domingo, 6 de marzo de 2011

.. No hay futuro...


No es posible asumir que en las sociedades humanas modernas  pudiera darse la inexistencia de la totalidad del sistema bancario sea cual fuere su tendencia política pues,  una cosa es segura, la misión fundamental de un sistema  financiero es  canalizar de manera eficiente el ahorro que generan las unidades con superávit hacia las unidades con déficit.  Y aunque se puede afirmar que los intermediarios financieros, y en particular, las entidades del sistema bancario, han desempeñado tradicionalmente un papel clave en la canalización del ahorro a la inversión, no es necesario remontarse a Venecia o Génova, para darse uno cuenta que nos tienen atados con una soga, y que ésta, no hay que ir muy lejos, nos aprieta el cuello.Desde un punto de vista teórico, se ha tratado de demostrar la superioridad de los bancos frente a los mercados en esta labor de canalización del ahorro a la inversión, sin embargo su vulnerabilidad frente a las retiradas masivas de depósitos u otros riesgos bancarios y la necesidad de una regulación bancaria transparente, como consecuencia de las desigualdades y los desequilibrios que se han puesto de manifiesto, que ahora mismo persisten y asímismo, gracias a  la evolución de las propias sociedades, más aún hoy o, incluso a pesar de hoy, en que mercado y necesidades reales no sólo no van de la mano si no que, lamentablemente se dan la espalda. El panorama actual es una perogrullada que propone una solución que puede conllevar a una evolución o a una regresión, pero es que la labor de intermediación de las entidades financieras están expuestas a muchos riesgos, principalmente por causa de los avances en los sistemas de información, ha ido mermando el papel dominante de los bancos, en la canalización del ahorro a la inversión y ha contribuido a la aparición de otros intermediarios no bancarios, no expuestos a la regulación bancaria. Tal diversificación no ha hecho sino acrecentar la distancia con el ciudadano que apenas sí soporta ya la presión y está, hoy más que nunca, próximo con la mayor precisión a la palabra colapso. Perdida por los bancos una  cuota importante de mercado en su negocio tradicional, ahora miran a nuevas cuotas de mercado. El futuro es hoy un gran interrogante sobre la tendencia del sistema bancario en el futuro, sobre el papel que tradicionalmente han venido desempeñando y en consecuencia, sobre la distinción entre intermediarios y mercados. O ayudan al ciudadano o no merecen permanecer.

sábado, 26 de febrero de 2011

“…de huellas para un recuerdo distante hoy. (Adolescencia)”


Ya no os llevo en mi alma,
avanzásteis entre mis lágrimas
escurriéndoos entre estos dedos,
como apenas así retienen hoy estas palabras,
pues,
¿qué más, ya que más,
si homologasteis la palabra epicentro
y aún me dolisteis más allá?
¿qué queda, qué más puede quedar
si encarnasteis la palabra desdicha
y me grapasteis en las retinas vuestra risa,
y todo es hoy, ya nada más?
Hoy sin más, más,
en el día en que no puedo ser más feliz.

sábado, 29 de enero de 2011

Es curioso

             Es curioso. La vida a veces se nos acerca aún más y en los más mínimos detalles, es cuando el dicho “conócete a ti mismo” cobra más sentido: Sentir que de repente, sin que uno tenga nada que ver con especial fuerza, asoman las circunstancias desde la enfermedad sobrevenida, inesperada e inoportuna. Sucede que en estos días enfermos, no enfermizos, e invernales, muchos somos sorprendidos con las defensas bajas, quizás de tanto esfuerzo dilapidado; es cuando el dolor entonces se matiza con la palabra crónico. Así los días no podemos sino negociar a la baja con nosotros mismos, cortarnos las alas hiperactivas durante esos días de presidio-en-uno-mismo involuntario (involuntario quizás, como la gran mayoría de los presidios, por otro lado), soltar el lastre de los sueños y los quehaceres inmediatos, la propia conciencia de ser un individuo óptimo, postergarse e intentar resistir el tiempo que queda, el que ha de pasar irremediablemente, esos puñados de arena en el gran reloj de lo cotidiano que grano a grano te recuerdan que, imposibilitado, sin mucho que tú puedas hacer a más de padecer un cuerpo insano, sin otra alternativa que la de ser conscientes de nuestras propias limitaciones, todo tiende a tornarse de repente más lúcido y más exacto, en la medida justa de las cosas, desprovistas ahora de anhelos, intentos de influir en el medio e incluso desprovisto de la propia y autónoma idea egotista, del lugar concreto que creemos que ocupamos en el mundo y cómo no, de todo aquello que nos creemos que somos. Pero, ¿no es exactamente eso lo que está pasando, en última instancia, en la totalidad del ámbito social? ¿No es acaso y precisamente lo que está pasando en este tan consabido momento crítico en que, maniatados, débiles, inconstantes en nuestro esfuerzo, incapaces, sólo padecemos la laxa espera como espectadores y víctimas al tiempo, como testigos de que no hay mucho que podamos hacer estando así las cosas? Hoy no es el día en que uno decide si se toma o no un medicamento para curarse, pues esta capacidad se nos escapa por entre los dedos, quedándonos grande por sernos ajena.¿No os parece que no es momento este para alimentar ser víctima ni aún estando enfermos? Basta, comencemos a vivir, como hombres débiles, sí, pero también como hombres libres, lábiles, de una vez.

