viernes, 14 de enero de 2011

“Sobre unas fotos”

Miro enamorado los retratos de más de una filósofa, de una proto-pintora y recuerdo que ha sido Sloterdijk el que ha venido a denominar espacio interfacial  la distancia que hay entre lo propio reconocible y la alteridad exótica: La tensión constatada en tantos órdenes entre identidad y alteridad.
Bacon decía que el rostro no sólo no está fijo, sino que el horquillado sobre el que se sustenta puede ser realmente flexible. Hoy sabemos que la psicología clásica, sus reconocimientos y exigencias, ya no fija el rostro en la pintura moderna como lo ha hecho con anterioridad, pues ésta ya ha desaparecido.  Ninguna imagen que participa de otras, aislada, podría darnos la idea del todo. Convengamos  entonces que una sola foto no lo abarca, pues se adhiere a lo real, plasmando incluso el tiempo detenido, irrepetible, pero no  desvelándolo. De ahí  que me sienta hoy más cerca de Bacon: Hoy sé que no podemos  completar el retrato de un hombre.
Si el rostro, la mirada, es el principio de la conciencia emotiva, ya que la identidad sólo puede constituirse a partir de la mirada del otro; (pues frente a ella develamos nuestra frágil desnudez, nos volvemos vulnerables y comprensibles, siendo traspasados). La relación de alteridad, cara a cara, es entonces una relación ética originaria, co-fundadora de la afectividad y expresada a través de la imagen, a través del rostro que nos mira y nos reclama, sin que pueda olvidarse, sin que pueda dejar de ser responsable de su miseria o encumbramiento.
    A pesar de lo dicho quedaría el debate de cómo se interiorizan y por qué esos retratos que, al modo de un estela picta, viaja de nuestros sentimientos a nuestros prejuicios. No importa mucho el modo en que están hechas las diferentes fotografías técnicamente, tampoco importaría cuántas pinceladas han de darse para reconstruir el cabello, si cada trazo nos parece potencialmente algo más que un simple gesto, ni si la sensación es de tristeza o atracción sea ascendente o descendente. No es la ficha técnica la que en el enfrentamiento con la obra ha sacado tanta información de mi consciente. Uno no puede ver si no a través de las gafas que porta, ni traducir esa información si no a través del cuerpo que se padece. Quizás ahora sólo sé que por ser yo limitado, el debate es  ciertamente inconmensurable. Quizás sólo sé que a través de cualquier retrato, por mucho que enamore, todo hombre es un proyecto descabellado.

martes, 4 de enero de 2011

“DE TRES EN TRES”

A TODA VELA,
HACIA EL HORIZONTE,
ANTE LA MAR,
ENTRE LA MAR,
HASTA LA PUESTA,
DONDE TODO CAE,
EN PERVERSO REGODEO.
NO HAY FUTURO.
AUNQUE NOSOTROS PODEMOS,
EL ÁNIMO INDOLENTE,
LA DESIDIA PENETRANTE,
TODO LO IMPRIME,
SIN SOLUCIÓN ALGUNA.
TAN ES ASÍ,
QUE BIEN PUEDE,
DECIRSE EN TRÍOS,
EN MUY POBRES
Y TRISTES TRÍOS ,
DE PALABRAS INCOMPETENTES.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Sobre la foto de una playa

Freddie Hubbard en plena batalla de trompetas y yo viendo fotografías de una playa a través de tus ojos negros, de la soledad inmensa de los cocoteros, de sal , de horas y libros salpicada. Pasa el tiempo a miles de kilómetros mientras afuera llueve y en mi cabeza aparece sobreescrita la palabra resaca. Nada saben las contrapáginas de tu desnudo en el fino marco del papel, tras todo, el traspiés de haber ido demasiado lejos y no por la orilla ni por el filo de una cuchilla de plata con la lengua que pronuncia la palabra delicia, no nos acompañan el Maestro ni Margarita en la misma tarde de todas las tardes, en los mismos días de tus días, son tus ojos  los que no me guían ni tus manos las que me acarician, aún contigo al lado soy el sol y tú, ya lo sabes, la luna. Nunca concidiremos así, corazón,  en el ánimo que las noches estrella ni en las bocas en las que el amor no palpita, ni aún a pesar de no haber leído a Leopoldo María ni  sus vericuetos, en el ánimo de recomendación como colofón a cuatro palabras que carecen del brillo de tus ojos mirándome o en el descuido de que me mires los labios a hurtadillas mientras yo intuyo cómo sabe tu cuerpo bajo la camisa; con la presencia de un café en medio, quizás también un libro que no nos sea frontera y en cuyo lomo ponga la palabra Filosofía.  No sé si acompaña más un  piano o un perro moteado y blanquinegro. Hoy no es el día en que sé escribir que escribo algo, hoy son las horas en que como toda partida reviso una a una, una vida que no me pertenece ni me es conocida,  en que intento recordar que hay algunas huellas que un día sí fueron mías, quizás así si consienta  ver el tiempo como un segmento fijo e  inalterable, irreductible, impasible al momento por el que la vida, vida, transita, quizás como la zanja sempiterna que intenta ser tapada por otra más pequeña. Tanto me da un biquini negro o una voz determinada con acento, pero no puedo con un cuerpo o un a sonrisa que me demuda en el modo en que lo hace, pues febril, insatisfecho, Paolo Conte por en medio, la vida pasa sin más sabor que un recuerdo que no es sino sólo sueño, sueño sin sueño, si dueño, en el que tú, luna, das pie, a esto que depauperadamente escribo y que versa sobre ti, filósofa y sobre aquello que mi corazón siente de repente como redivivo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

