo en las formas, toda distracción es poca. Tal despliegue de medios autopropagandísticos no quiere sino decir, sino describir todo lo que se teme o carece por ese artista de la publicidad, decid también “esa” si os place o si se ajusta, pues no es una cuestión simplista ni de género. El caso es que esa personalidad huera, fragante de intriga, florecida de autocomplacencia y envidia o complejo no puede recabar más ánimo ni más furturo que la susbsitencia dependiente, sucede por desgracia que es un género tan extendido que podemos decir que abunda, pese a que es invasivo y por definición autodestructivo, pese a que es impermeable a la vida que compartimos socialmente además. Intento pensar en las posibles soluciones por entre los descansos que reportan ciertos lapsos entre un encuentro inevitable y otro: en cada una de las acometidas cotidianas y no hallo, realmente, más solución que la del enfrentamiento más atroz, he descubierto también que al modo de un vampiro, algunos quedan contaminados convirtiéndose a su vez a esos modos y maneras y otros sin embargo, sólo perecen por el camino. El tema no es baladí, los amigos departen preocupados sobre no sé que documental de Belén Esteban en Telecinco, yo sólo digo que el problema es nuestro vecino, que es mucho más cercano, que tiene visos de pandemia y que la solución es el infinitivo con que conjuga el adjetivo extinto. Así debe ser, pues no hay nada nuevo bajo el sol.
domingo, 5 de septiembre de 2010
En verdad no sé.
Hoy es un día en que me pierdo entre precisos, he de decir incluso sorprendentes –por inesperados-, garabatos, no sé cómo ha sido, simplemente ha sido es todo lo que digo. No sé si será lo liviano, veloz o decidido, del trazo, diría que cabezón y terco, también ensimismado. A ratos parece que es mi mano la que recorre lo que la vista transita, no sé, ya lo he dicho. Quizás son otras tantas huellas las que rastrea mi corazón perdido, lo sé, esto quizás sí lo sé, o lo imagino dándolo por cierto. No sé (lo siento). Nunca he creído que la verdad exista, sin embargo la mente vuela, el cuerpo vuela y el corazón, sí, otra vez el corazón, cree que halla y entonces vuelvo a no saber. No es confusión, no, probablemente es hastío ante tanta tribulación arrastrada por demasiados días, tantos, que parecen que sepan a la palabra sempiterno y que, no sé por qué, se me antoja que tiene el sabor oxidado de la propia sangre. Quizás sea que sencillamente no creemos, nunca creemos o, simplemente se trata sólo de que queremos creer una vez más, pues de eso se trata: Probar nuevamente que estamos equivocados y que la realidad, sí, la realidad sea acaso como la verdad y tampoco exista. Son quizás trazos que dibujan un anhelo incierto, como de mentirijilla, pues tanto apesadumbran pese a todo. No hay nada que pueda borrar esos gestos ya, y por eso me embargan sin embargo. Nada hay que se pueda hacer mientras tanto. Dejaré de escribir quedándome en silencio, así quedará la noche dibujada en uno de esos gestos, mientras yo, yo, sólo me arrastro por una página en blanco.
viernes, 25 de junio de 2010
SOLEDAD # 1
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas yo Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
viernes, 28 de mayo de 2010
A Dámaso Alonso
Brisa que apenas si toca. Duda perenne que se arrastra, que renquea en el día a día. Los pasos vagos en el pasillo del olvido. Días como tejas en un techo derruido, la casa cosida por la luz, entelada de polvo, pintada de abandono. El silencio apenas como todo vestigio. En el fuego, el hogar extinto hecho cadáver en el carbón, las huellas esculpidas e inhabitadas. Apenas sí somos o hemos sido. El exterior se muestra opaco. Es turbia la enramada, la maraña de vida ajena que no palpita al unísono. Nada queda de las mañanas frías y límpidas de abril. Los campos sin deshielo vienen a escribir ahora en amarillo. No son sólo los abejarucos los que portan que vamos perdiendo. Dura tanto la pena, la insatisfacción, que ya no parece nuestra. Es la pura herrumbre la que nos sostiene. Nos guían los sin-cabezas y los cuatro-manos en este día a día retroalimentado y monotemático. Manan los versos viscosos y macilentos, moribundos, morimundos, demi-mudos, desnudos, descarnados. El campo; descampado. La ciudad maldita que la soledad construye. El hombre vuelto barro y ceniza. El amor que nada preconiza, impotente en la frontera sin visado. La luna que fagocita lo que bajo el sol se abrasa en su turno milenario y femenino. El hombre asombra al hombre. Danzan crueles los corderos el baile frenético de los asesinos. La ciudad estabulada impide la huida. Ya somos cuarenta y seis millones de cadáveres arrinconados en el fondo de la caverna donde el amor no habita. Entonces, allí, sólo un rumor y un eco: “yo”, “YO”, “Yo”, yo…
martes, 11 de mayo de 2010
“VERIS LATE FACIES”
Todas las palabras que no se han dicho,
Todos los gestos con motivo
Los pensamientos no verbalizados
Ni las veces que no dijimos te quiero, te estimo.