domingo, 23 de enero de 2011

Lo que el espejo vomita

¿Dónde están los hombres libres, dónde los soñadores?¿dónde se han metido los inconformistas, los luchadores? ¿dónde están los ciudadanos que conocen el significado de la palabra cambio? No es, desde luego, para mi, ninguna sorpresa que el común de nuestros conciudadanos actúen como  hijos malcriados que, sin mérito alguno, sólo esperan recibir más y más y más, al modo en que sin haber hecho nada para merecerlo, pretenden acceder a todo lo que su compulsión y su egoísmo sin freno pretenden, porque sí. Hasta hace bien poco, cualquiera decía ser cualquier cosa, tanto daba que no hubiese dinero, formación concreta o siquiera humildad en la operación triunfo diaria que ha sido España durante demasiados años. Hoy no son sino muñecos rotos. Hoy vemos madrugar a demasiados constructores que han amanecido albañil, a demasiado industrial sedicente diciéndose ahora parado. Hoy reconocemos el hundimiento de demasiado especulador que no puede hacer frente al nuevo significado de la palabra avaro. Ya va siendo hora de que asumamos que la palabra crisis  por mucho que sepa a estigma, a cero por ciento de nada, por mucho que atenace a más de una garganta , no es sino algo pasajero, como lo ha venido siendo desde el momento en que se inventó ese término. Asumamos que todo error es un error nuestro de una vez, que son tan grandes y necesarios los cambios que se imponen como pertinentes que más nos valdría cambiar nuestra actitud como ciudadanos, pues debemos ser los ciudadanos del futuro los que debemos reorganizar nuestras instituciones, ser más participativos y menos ladrones, necesitamos más conciencia y cultura política y ciudadana, más asociacionismo, que se defiendan los colectivos y no de manera excluyente, que de una vez el político gestione lo público con el más preciso seguimiento del ciudadano, que los ciudadanos asumamos que el oportunismo, dada la experiencia, es la peor vía para sobreponernos, pues lo que debemos hacer es apretar los dientes y cerrar los puños, solo nosotros somos los responsables de nuestro pasotismo grávido,  sólo nosotros podemos alterar el orden establecido e incluso el estado de las cosas actual, sólo nosotros podemos entender que cuando no hay, hay que aprender a renunciar, sin más y sin sorpresa. No hay tiempo que perder, debemos ponernos en nuestra justa medida, bien podemos empezar por abofetearnos.

viernes, 14 de enero de 2011

“Sobre unas fotos”

Miro enamorado los retratos de más de una filósofa, de una proto-pintora y recuerdo que ha sido Sloterdijk el que ha venido a denominar espacio interfacial  la distancia que hay entre lo propio reconocible y la alteridad exótica: La tensión constatada en tantos órdenes entre identidad y alteridad.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido.  Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos  entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no  desvelándolo. De ahí  que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos  completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
    A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es  ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.

martes, 4 de enero de 2011

“DE TRES EN TRES”

A TODA VELA,
HACIA EL HORIZONTE,
ANTE LA MAR,
ENTRE LA MAR,
HASTA LA PUESTA,
DONDE TODO CAE,
EN PERVERSO REGODEO.
NO HAY FUTURO.
AUNQUE NOSOTROS PODEMOS,
EL ÁNIMO INDOLENTE,
LA DESIDIA PENETRANTE,
TODO LO IMPRIME,
SIN SOLUCIÓN ALGUNA.
TAN ES ASÍ,
QUE BIEN PUEDE,
DECIRSE EN TRÍOS,
EN MUY POBRES
Y TRISTES TRÍOS ,
DE PALABRAS INCOMPETENTES.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Sobre la foto de una playa

Freddie Hubbard en plena batalla de trompetas y yo viendo fotografías de una playa a través de tus ojos negros, de la soledad inmensa de los cocoteros, de sal , de horas y libros salpicada. Pasa el tiempo a miles de kilómetros mientras afuera llueve y en mi cabeza aparece sobreescrita la palabra resaca. Nada saben las contrapáginas de tu desnudo en el fino marco del papel, tras todo, el traspiés de haber ido demasiado lejos y no por la orilla ni por el filo de una cuchilla de plata con la lengua que pronuncia la palabra delicia, no nos acompañan el Maestro ni Margarita en la misma tarde de todas las tardes, en los mismos días de tus días, son tus ojos  los que no me guían ni tus manos las que me acarician, aún contigo al lado soy el sol y tú, ya lo sabes, la luna. Nunca concidiremos así, corazón,  en el ánimo que las noches estrella ni en las bocas en las que el amor no palpita, ni aún a pesar de no haber leído a Leopoldo María ni  sus vericuetos, en el ánimo de recomendación como colofón a cuatro palabras que carecen del brillo de tus ojos mirándome o en el descuido de que me mires los labios a hurtadillas mientras yo intuyo cómo sabe tu cuerpo bajo la camisa; con la presencia de un café en medio, quizás también un libro que no nos sea frontera y en cuyo lomo ponga la palabra Filosofía.  No sé si acompaña más un  piano o un perro moteado y blanquinegro. Hoy no es el día en que sé escribir que escribo algo, hoy son las horas en que como toda partida reviso una a una, una vida que no me pertenece ni me es conocida,  en que intento recordar que hay algunas huellas que un día sí fueron mías, quizás así si consienta  ver el tiempo como un segmento fijo e  inalterable, irreductible, impasible al momento por el que la vida, vida, transita, quizás como la zanja sempiterna que intenta ser tapada por otra más pequeña. Tanto me da un biquini negro o una voz determinada con acento, pero no puedo con un cuerpo o un a sonrisa que me demuda en el modo en que lo hace, pues febril, insatisfecho, Paolo Conte por en medio, la vida pasa sin más sabor que un recuerdo que no es sino sólo sueño, sueño sin sueño, si dueño, en el que tú, luna, das pie, a esto que depauperadamente escribo y que versa sobre ti, filósofa y sobre aquello que mi corazón siente de repente como redivivo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

“Días como hoy”

 El tonto del bote es un prevaricador, un putero y un sinvergüenza. Se dice cazador con autosuficiencia y para demasiada gente no es sino un gorrón, que no sólo no paga sino que cree encima que así debe ser. Bien es cierto que, para mayor deshonra cumple, pero no es sino pura ignominia ese cumplimiento, porque cumplir supone una falta aún más grande que no hacerlo. Cumplir es sólo puro deshonor y deshonra, pero lleva tanto tiempo haciéndolo que para él es todo cotidiano. El tonto del bote es un mentiroso que no sólo miente a su mujer, sino que se dice racista, machista, nostálgico de un régimen que bien le hubiera reprimido a él. El tonto del bote no tiene ni idea de que demasiada gente sabe, si siquiera alcanza a ver el magnífico traje que se le puede hacer. El tonto del bote se cree con super poderes, se cree con un encanto arrebatador, no sé cómo la miseria y lo patético no son términos de los que pueda decir que es conocedor, siendo todo él un gran excremento pagado de sí mismo y rellenito de pavor, pues no es sino un cobarde de muy poco valor, por mucho dinero que gane, y por mucho más que sepa cómo conseguir a nuestra costa. El tonto del bote es mirado por los demás sencillamante por todo aquello que los demás pueden  conseguir de él. Él sin embargo, sin vergüenza, decencia, ni rubor, mira a los demás viendo lo que puede avariciosamente obtener a su vez. El tonto del bote no es ni siquiera inteligente ni mucho menos trabajador. Si alguna vez en su vida estuvo a la altura, sólo puede decir que lo olvidó. El tonto del bote merece un escarnio público ejemplificador, merece que se le hunda la carrera y que no vuelva a ver la luz del sol si no es entre rejas.  El tonto del bote tiene nombre y apellidos, por lo menos en el que pienso yo con tanto desprecio. Pero es que España está llena de personajes de tan sucio calado, que nosotros, lector, quizás debamos empezar apalearlos sin necesidad de utilizar ningún palo. Sólo se necesita que se les denuncie públicamente exhibiendo lo que hacen, cómo lo hacen, cómo actúan. Quizás sea en días como hoy que debamos empezar a filtrarlos con el cedazo de la honestidad y del honor. Quizás sea hoy el día en que debamos desenmascararlos con desprecio, en que debamos defenestrarlos sin más tardanza, pues somos nosotros o ellos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

“Helarte es morirte de frío”