El amor en el trino de un pájaro constatado en un cuerpo frío,
Inane, marcesible, mutante.
También el amor que ningún alambique decanta
y el frío que modela el vacío y el tiempo,
tan dulcemente cabe en el silencio el canto del mirlo.
La naturaleza como cotidiano
que el día a día apenas sí disuelve.
En el paladeo de las palabras tenuemente
el tiempo, ahora sí, como olas candentes apenas,
quizás la mirada que se sostiene tristemente
en el temblor evidente de una vela.
El silencio redivivo de repente,
la lluvia que des-sintoniza la tarde
en la húmeda espera.
Tantos verbos que no fingimos,
tantos gerundios como predicado vivo.
La ceguera que cabe en un latido enamorado,
el engaño que late por entre los suspiros
y en los huecos de una sábana que se araña,
mientras amanece la mañana y conocen otros besos
las mismas bocas tantas veces.
Llueve nuevamente, levemente,
fragor que suena a través de los cristales
que un año más, se asoman a la primavera,
recordándonos con ello que no hay quien nos salve.
Veris late facies.
viernes, 30 de abril de 2010
285
Hoy. En este día en que saluda la mañana tibiamente. No queda, por ahora, rastro de la lluvia ni vuelan a ras de suelo los pájaros por lo tanto. No ha cambiado, sin embargo, la cola del hambre ni la del paro. No hay, de repente, más dinero en el bolsillo necesitado. La imagen es la del amor saltando por las cien mil ventanas de un rascacielos deshumanizado. No ha cobrado un nuevo sentido la palabra progreso. Siguen sonando igual las ambulancias empachadas de accidentes, raudas por entre los agujeros de ozono y asfalto. Hoy es el día en que seguimos las huellas erróneas que nos llevan al ocaso o al comienzo de nuestros tiempos. Somos igual de frágiles que cualquier animal herido, igual de constantes en el daño que la enfermedad. Camino vamos de mutar la sábana en mortaja. No habrá buitres para nuestros rastros. Hoy. Aquí, ahora. En este día, en que no ha dejado de amarillear temblorosa sin embargo la palabra crisis. Hoy sí, hoy. En el día que no hay tiempo para hablar de ningún presente que no sea retener lo que se nos escapa de las manos. En el mismo día en que no hay ni uno ni ciento volando, en el instante mismo en que la sombra que nos cobija es un hongo nuclear o su amenaza. En el número del calendario que pone que sigue sin haber pan. En el mismo calendario que tiene los meses futuros en blanco. En el blanco que han hecho sobre nuestra diana ganándonos. Hoy, en esta mañana tibia que augura que, igual que ayer, decir hoy, así, es esperar al fin que no hay mañana. En fin, hoy, aquí, yo pido cambio.
jueves, 22 de abril de 2010
Palabras palabra
Las palabras se precipitan sin precipicio ni prejuicio, pero sí precipitadamente. De las intenciones no hablará nadie, ni yo por supuesto, aquí tampoco. Hoy no es el día en que os exhortaré a alcanzar el nuevo Finisterre, en el que no os llamaré a voces ni a las calles en la exigencia que debemos hacer de nosotros mismos. No es hoy el día en que diré que hemos fracasado. No serán mis dedos los que tecleen nuevamente que están hartos de tanto y hasta de teclearlo. Cansado no es la palabra que me viene a la memoria para expresar lo que es un hecho cierto, pero que ya no me distrae o me embarga como lo hace la lluvia cuando lo hace y me embarga sin embargo ni rubor. A mí me trae otro ánimo a éste frente de líneas una y otra vez. Quizás sea hoy el olor que inesperadamente me ha salido al paso en la calle o, la luz, sí, la luz que de repente y desbordándose salpica las espaldas que, en el plano expuesto, acaso sean como velas tensadas por el viento que asoma justo hasta el límite de la tela, que es ya frontera de la libertad y en la perpendicular al suelo empedrado. Es el mismo suelo que piso rumiando frases o dejándome llevar simplemente por las ideas. Pero no sé si es eso. Tampoco usaré como excusa que yendo todo tan mal sea necesario hacer algo sí o sí, por la sencilla razón de que no haciendo nada nadie, no se puede esperar que las cosas cambien sino a peor, ya que lo que se abandona con el desdén del descuido, malamente podrá recuperar lo que fue con tanta atención en su momento. Quizás sea el aire tibiamente húmedo. No sé si ha sido el vuelo del abejaruco, que ha alcanzado velozmente los recuerdos de mi infancia como a una abeja desorientada, dejándome a mí, boquiabierto, siguiendo su vuelo hasta todo lo invisible que puede llegar a ser el infinito azul. Así he conseguido oler inesperadamente el calor de los caminos polvorientos, los robledales y pinares, los saltos de agua en la fuente de los helechales de tantos veranos piornalegos, salpicados precisamente de abejarucos. Quizás sea yo entonces, que me he cansado de estar cansado, de ver a tanta gente indiferente, de estar de agua hasta las rodillas, de ver una vía de agua sin que nadie ayude en el achique y que me hace decir esto que escribo en esta tarde. Hoy quería hablar del amor, del amor lejano e ignoto, del amor que no sabe a amor porque no tiene sabor. He de decir que no he sabido.
jueves, 8 de abril de 2010
RABIA INOPINADA
Escribir a veces para no abrirle la cabeza a más de uno a mamporros o, para no abrirte las venas, simplemente. Otras, para INSULTAR a todos los hijos de la gran puta.