       A lo largo de la historia, las preocupaciones sobre el arte han tomado diversos caminos. Si situamos la hipótesis de la función social del arte y nos referimos al arte contemporáneo, debemos mirar escrupulosamente sobre las coordenadas estructurales, entendiendo con ellas las económicas y sociales, en las que este arte se produce.
       Cualquier discusión sobre el arte contemporáneo, también llamado arte postmoderno, tiene que partir de una conceptualización ideológica sobre el capitalismo. (Entiendan que mi hipótesis tiene una conceptualización política).
       Si nos situamos entonces en lo que Follari denomina “el talante postmoderno”, entendiendo por ello, - junto con Jameson -, una lógica cultural emergente ante las coordenadas económicas de un capitalismo tardío. Lo postmoderno, así visto, va a comportar un conjunto de características que reúne la producción cultural contemporánea y que brota de los ciclos del capital que, como definiera Arrighi, corresponden a la tercera fase del capitalismo, cual es el capitalismo financiero.
       Para Arrighi el capital se independiza de los contextos concretos de su geografía productiva, trasladándose posteriormente a la bolsa donde las ganancias no están sujetas a la producción industrial, sino a la especulación. Por eso afirma que la meta de la producción no está en ningún mercado de consumidores, sino en la transformación misma de esa producción en dinero, es decir, en pura especulación.
       A esta lógica del capital, Jameson, quien considera a la producción y el consumo cultural, al igual que sucede con la globalización y las nuevas tecnologías, como ámbitos integrados al sistema generalizado de mercancías, le sucede  una lógica de la producción cultural, que está determinada por las siguientes características: nuevos tipos de consumo, caducidad planificada, cambios rápidos de moda y estilo, penetración de la publicidad y los medios en general en la vida cultural, desaparición del sentido de la historia (donde los medios de comunicación masivos juegan un papel importante relegando rápidamente al pasado las experiencias históricas del presente y fomentando la amnesia y la manipulación históricas), transformación de la realidad en imágenes, fragmentación del tiempo en series de presentes perpetuos, reforzamiento de la lógica del capitalismo consumista, combinación paradójica entre la descentralización global y la institucionalización de pequeños grupos, instrumentalización del saber, y desaparición de los límites entre la cultura de élites y la popular. ¿Cuál es entonces el papel del arte en estas nuevas coordenadas?
       Traigamos la voz de Dantó cuando afirmó que “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”.
       Y vosotros, moribundos, ¿ quiénes sois, qué hacéis, qué decís, qué queréis?

viernes, 26 de noviembre de 2010

“ A hilo seguido”

         Ciudadanos, Hobbes entendía que, así como el impulso mecánico y el choque son los factores determinantes del movimiento de los objetos físicos, así en la vida social lo son la utilidad y el apetito de poder, creo que no le faltaba razón, máxime cuando la única organización humana que se me antoja que parece viable se sustenta en conceptos tales como adhocracia y orden espontáneo, en tanto aparición espontánea de orden del aparente caos a través de la autoorganización. También como teoría social que describe la aparición de diversos tipos de orden social a partir de una combinación libre de personas interesadas en su propio bienestar y que no están intencionalmente tratando de crear orden. Creo y conmigo también Murray Rothbard, que Chuang-tzu fue el primero en desarrollar la idea de orden espontáneo antes que Pierre-Joseph Proudhon y Friedrich Hayek. El taoísta Chuang-tzu dijo: "El buen orden resulta espontáneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas". Proudhon dijo que la noción de anarquía en política es tan racional y positiva como cualquier otra. Esto significa que una vez que la industria se ha hecho cargo de las funciones políticas, entonces las transacciones comerciales por sí solas producen el orden social. La posición de Proudhon era que la libertad es la condición previa para que se desarrolle el orden espontáneo. De ahí su declaración, "La libertad no es la hija, sino la madre del orden." Otro libertario, Mijaíl Bakunin, señala que las cosas y los seres portan sus propias leyes dentro de sí, en su naturaleza intrínseca por medio de su comportamiento natural, el orden espontáneo, lo que hace innecesario un mando centralizado o planificación exterior a los seres implicados. Por ello declara "Cada cosa porta en sí misma su ley, es decir, el modo de su desarrollo, de su existencia, de su acción parcial". En La ayuda mutua, el biólogo Kropotkin afirmaba que es la cooperación social o la ayuda mutua por interés propio, entre los pertenecientes a una misma especie y grupos, uno de los factores de evolución y organización que demuestra la inutilidad y nocividad de instituciones que planifican exteriormente las sociedades humanas. Me queda la duda de si  será posible que sea posible una autoorganización debida a circunstancias apremiantes o perentorias, de colapso mundial, no sé si todo lo que nos separa, las particularidades culturales, no serán si no pura teoría llegando el tiempo en que deberán ser pospuestas. Lamentablemente también creo que el hombre libre no está libre de peso ni de recelos, que Sísifo es nuestro padre y que ciego, nos guía en su penoso  ascenso. Hala, buena semana.

domingo, 21 de noviembre de 2010

" Desbandada"

El día se asoma desde el borde mismo del límite soportable de la paciencia. La resistencia a la fractura  es cada vez menor, y ya paladeo la posibilidad de hartarme y romper mi propio pacto de silencio y contención, quizás todo se deba a la falta de sintonía, de sincronía o a que algunos sólo seamos aquello que define la palabra anacronismo. Aguantaré, me temo, una vez más, principalmente para no salpicarme de sangre.
Si amplío el foco veo que quizás no es suficiente con lo que va de relato de occidente, o quizás sea todo lo que nos distancia o abisma mientras tanto; que no llevemos, entretanto, las mochilas llenas con las mismas piedras. No tengo una respuesta breve ni contundente para esto que planteo.
 Solo creo saber que quien no ha escuchado el tema Miles de Miles Davis, no tiene ni idea de cómo suena un alma herida, ni cómo ronronea el rumor acompasado de su corazón, ni la melodía de su aliento. Que quien no ha sabido buscar y disfrutar los cuartetos de cuerda de Shostakovich, no podrá saber  cómo suena un bombardeo mientras se viaja en tren. Ni que quien no haya leido El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov jamás conocerá si Poncio Pilatos se lavó o no las manos o si hubo algo más con Nah Gozri, tampoco sabrá por qué diablos habla un gato negro de talla humana con tanto sarcasmo.
Puedo afirmar que difícilmente podré entenderme sin cortapisas con quién no se acongoje con el Dulcissime sin igual de Gúndula Janowitz en el Carmina Burana dirigido por  Eugen Jochum. Ni siquiera me interesa mas allá de la simple humanidad todo aquél que ni tan siquiera  se evada con la genialidad vertida por José Agustín Goytisolo en su poema La noche le es propicia. No voy a molestarme en citar a todos los que pasean por los pasillos expresionistas del Thyssen sin lágrimas en los ojos ni el rubor atesorado en los pómulos. Nada diré de los que no se han extasiado con Las tres gracias de Antonio Canova, tampoco diré por qué por lo tanto.
Hoy no es el día en que olerá a óxido la sangre. No será hoy el día en que exhiba que sé hacer daño. Hoy solo hablo de lo que agoniza, de un foso en medio que nos abisma. Ahí quedo lo que ya ha quedado. Id a su encuentro, quizás así entendáis por qué me siento cuando me siento y siento que me siento como me siento, quedáos ahí, yo ya me levanto, quizás la próxima vez estemos en el mismo bando.

viernes, 12 de noviembre de 2010

TELETIPOLÉMICO

La niebla que el campo coloniza. Las nubes que se organizan en batallones. La iglesia ya ida que vino de visita. El derroche de millones sin tino. El regalo de demasiados favores que no se han agradecido. Haber dado la mano y que te hayan escupido. Me duele la cabeza desde hace demasiados días. Veo la desidia en todos los rincones. No entiendo que haya un hombre más hombre que el resto de los hombres, ni aún vistiendo de blanco, menos aún siendo un casto sedicente.En el otro lado del charco:  El presidente ojijunto y  asesino, el mismo que casi se muere comiendo una galleta y viendo un partido, el mismo que pretendía leerle a unos niños un libro teniéndolo a la revés, no ha perdido la memoria, pretende solidificar la mentira, camuflarla en una apariencia de verdad a base de  repetirla. No quiere recordar que el balance de muertos sigue abierto, que ha arrasado dos países porque murieron cerca de tres mil personas en una ataque terrorista informe y apátrida, en el nombre de un Dios en el que él dice también confiar y en cuyo nombre él también habla. Nada sabe esa palabra, Dios, de las procelosas aguas en las que se la  baña. En la extraña España, el expresidente cano, rememora que pudo haber volado a la cúpula de Eta y afirma seguir dudando como cuando lo hizo al decir no. No sé qué se puede decir  a más de que se me antoja de que habla de James Bond, ese señor con licencia para matar que desconoce las palabras juicio, proceso, justicia, preso, presunción de inocencia,  in dubio pro reo  o coliflor. La España rota y quejumbrosa que comienza en la España matutina. La sociedad civil que no se organiza. El asociacionismo mudo y demudado; la tuerta suerte que nada preconiza. Somos parásitos a la deriva anhelando ser otro tipo de huésped. El amor que, cual perro flaco, se desinfla. Tu recuerdo que el desprecio ensaliva. El dolor de cabeza intermitente. Ver cómo se ahoga el presente, cómo fuga el futuro, cómo la palabra oscuro es también la palabra incierto, muerte. Deciros ahora adiós tipográficamente, y también pensad, leed, como todo anhelo. Sentir que el intento es huero si solo rema un remero. Afirmar que me siento solo, que solo viene a mi dolor de cabeza, aún estando aquí, la palabra destierro. ¿ Hierro o yerro?. Me voy. Ved mi espalda.

lunes, 25 de octubre de 2010

"SIN MÁS"