Aunque no siempre es así, también me acuerdo de los impresentables correveidiles, fríos como epitafios, traicioneros esmerados y amorales buscadineros. Me suelo recrear divertido con esos imbéciles que pretenden tanto y alcanzan tan poco, que dan la espalda o se bajan los pantalones con la misma facilidad, pequeños lameculos de otros siervos, bastardos con denuedo, perros de pocos cerdos, cerdos serviles incívicos. Hoy no me divierto. Hoy tanto dan los días grises, el asfalto roto, los coches viejos, el smog, y la pura incultura. Tanto da el sol, su odio plagado de encimas y sudor. Tanto da su hedor macilento, marcesible y enfangado. Tanto importa la crisis, su recuerdo infecto, su falta de colaboración. Tanto da que nos hundamos, que se vaya al garete media evolución. Hoy, en el momento en que intentan huir silbando. Hoy, hoy mismo, en el justo día en que yo digo BASTA.
Debo acordarme aquí, entrados en el odio, de los codiciosos, de los que ambicionan…¿nadie sabe qué?, un protagonismo absurdo, grasiento, patético, dirigir las conductas, hacer sufrir con sus beneficios, encontrar deleite al humillar, querer vejar constantemente y a costa de la multitud que resiste pese a todo, pese a tantos… ¿Y aquellos otros?, los de allí, los de siempre, los que se ríen de toda ética, del propio hombre, creyendo no serlo, los que nunca se cansan, los que no duermen, los que no respiran conteniendo el aire para pasar inadvertidos, agazapados en la sombra tenebrosa de la falsa apariencia, los que nos miran con desprecio supino desde la altura, los que impiden que esto cambie, los que no permiten que serremos las cadenas que nos atan a sus arquetipos, a las estructuras que han inventado para enjaularnos, mientras nos hacen creer que somos libres. Desapareced de una vez, volved cuchicheando a las madrigueras, ratas. Estoy harto y es hoy cuando os aviso: Idos todos a tomar por culo. IDOS hoy, que aún estáis a tiempo.
martes, 30 de marzo de 2010
A Platón y su caverna, nuestra caverna.
Apenas si vislumbro un diminuto resquicio luminoso allá en lo alto. Apoyo mi mano en un asidero, lo recorro descubriendo que es un barandal, un pasamanos. Descubro también que está frío, pegajoso a tramos, roto y afilado. Decido buscar la pared contigua; extraño plano irregular en esto que parece una escalera. Asciendo y tengo la sensación sin embargo de que a cada paso que intento y alcanzo, desciendo un peldaño. Cuanto más me dirijo a la grieta luminosa –diminuta allá al fondo- peor la distingo. Cuando apenas sí intuyo que algo alcanzo, allí parpadea en la distancia nuevamente. Miro hacia arriba y nada veo, parece que el vacío ascendiera a mi paso. Sucumbiendo a la inmensidad, mi avance se me antoja un retroceso. Decido no decidir nada más, ir simplemente. La luz entonces se muestra más clara y profunda ante mí, ante mi despropósito. Ya no pretendo la meta y ésta se me muestra sin embargo. Alzo la mano para alcanzarla y ya vuelve a parpadear en la distancia. Decidiendo no pretenderla de nuevo, encuentro que otra vez se me acerca; le doy la espalda y ésta ahora me enfrenta, vuelvo a girarme y allí está de nuevo, deslumbrándome, iluminando mi cara, mis manos, incluso mis pies parecen ahora más sucios y heridos, ahora duelen más al verlos tenuemente. Ahora – libre mínimamente de deseo- me veo herido, sucio, malhallado. No me imagino ya pretendiente, deseoso de fines ni de metas y errores. Sólo yo soy yo ante yo mismo, y no sé si es suficiente o acaso no. Es así lamentablemente desde el momento en que sólo soy aquello que de mí veo: carne maltratada, rozada por la ceguera. Es así a cada paso incierto y en cada segundo que asumo que esto es estar vivo, que no hay tiempo para leer todas las palabras, ni para recorrer triste y humanamente todos los caminos.
viernes, 12 de marzo de 2010
De repente es otra la luz de los días
De repente es otra la luz de los días,
de repente son otras las horas
hoy rampantes de repente.
Desde siempre , sin embargo,
Russell y su tetera
entre Marte y la tierra.
Nada hay nuevo bajo el sol,
no nos acreditan por tanto las horas
perdidas, los rastros en una huida,
ni las huellas que no nos salen al paso.
El amor contemporiza mal en estos tiempos
de sal en la boca del sediento,
de violencia en el rostro y en el gesto,
de nombre escrito temblando sobre una duna,
simple arena de una arena simple que todo lo abruma.
No hay nada nuevo tampoco bajo la luna.