“Ha habido tiempos mejores” es una afirmación tan estúpida como aquella lúdica y azulejada de “hoy no se fía, mañana sí”, de las tascas. Por ineludible, no puedo sino recordar la sorpresa de un buen amigo cuando su recién estrenada ex, le dijo “quedamos como amigos” y él sólo pudo mandarla a la mierda entre lágrimas. (De repente ella decidió que quería ser mayor ¿mayor?, independiente ¿independiente? y mucho más generosa con cualquier otro, claro. Mi amigo no puede estar ni ser más feliz hoy, la otra, tras una “gloria” vana y breve quedó anclada en el tiempo. La vida es muy extraña ).
Otra frase demoledora es “la vida es así”, pero, ¿cómo que así es la vida? ¿cómo demonios puede afirmarse algo parecido? Es intolerable que lo que ES pueda venir determinado in illo tempore, es inconcebible por cuanto que el presente no puede conjugarse con lo que ya ha sido, no puedo aceptar que lo que es, no es sino consecuencia de lo que ha estado siendo, es decir, no hay nada superior a las consecuencias que generamos con cualquiera de nuestros actos y no, no estoy pensando en las alas de una mariposa que genera un tornado o maremoto en el otro extremo del orbe, no, no voy tan lejos, pero ¿acaso no podemos influir diariamente sonriendo, siendo amables, esforzándonos un poco más o mejor, diciéndole al otro: NO, no voy a tolerar que me mientas, que me engañes, no voy a permitir que te creas superior?
“No lo volveré a hacer” a veces suena a “no lo he podido evitar”. “Un segundo” y “Ahora voy”, son casi siempre todo lo contrario. “Te quiero” no siempre habla de amor sino de cariño, a veces ni eso. “Allí estaré” es en más de una ocasión el anuncio de una ausencia. No puedo decir ahora “ No te fallaré” sin acordarme de todos aquéllos que lo han hecho. “ No te guardo rencor” demasiadas veces significa “no me olvido”. Decir “si pudiera, deseo, me gustaría” es hablar como si lo hiciera la propia pereza, o como si lo hiciera un simple testigo. Decir decir, me ayuda a exponer que todos corrompemos lo que decimos al dotarlo de sentido...único. Todo lo dicho, no contiene tristemente todo lo pensado. A veces es lo pensado lo que no tiene en las palabras forma de pensamiento. El lenguaje como convención es el más claro límite y una de nuestras primeras fronteras. Decir, sin más, “adiós , hasta luego”, me lleva a finalizar, lector, torpemente, esto que escribo.

viernes, 8 de octubre de 2010

“Del sabor aún del sueño”



Asomarse a una ventana y gritar que nos estamos muriendo,
llorar que no nos sale el llanto pese a la muerte,
ver a Caruso confuso, desafinando su canto enfermo,
quizás en unos días demasiado turbios para el propio Golfo de Sorrento.
Estar en un semáforo indiferente y en la vida a pie firme,
no es la hora de la viandante sin autoestima, ni de los oportunistas.
Pedir justicia es hoy poner la mano.
Somos los peatones que no tenemos nada.
Roto ya el reloj de arena,
a nuestros pies un desierto maculado de cadáveres,
en lontananza no hay fe, sólo se lee la palabra Finisterrae
en este mundo que cae en perverso regodeo.
Sigue nuestro vuelo cadente el patrón desde el balcón,
satisfecho.
No hay esperanza amor, has de saberlo,
habrás de coger ahora mismo lo que tengas por bueno.
Desconocida que me buscas, ven hoy a tenderme la mano y el beso,
hoy es el día en que te pediré ayuda conciudadano,
No permitiré sin embargo que avances pese a quien pese,
enemigo, no seguirás tu paso de odio ni desidia,
no avanzarás pisando la palabra humano.
Venid a mi, mostraos, sólo soy este texto de deriva y diatriba,
la escasa poca luz confusa que se cuela por entre el sueño.
Soy pequeño, vuelo, giro giróvago, sempiterno diminuto
tan pequeño, que sólo necesito deciros que todos estáis muertos

viernes, 24 de septiembre de 2010

NIHIL NOVUM SUB SOLE


Así es, no hay nada nuevo bajo el sol, de repente uno se encuentra con la miseria de bruces y en los lugares más insospechados, no es necesario que se levanten piedras inprudentemente. Es el momento para valorar, cómo nos ven los demás, cómo somos observados desde fuera. Sucede así que los que acumulamos un sin fin de complejos, los que creemos que siempre podemos hacerlo mejor, los que nunca estamos satisfechos, los que damos por hecho que nunca es suficiente o los que sencillamente vemos con normalidad que uno es lo que es y que, aún con con esas limitaciones sólo podemos sentirnos diferentes, si queréis y ahí dormitan los complejos, inferiores. Por lo menos inferiores a los que desoyen todo lo anterior y se pasean a cuerpo amparados en una firme voluntad subrepticia, que ni siquiera necesita apariencia de bondad, ni de talante. Sin embargo, ¿ cómo decirlo?, hay innnumerables manifestaciones exteriores en según qué personas...que no dejan de invadirnos en una alarde absolutamente huero de contenido más allá de la pura maldad, la ambición o la estulticia, pero rico y pomposo en las formas, toda distracción es poca. Tal despliegue de medios autopropagandísticos no quiere sino decir, sino describir todo lo que se teme o carece por ese artista de la publicidad, decid también “esa” si os place o si se ajusta, pues no es una cuestión simplista ni de género. El caso es que esa personalidad huera, fragante de intriga, florecida de autocomplacencia y envidia o complejo no puede recabar más ánimo ni más furturo que la susbsitencia dependiente, sucede por desgracia que es un género tan extendido que podemos decir que abunda, pese a que es invasivo y por definición autodestructivo, pese a que es impermeable a la vida que compartimos socialmente además. Intento pensar en las posibles soluciones por entre los descansos que reportan ciertos lapsos entre un encuentro inevitable y otro: en cada una de las acometidas cotidianas y no hallo, realmente, más solución que la del enfrentamiento más atroz, he descubierto también que al modo de un vampiro, algunos quedan contaminados convirtiéndose a su vez a esos modos y maneras y otros sin embargo, sólo perecen por el camino. El tema no es baladí, los amigos departen preocupados sobre no sé que documental de Belén Esteban en Telecinco, yo sólo digo que el problema es nuestro vecino, que es mucho más cercano, que tiene visos de pandemia y que la solución es el infinitivo con que conjuga el adjetivo extinto. Así debe ser, pues no hay nada nuevo bajo el sol.

domingo, 5 de septiembre de 2010

En verdad no sé.


Hoy es un día en que me pierdo entre precisos, he de decir incluso sorprendentes –por inesperados-, garabatos, no sé cómo ha sido, simplemente ha sido es todo lo que digo. No sé si será lo liviano, veloz o decidido, del trazo, diría que cabezón y terco, también ensimismado. A ratos parece que es mi mano la que recorre lo que la vista transita, no sé, ya lo he dicho. Quizás son otras tantas huellas las que rastrea mi corazón perdido, lo sé, esto quizás sí lo sé, o lo imagino dándolo por cierto. No sé (lo siento). Nunca he creído que la verdad exista, sin embargo la mente vuela, el cuerpo vuela y el corazón, sí, otra vez el corazón, cree que halla y entonces vuelvo a no saber. No es confusión, no, probablemente es hastío ante tanta tribulación arrastrada por demasiados días, tantos, que parecen que sepan a la palabra sempiterno y que, no sé por qué, se me antoja que tiene el sabor oxidado de la propia sangre. Quizás sea que sencillamente no creemos, nunca creemos o, simplemente se trata sólo de que queremos creer una vez más, pues de eso se trata: Probar nuevamente que estamos equivocados y que la realidad, sí, la realidad sea acaso como la verdad y tampoco exista. Son quizás trazos que dibujan un anhelo incierto, como de mentirijilla, pues tanto apesadumbran pese a todo. No hay nada que pueda borrar esos gestos ya, y por eso me embargan sin embargo. Nada hay que se pueda hacer mientras tanto. Dejaré de escribir quedándome en silencio, así quedará la noche dibujada en uno de esos gestos, mientras yo, yo, sólo me arrastro por una página en blanco.

viernes, 25 de junio de 2010

SOLEDAD # 1


Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas   yo   Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas



viernes, 28 de mayo de 2010

A Dámaso Alonso


Brisa que apenas si toca. Duda perenne que se arrastra, que renquea en el día a día. Los pasos vagos en el pasillo del olvido. Días como tejas en un techo derruido, la casa cosida por la luz, entelada de polvo, pintada de abandono. El silencio apenas como todo vestigio. En el fuego, el hogar extinto hecho cadáver en el carbón, las huellas esculpidas e inhabitadas. Apenas sí somos o hemos sido. El exterior se muestra opaco. Es turbia  la enramada, la maraña de vida ajena que no palpita al unísono. Nada queda de las mañanas frías y límpidas de abril. Los campos sin deshielo vienen a escribir ahora en amarillo. No son sólo los abejarucos los que portan que vamos perdiendo. Dura tanto la pena, la insatisfacción, que ya no parece nuestra. Es la pura herrumbre la que nos sostiene. Nos guían los sin-cabezas y los cuatro-manos en este día a día retroalimentado y monotemático. Manan los versos viscosos y macilentos, moribundos, morimundos, demi-mudos, desnudos, descarnados. El campo; descampado.  La ciudad maldita que la soledad construye. El hombre vuelto barro y ceniza. El amor que nada preconiza, impotente en la frontera sin visado.  La luna que fagocita lo que bajo el sol se abrasa en su turno milenario y femenino. El hombre asombra al hombre.  Danzan crueles los corderos el baile frenético de los asesinos. La ciudad estabulada impide la huida. Ya somos cuarenta y seis millones de cadáveres arrinconados en el fondo de la caverna donde el amor no habita. Entonces, allí, sólo un rumor y un eco: “yo”, “YO”, “Yo”, yo…

martes, 11 de mayo de 2010

“VERIS LATE FACIES”