El tiempo como una vía de agua en un barco a la deriva,
como el dolor de las rocas hirviendo,
de los cuerpos de ceniza que la vida inútilmente preconiza.
¿dónde demonios está la salida?
¿qué hacer , de repente, mientras tanto?
ser hombre y saberlo en las heridas sin embargo,
en el latido de un recuerdo que no tilila,
ser hombre en el embargo, en el reflejo pálido y desvaído
que nos devuelve tiritando la palabra cadáver.
viernes, 19 de febrero de 2010
formspring.me
¿tiene un poema favorito?
no, tampoco un poeta, va con los días y los estados de ánimo, cosa distinta sería hablar de los que me parece que tienen el mayor poder con la palabra, la mejor calidad, o la más depurada calidez....
formspring.me
¿a qué te dedicas?
... "actualmente" respondo preguntas en formspring...el zen dice que un bailarín no es un bailarín cuando no baila...jajajajajajajaja
jueves, 18 de febrero de 2010
Crisis es una palabra que sabe a estigma.
Crisis es una palabra que sabe a estigma,
a cero por ciento de nada.
Ola que aparece congelada
perdiendo su sabor a ola, a alga, a motora.
¿qué sabemos hoy, ahora, olas de cuántas pateras?
¿cuántas son ahora las manos que asoman en la superficie,
en la cuenta atrás mortal y analfabeta?
Cola de gente parada por culpa de tanta gente.
Nada saben los bancos de los asientos
ahora que nos piden los paraguas porque está lloviendo,
que nos quitan el pan porque estamos hambrientos
¿tendrán valor para quitarnos las armas, la palabra?
Somos una guitarra sin cuerdas,
seis son los ahorcados.
¿cuál es la música que no suena,
la que no bailaremos embriagados.
¿a quién colgaremos temblando de un palo,
quién será in corpore puro escarnio?
Crisis gasta el mismo esfuerzo que ruina,
no huele a comida la cocina ni está lleno de restos el hule.
Quevedo afeitaría una barba así: desmigada,
Iría tranquilo y consciente a la Torre de San Juan Abad,
Pues sólo nos queda matar, así sea con palabras.
lunes, 8 de febrero de 2010
QUIZÁS EL AMOR
Quizás el amor,
Quizás las horas ebrias,
Quizás todo lo que no ha sido,
El sexo, el cambio de sentido,
Todo aquello que representan
las horas en que la televisión
es una droga y una hora cierta,
tanto tiempo derramado sin motivo,
quizás todo lo que no tiene sentido
para qué o para cuándo,
No sabes cuánto saben los muertos,
los muertos que no escribirán versos de amor,
tanto dan Haití o Colombia,
tu piel no sabe a amor,
nada saben tus músculos del progreso,
quizás Heidegger, o Kant,
es Platón el que habla de la caverna,
lee un poco lector,
críptico es una palabra que está en el diccionario
y tú sin embargo embargas los besos,
inútil, mamarracho,
nada sabes del amor, sin embargo.
Borracho,
Cuerpo que nada sabes del cuerpo,
Amor que no fulguras sin embargo,
Verso que no sabe que es un verso, ve,
sin embargo ,no te quiero, no es amor lo que recuerdo.
SOBRE LA ESTÉTICA ?
Estando interesado como estoy en el estudio desde la Estética , (independientemente de que siendo doctorando en esta disciplina, esté intentando doctorarme) de temáticas que van desde el Arte Marginal en toda su extensión y tocando lo urbano (fuera de mercado), a la estética relacional y al mercado del arte puro y duro, temas estos que encuentran como denominador común la pregunta de ¿cómo se relaciona el arte contemporáneo con la sociedad, con la historia, con la cultura? De ahí que me atraigan profundamente los stencils y graffittis, como movimiento reflexivo (véase al Líder Supremo: Banksy), visible y anónimo, que me intrigue profundamente la pregunta ¿Qué mueve a Henry Darger a trabajar, por el contrario, invisible e “irreflexivamente”?, ¿cómo se relaciona ahora la “forma” con el espectador tras tanto happening, performance, obra virtual indefinida, toda la pura conceptualidad?, por último y para acabar el hilo, ¿cuál es la lógica del mercado del arte? ¿qué es una obra de marca- un autor marca?, ¿por qué, en contra de todo lo anterior, cuando no hemos dejado de girar alrededor del “acto creativo” son diferentes todos y cada uno de ellos; desde toda la obra de una vida que bien puede ser o haber sido quemada anónimamente (véanse el mismo Darger y el mismísimo Kafka, que testaron que se hiciera), a un tiburón en descomposición (Véase al ahora millonarísimo Damien Hirst), que ha sido cambiado por “otro de similares características” (¿coseidad de la cosa Hegeliana?) y que vale 12 millones de dólares?
¿Tiene, por tanto, futuro el arte? En el presente abunda desgraciadamente que se escamotee al arte su papel armonizador del porvenir, apareciendo vacío de ideales sociales, aunque conociendo los planes de estudio de las diferentes disciplinas artísticas, se entiende, -lamentablemente-, la incapacidad generalizada del artista para generar desde su disciplina debates económicos o de justicia social.