Todas las palabras que no se han dicho,
Todos los gestos con motivo
Los pensamientos no verbalizados
Ni las veces que no dijimos te quiero, te estimo.
El amor en el trino de un pájaro constatado en un cuerpo frío,
Inane, marcesible, mutante.
También el amor que ningún alambique decanta
y el frío que modela el vacío y el tiempo,
tan dulcemente cabe en el silencio el canto del mirlo.
La naturaleza como cotidiano
que el día a día apenas sí disuelve.
En el paladeo de las palabras tenuemente
el tiempo, ahora sí, como olas candentes apenas,
quizás la mirada que se sostiene tristemente
en el temblor evidente de una vela.
El silencio redivivo de repente,
la lluvia que des-sintoniza la tarde
en la húmeda espera.
Tantos verbos que no fingimos,
tantos gerundios como predicado vivo.
La ceguera que cabe en un latido enamorado,
el engaño que late por entre los suspiros
y en los huecos de una sábana que se araña,
mientras amanece la mañana y conocen otros besos
las mismas bocas tantas veces.
Llueve nuevamente, levemente,
fragor que suena a través de los cristales
que un año más, se asoman a la primavera,
recordándonos con ello que no hay quien nos salve.
Veris late facies.

viernes, 30 de abril de 2010

285


Hoy. En este día en que saluda la mañana tibiamente. No queda, por ahora, rastro de la lluvia ni vuelan a ras de suelo los pájaros por lo tanto. No ha cambiado, sin embargo, la cola del hambre ni la del paro. No hay, de repente, más dinero en el bolsillo necesitado. La imagen es la del amor saltando  por las cien mil ventanas de un rascacielos deshumanizado. No ha cobrado un nuevo sentido la palabra progreso. Siguen sonando igual las ambulancias empachadas de accidentes, raudas por entre los agujeros de ozono y asfalto. Hoy es el día en que seguimos las huellas erróneas  que nos llevan al ocaso o al comienzo de nuestros tiempos. Somos igual de frágiles que cualquier animal herido, igual de constantes en el daño que la enfermedad. Camino vamos de mutar la sábana en mortaja. No habrá buitres para nuestros rastros. Hoy. Aquí, ahora. En este día, en que no ha dejado de amarillear temblorosa  sin embargo la palabra crisis. Hoy sí, hoy. En el día que no hay tiempo para hablar de ningún presente que no sea retener lo que se nos escapa de las manos. En el mismo día en que no hay ni uno ni ciento volando, en el instante mismo en que la sombra que nos cobija es un hongo nuclear o su amenaza. En el número del calendario que pone que sigue sin haber pan. En el mismo calendario que tiene los meses futuros en blanco. En el blanco que han hecho sobre nuestra diana ganándonos. Hoy, en esta mañana tibia que augura que, igual que ayer, decir hoy, así, es esperar al fin que no hay mañana. En fin, hoy, aquí, yo pido cambio.

jueves, 22 de abril de 2010

Palabras palabra

Las palabras se precipitan sin precipicio ni prejuicio, pero sí precipitadamente. De las intenciones no hablará nadie, ni yo por supuesto, aquí tampoco. Hoy no es el día en que os exhortaré a alcanzar el nuevo Finisterre, en el que no os llamaré a voces ni a las calles en la exigencia que debemos hacer de nosotros mismos. No es hoy el día en que diré que hemos fracasado. No serán mis dedos los que tecleen nuevamente que están hartos de tanto y hasta de teclearlo. Cansado no es la palabra que me viene a la memoria para expresar lo que es un hecho cierto, pero que ya no me distrae o me embarga como lo hace la lluvia cuando lo hace y me embarga sin embargo ni rubor. A mí me trae otro ánimo a éste frente de líneas una y otra vez. Quizás sea hoy el olor que inesperadamente me ha salido al paso en la calle o, la luz, sí, la luz que de repente y desbordándose salpica las espaldas que, en el plano expuesto, acaso sean como velas tensadas por el viento que asoma justo hasta el límite de la tela, que es ya frontera de la libertad y en la perpendicular al suelo empedrado. Es el mismo suelo que piso rumiando frases o dejándome llevar simplemente por las ideas. Pero no sé si es eso. Tampoco usaré como excusa que yendo todo tan mal sea necesario hacer algo sí o sí, por la sencilla razón de que no haciendo nada nadie, no se puede esperar que las cosas cambien sino a peor, ya que lo que se abandona con el desdén del descuido, malamente podrá recuperar lo que fue con tanta atención en su momento. Quizás sea el aire tibiamente húmedo. No sé si ha sido el vuelo del abejaruco, que ha alcanzado velozmente los recuerdos de mi infancia como a una abeja desorientada, dejándome a mí, boquiabierto, siguiendo su vuelo hasta todo lo invisible que puede llegar a ser el infinito azul. Así he conseguido oler inesperadamente el calor de los caminos polvorientos, los robledales y pinares, los saltos de agua en la fuente de los helechales de tantos veranos piornalegos, salpicados precisamente de abejarucos. Quizás sea yo entonces, que me he cansado de estar cansado, de ver a tanta gente indiferente, de estar de agua hasta las rodillas, de ver una vía de agua sin que nadie ayude en el achique y que me hace decir esto que escribo en esta tarde. Hoy quería hablar del amor, del amor lejano e ignoto, del amor que no sabe a amor porque no tiene sabor. He de decir que no he sabido.