Ésa es, hoy, la reflexión. Despáchense a gusto.
viernes, 15 de enero de 2010
TIRITAR DADÁ
Hoy mientras tanto el frío,
quizás las horas perdidas con tu visión fantasma,
golpearse con todas las paredes de un enorme pasillo,
hundir los pies de barro en agua e ir deambulando entretanto gritando:
NO EXISTO, NO EXISTO, NO EXISTO
Como todo pensamiento el frío.
No es una manta el futuro, nada es, nada habrá de ser:
Vela que se apaga justo cuando ilumina.
Tras tanto, gritar palabras de barro, lo pies torcidos y conteniendo el hipo,
deambular la galería como un fantasma golpeado y perdido.
Llorar con el dulccisime de Gúndula Janowitz,
volar loco por las cornisas con Goyeneche. Sin más.
No saber grabar en una pared dónde ha estado quién.
Haber respetado todas las cortezas de los árboles descorazonados.
El compás roto durante el paseo por un filo de cuchilla de plata.
Colgando de una cuerda floja amanece tendida toda la ropa negra.
Nada queda del pasado en el presente a más de la sombra azul.
El frío que asoma nuevamente. Es blanco el hálito militar.
Las manos no recaban nada cálido, el silencio se exhibe hasta el puñetazo.
Los sesos solos desparramados por sólo veinte líneas, sólo veinte.
sábado, 9 de enero de 2010
Propuesta de intervención
Platón decía que sólo los muertos ven el final de una guerra. Os traslado que estoy proyectando una intervención para abrir el debate sobre la cruz de los caídos de Cáceres. Lo hago por una sencilla razón: si sólo los muertos ven el final de una guerra, creo que es claro y me parece un hecho constatado, materializado en la piedra, que esa cruz no es sino el recuerdo de algo que aún está vigente. De ahí que yo proponga que desaparezca de su actual emplazamiento con mi intervención. No quiero que desaparezca con ningún ánimo espúreo, lo único que quiero sugerir es que sea desplazada a un sitio más adecuado como quizás sea el cementerio de Cáceres. Entiendo que es más adecuado por una sencilla razón: porque en el cementerio de Cáceres descansan todos los muertos por igual y porque ahí efectivamente se constata que la muerte nos iguala a todos. Entiendo que no hay unos muertos mejores que otros, que no debe haber muertos que deban ser honrados de manera diferente, porque cualquier muerte es suficientemente importante para el hombre como para que se exija, o se deba exigir que ésta no pueda ser manipulada, tergiversada, que no pueda ser hecho tendenciosamente el discurso de que hay muertes que están justificadas o que es mejor no traer a la memoria y que, por otro lado hay otras muertes que son una gran lástima que merece la pena honrar con un monumento, cuya sombra no cobija el presente. No es buena la muerte de nadie, no es buena entonces la muerte de ningún español, que es la muerte que se celebra de una manera tan extraña, hoy tan inapropiadamente, al ser un símbolo de un régimen anticonstitucional y que oprimió y mató por igual. La historia escribe, no solo con renglones torcidos, sino en distintos sentidos en función del interés que se quiera sacar a ese momento, es sabido. Decía antes que no hay ningún español cuya muerte deba celebrarse ni sea buena. No hay ningún sólo extremeño cuya muerte sea mejor que la de otro o sea peor que la de otra persona. No hay ningún pacense ni ningún cacereño que muriendo mejore o empeore. Tampoco debe haber ningún ciudadano, ningún vecino que al morir merezca una cruz de los caídos que celebre su muerte. La muerte no es un motivo de celebración. Si no hay ningún vecino que deba morir con alegría ni con tristeza tampoco hay un amigo, tampoco hay un hermano, y tampoco hay ni debe haber un hijo. No me parece apropiado que se mantenga ese símbolo en una ciudad que aspira a la modernidad como lo hace Cáceres. Si me van a contestar, aduciendo, arguyendo que es un bien que per se, tiene o connota, refleja, un valor histórico por recoger un segmento de la historia de España, no puedo sino recomendar que se le dedique la atención suficiente y que se ponga en claro qué representa, qué significa, a quién ampara, a quien protege o sencillamente de quién habla esa cruz. Debería ser puesto en un sitio donde la gente pueda identificar que acude allí, que acude a esa imagen, que va a poder verla entendiendo lo que está haciendo y comprendiendo todas las circunstancias que potenciaron la creación de ese símbolo, a modo de un museo, de un centro de interpretación, si es que es esa la respuesta que se me puede dar por los que tienen miedo a que desaparezca, pues en ningún caso va a desaparecer, en todo caso será trasladada. Lo que me pregunto ahora es si ellos creen que lo que va a desaparecer es ese cariz pretendidamente predominante en la historia, ese hecho cierto que hace que la historia lamentablemente la escriban los que vencen. A día de hoy esa victoria no es tal, con lo cual no tendría sentido que se mantuviera. Ahora hay además una aconfesionalidad constitucional, ahora hay un consenso que exige que todo sea revisado, no se puede dar por bueno lo que no ampara la totalidad, y ya que es quién debe decidir lo que se quiere que esté dentro de su amparo, es por eso que yo, por mi parte y de mi parte, propongo esto que digo. Ahora ayúdenme o disientan, os oigo, estoy aquí: http://www.formspring.me/CASALONTANA
viernes, 8 de enero de 2010
Respuesta a una pregunta no formulada
Ha dejado dicho Catalina Ruiz-Navarro en le sección de opinión del diario colombiano El Espectador que se ha publicado en la revista Seed un estudio que muestra cómo, en este siglo que comienza, se ha disparado la cantidad de autores en todo el mundo gracias al uso de internet y la creación de blogs y todo tipo de foros sociales. El concepto de autor, que exige en su sentido estricto ser leído por al menos 100 personas se ha disparado exponencialmente y aumenta cada día. Hoy ese ejercicio de individualidad creativa o de opinión debe ser digerida por gobiernos y todo tipo de organizaciones, al ser la tendencia que estemos mutando desde el mundo pasivo de los consumidores, al activo de los creadores, y al ser una población que cada día, con mayor fuerza, se ampara en el poder individual cambiando privacidad por influencia. ( Para bien o para mal, pues que todo el mundo opine, no deja de ser un sobre-ejercicio de la opinión pública, máxime con herramientas tendenciosas y orientadas como Facebook en las que se participa por afinidad, no por espíritu crítico). Ya veremos dónde acaba la tendencia.
Me ha venido a la mente un intento parecido que se impulsó a finales del XIX, principios del XX en España por parte del movimiento libertario, y en el que la histórica fe que tenían los anarquistas españoles en la gran misión del pueblo les llevó incluso a fijar las bases de una estética a fin de que el arte no fuera sólo para el pueblo sino también por el pueblo. Así se desarrolló un arte que provenía de autores no profesionales, de obreros y campesinos libertarios que creaban impulsados por la pulsión del autor. No son de aplicación los cánones críticos tradicionales a unas obras de las que, aún siendo más o menos técnicas, no se puede si no destacar de ellas lo penetrantes y conmovedoras que fueron. La naturaleza de esa estética de los libertarios fue producto de una sensibilidad esencialmente antiautoritaria, y que descansaba tanto en la exaltación del individualismo, como en la convicción de sentirse portadores de la sensibilidad colectiva. Estas premisas se anudaron con la ética; el anarquista otorga al arte una misión moral-social ineludible; debe denunciar lo atroz del sistema capitalista y ser voz optimista también del grandioso futuro humano. Naveguen. ¿O tempora, o mores!?
sábado, 2 de enero de 2010
viernes, 11 de diciembre de 2009
ReFracciones
Hoy tampoco puedo evitar interactuar como si éste folio blanco desasosegante y apremiante fuera una diminuta ventana de Messenger. Inevitable – decía- y, últimamente, pues hace ya mucho que me relaciono con medio mundo,-con mi medio mundo conocido claro-, exclusivamente así; con el resguardo del marco gris de la pantalla y la ortogonalidad cumplidamente racionalista de la habitación que habitualmente habito. Es ya un hábito. Así hago gavilla de mis días, recolectando ventanas y mensajes de no más de tres párrafos, en el patchwork de mis relaciones, o colgando impresiones en un muro virtual a modo de pasquin, de llamada de auxilio o, de simple divertimento. No es lo mismo lenguaje que comunicación es sabido: tanto da, por tanto, castellano, inglés, francés o italiano.
A menudo pienso en mí mismo, ya lo he dejado dicho. Entretanto me ensimismo, claro. Voy repasando mentalmente itinerarios geográficos y volitivos mientras que todo lo que me rodea es vivido por aquellos que lo hacen vívidamente, pero no por mí, que me aíslo reconcentrado. No puedo “ser” mucho cuando intento asomarme a la ventana de lo que yo mismo puedo dar, cuando me examino tan categóricamente que apenas sí recabo un suficiente, como siempre, por lo demás. No importa. Por suerte ya sé que lo mío es hurgar y que en ese gesto tengo mucho que perder. Meto la mano como en un gran hoyo y, a tientas voy sacando letras, cuadros, recuerdos, inventos estrafalarios, las peores ideas peregrinas, quizás algún consejo…Hurgo denodadamente, abstraída la atención, removiendo voluntad, consciencia, y curiosidad a fuego lento. Me deshabitúo así a otras presencias de las que me molesta hasta el más mínimo ruido, quizás porque me impiden escuchar los ecos de ese abismo. Así voy y así me va, no me quejo. Me voy, saldré a fotografiar rumiando esto que me acabo de encontrar en mi última circunvolución y que os participo:
“El mundo ahora recuerda lo infinito,
insustancial, abstracto, ficticio.
La rabia pudo entonces
con el alma de los árboles.
Ahora ya la decrepitud de los pájaros,
que sólo para las fotos emigran.”
viernes, 4 de diciembre de 2009
Quién me conoce lo sabe
Quién me conoce lo sabe. No hablo demasiado de mi bagaje, ni de mí. Comparto mis ilusiones emocionado con los amigos, nunca he podido abstraerme de lo que me deslumbra. Digo lo que me gusta, lo que me disgusta o lo que me apasiona, apenas maldigo, pese a que me desahogo malhablando. Apenas hablo, sencillamente no me gusta, no me siento cómodo, pienso que el otro ya debería saberlo, si no para qué querría hablar. Sin embargo muchos dan por hecho que si llevas traje, por ejemplo, eres todo lo contrario a lo creativo o incluso insensible al más grave problema social, y viceversa. El problema está en que quién te habla se cree que te conoce y por eso juzga cómo eres casi siempre sólo por tu apariencia y ni siquiera son exactos, puede llegar a creer incluso que tenéis el mismo nivel de conocimiento sólo por tu aspecto, sin apenas saber cuatro líneas de ti. Lo más probable es que quién entra en esas valoraciones no podrá sostener ni ganar un pulso ni tan siquiera en la materia que se sienta más fuerte. Tampoco importa. Si lo ves y eres prudente callas y dejas hacer. A veces incomoda, también lo adelanto. Los contextos determinan los análisis, lo sé, no es eso, es sólo que me quejo de la falta de reciprocidad. Si yo no te juzgo por tu apariencia, si sólo te valoro por lo que dices o muestras de ti, por tus méritos y soy además generoso en mi valoración, entenderéis que no acepte el egoísmo de que el viaje no sea también de vuelta. Me quejo y la culpa es mía, de que se de por hecho que todo vale; si regalo mis ideas, si ayudo siempre que puedo, si colaboro con quien puedo desde que tengo memoria desinteresadamente, no quiere decir que puedas apropiártelas porque yo las regalo al colectivo. Aún así tengo guardado un as, siempre registro. Hay veces que lo guardo todo para mí y así debe ser, pero no es eso. Quería transmitir que sólo percibo mediocridades en demasiados méritos que la gente ostenta y que a mi me avergonzaría, por ejemplo, exhibir. Por eso es que quizás no se entienda que uno pueda mandar todo lo logrado a la mierda, no porque sí, sino porque lo que para muchos es una botella llena, para otros, -para mí-, sólo es una botella. Debo decir que así ha sido desde que la memoria me socorre ante el olvido, y tengo mucha. Es una pena que la gente no nos ponga, de vuelta, en nuestra justa medida. Así jamás fructificarán conceptos como universalismo o multiculturalismo, faltan honestidad y justa medida. Falta que no faltemos en el respeto.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Loco
Estaba tan loco que no cabía en ninguna camisa de fuerza. Tan loco que volaba y volaba; que volaba y subía sin saber por qué. Estaba tan loco que daba sin más, sin esperar nada a cambio, tan loco que creía que todo se podía creer, sin más, o incluso sin saber por qué. Sin embargo, precisamente sin más, corría y corría por las nubes o a través del viento, o simplemente corría más allá de lo que podía incluso entender, corría pasando por su vida, dejando atrás sólo espaldas; anchas, altas, bajas, encorvadas… Sí, sin saber por qué.
Estaba tan loco que ni tan siquiera cabía en la palabra locura, que le quedaba pequeña la palabra ciudadano y que a pesar de todo recibía el periódico local todas la mañanas en un buzón cuadriláteramente vacío de palabras y de recuerdos, en ese espacio, en su caso, perfectamente liso de soledad, (-horizontalidad y ortogonalidad racionalmente helada-), y nada estratificado de recuerdos a modo de milhojas, huero en el viaje de ida y vuelta que es la comunicación. Estaba tan loco que creía que podía subvertir el orden establecido; cambiar quizás la necesidad que tenemos de un político o de un leguleyo, por caducos para él y en su ilusión vanamente inmarcesible. “Nada hay que se pueda hacer sino arrasándolo todo”, decía. Quizás tras todo, tras tanto todo, quizás por culpa de todo aquello que no siéndolo, aparece como inmutable, dejó de decir, de pronunciarse, pretendiendo ya entonces sólo lo gris y amando la palabra incógnito
Estaba tan loco que ni tan siquiera cabía en la palabra locura, que le quedaba pequeña la palabra ciudadano y que a pesar de todo recibía el periódico local todas la mañanas en un buzón cuadriláteramente vacío de palabras y de recuerdos, en ese espacio, en su caso, perfectamente liso de soledad, (-horizontalidad y ortogonalidad racionalmente helada-), y nada estratificado de recuerdos a modo de milhojas, huero en el viaje de ida y vuelta que es la comunicación. Estaba tan loco que creía que podía subvertir el orden establecido; cambiar quizás la necesidad que tenemos de un político o de un leguleyo, por caducos para él y en su ilusión vanamente inmarcesible. “Nada hay que se pueda hacer sino arrasándolo todo”, decía. Quizás tras todo, tras tanto todo, quizás por culpa de todo aquello que no siéndolo, aparece como inmutable, dejó de decir, de pronunciarse, pretendiendo ya entonces sólo lo gris y amando la palabra incógnito
En los últimos años se le ve fotografiando “cadáveres viandantes”, “ciudades cadáveres” y “recuerdos para la postrera off-set”. Nada queda ya de lo que dijera al modo en que las huellas abandonan su existencia en cualquier deshielo. Ahora sencillamente nos espía mientras nos va reteniendo en nuestros continuos cotidianos. Siendo objetivo como somos de su mirada, sólo le queda esperar y ver cómo nos morimos, cómo acabaremos siendo sólo papel en su poder, cómo nada queda en nuestro espacio hueco, en el buzón estúpido que somos después de todo y tan estrechos ; tan sólo una recortada esquela.
lunes, 23 de noviembre de 2009
...
Catalina. Catalina desde la distancia de millones de litros salinos y oceánicos. Catalina desde tu andina altura. Catalina que me miras desde tu sueño al mío y que me ha hecho retenerte incierta en mi duermevela y habiendo soñado contigo. Ni siquiera sabía que eras tú hasta que finalmente, con el café entre los dedos y la cocina atronada por la felicidad diariamente renovada de mi canario Limón, -de limoncello-, con su ir saltando de palo a suelo y aleteo constante de celo; arrinconándome contra la pared alicatada de dibujos y notas sobre el azulejo, dejándome allí castigado en el desvelo y deshilando el recuerdo vago y ennieblado de mi sueño, ni siquiera te reconocí hasta que de repente apareciste en mi consciente o en mi deseo y ahora de nuevo te veo si entrecierro los ojos y miro al cielo. Así ha sido mi sueño: Te has despedido de mí, mirándome a los ojos y sonriendo con tu cara de escritora, de filósofa de pontificia javeriana o de artista plástica, te había escrito ya antes en un texto incierto y sin calidad que la historia era triste y que hablaba de un muchacho que miraba a través de una ventana cruzando el mar hasta una orilla desde donde ella soñaba que le miraba embelesada en la desazón de una partida, de una marcha, que aún sin haber comenzado, no era menos dolorosa. Te contaba, querida Catalina platónica, que sucedió que ella cogió una brasa aún humeante de un fuego que era hogar y que dejaría de serlo, repasando en su recorrido, en su viaje a través de él, su silueta. Te decía que era su mano contra la pared la que lo retenía allí donde su sombra era límite de su conocimiento y de un cuerpo que por frontera quedó preso del amor en la pared encalada en un simple grueso trazo negro. Te explicaba que daba igual si era así como nació el dibujo para los griegos, Catalina, que podías poner todos estos tipos negros, p-a-l-a-b-r-a-s que, ensabanadas, harían línea de tu pensamiento al mío. Soy yo el que, consciente, pide que le socorra el sueño y que si éste es vida, vida, pueda saber que por lo tanto existo.
martes, 10 de noviembre de 2009
Técnicas de autodefensa (I)
Hay momentos en los que perdemos el control y no sabemos cómo dar fin a la rabia que sentimos. A veces, sin embargo, lo contrario es lo conveniente. Es un viejo proverbio chino el que reza:”Cuando te inunde la alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine la ira, no escribas ninguna carta", así me lo hizo llegar mi amiga Inge Eguiluz. Sucede que es tu propio miedo, tu seguridad o tu vergüenza, quizás los reproches pendientes de ser declarados ante el espejo, los que nos hacen ocultarnos cobardemente tras la explosión de furia. Es lamentable que no nos socorran reflexión y temple en el enfado. Dejadme deciros que si sois vosotros los que estalláis, el motivo sois vosotros mismos. Dejadme continuar diciendo que si tenéis enfrente a la misma ira, es absolutamente necesario que no la emuléis, pues entonces el que exhibe la violencia, el que os grita aumentará su rabia aún más; es tan fácil gritar, tan fácil perder los estribos, embarrarse en un ego cojo de control y ciego, que es la cautela la que os debe guiar. Os sorprenderá ver que el vociferante, poco a poco se irá hundiendo en la vergüenza de no poder sostener un debate mínimamente racional o argumentado, os sorprenderéis, creedme, al ver cómo gana vuestra propia seguridad, cómo se impone el temple ante el descontrol, por el simple hecho de que el violento tiene demasiadas cuentas pendientes consigo mismo, demasiadas explicaciones que darse o vergüenza que asumir. Estoy tan convencido de que viviremos tiempos de explosiones de ira y violencia, de tanto todo-vale, que me siento obligado a comentar aquí que si un imbécil te grita, la solución, casi siempre, es sacar una sonrisa amable, pausar tu voz y movimientos y hacerle ver fríamente, no sólo que no te impresiona o intimida, sino que desde tu punto de vista, lo que se ve, es patético. La mejor postura es la más opuesta. Da capotazos hasta que el cabestro se canse de su propio embrutecimiento. Un grito no puede ahogar a ninguna voz y menos aún a la razón. No hay arma que derrote a un corazón resuelto, diría el poeta. No hay mano que tape para siempre una boca, ni violencia a la que no le afecte el cansancio, digo yo. Su fuerza o su agotamiento, da igual, son el alimento de tu propia fuerza. El aliciente descansa en el hecho de que el que se deja llevar por la ira sólo tiene esa opción, sin embargo tú, tú puedes utilizar todos los argumentos. Puedes incluso decidir girar sobre tus talones e irte sin más. A tu espalda sólo quedará adherida la rabia a un hombre temblando.
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