“Días como hoy”

 El tonto del bote es un prevaricador, un putero y un sinvergüenza. Se dice cazador con autosuficiencia y para demasiada gente no es sino un gorrón, que no sólo no paga sino que cree encima que así debe ser. Bien es cierto que, para mayor deshonra cumple, pero no es sino pura ignominia ese cumplimiento, porque cumplir supone una falta aún más grande que no hacerlo. Cumplir es sólo puro deshonor y deshonra, pero lleva tanto tiempo haciéndolo que para él es todo cotidiano. El tonto del bote es un mentiroso que no sólo miente a su mujer, sino que se dice racista, machista, nostálgico de un régimen que bien le hubiera reprimido a él. El tonto del bote no tiene ni idea de que demasiada gente sabe, si siquiera alcanza a ver el magnífico traje que se le puede hacer. El tonto del bote se cree con super poderes, se cree con un encanto arrebatador, no sé cómo la miseria y lo patético no son términos de los que pueda decir que es conocedor, siendo todo él un gran excremento pagado de sí mismo y rellenito de pavor, pues no es sino un cobarde de muy poco valor, por mucho dinero que gane, y por mucho más que sepa cómo conseguir a nuestra costa. El tonto del bote es mirado por los demás sencillamante por todo aquello que los demás pueden  conseguir de él. Él sin embargo, sin vergüenza, decencia, ni rubor, mira a los demás viendo lo que puede avariciosamente obtener a su vez. El tonto del bote no es ni siquiera inteligente ni mucho menos trabajador. Si alguna vez en su vida estuvo a la altura, sólo puede decir que lo olvidó. El tonto del bote merece un escarnio público ejemplificador, merece que se le hunda la carrera y que no vuelva a ver la luz del sol si no es entre rejas.  El tonto del bote tiene nombre y apellidos, por lo menos en el que pienso yo con tanto desprecio. Pero es que España está llena de personajes de tan sucio calado, que nosotros, lector, quizás debamos empezar apalearlos sin necesidad de utilizar ningún palo. Sólo se necesita que se les denuncie públicamente exhibiendo lo que hacen, cómo lo hacen, cómo actúan. Quizás sea en días como hoy que debamos empezar a filtrarlos con el cedazo de la honestidad y del honor. Quizás sea hoy el día en que debamos desenmascararlos con desprecio, en que debamos defenestrarlos sin más tardanza, pues somos nosotros o ellos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

“Helarte es morirte de frío”

       A lo largo de la historia, las preocupaciones sobre el arte han tomado diversos caminos. Si situamos la hipótesis de la función social del arte y nos referimos al arte contemporáneo, debemos mirar escrupulosamente sobre las coordenadas estructurales, entendiendo con ellas las económicas y sociales, en las que este arte se produce.
       Cualquier discusión sobre el arte contemporáneo, también llamado arte postmoderno, tiene que partir de una conceptualización ideológica sobre el capitalismo. (Entiendan que mi hipótesis tiene una conceptualización política).
       Si nos situamos entonces en lo que Follari denomina “el talante postmoderno”, entendiendo por ello, - junto con Jameson -, una lógica cultural emergente ante las coordenadas económicas de un capitalismo tardío. Lo postmoderno, así visto, va a comportar un conjunto de características que reúne la producción cultural contemporánea y que brota de los ciclos del capital que, como definiera Arrighi, corresponden a la tercera fase del capitalismo, cual es el capitalismo financiero.
       Para Arrighi el capital se independiza de los contextos concretos de su geografía productiva, trasladándose posteriormente a la bolsa donde las ganancias no están sujetas a la producción industrial, sino a la especulación. Por eso afirma que la meta de la producción no está en ningún mercado de consumidores, sino en la transformación misma de esa producción en dinero, es decir, en pura especulación.
       A esta lógica del capital, Jameson, quien considera a la producción y el consumo cultural, al igual que sucede con la globalización y las nuevas tecnologías, como ámbitos integrados al sistema generalizado de mercancías, le sucede  una lógica de la producción cultural, que está determinada por las siguientes características: nuevos tipos de consumo, caducidad planificada, cambios rápidos de moda y estilo, penetración de la publicidad y los medios en general en la vida cultural, desaparición del sentido de la historia (donde los medios de comunicación masivos juegan un papel importante relegando rápidamente al pasado las experiencias históricas del presente y fomentando la amnesia y la manipulación históricas), transformación de la realidad en imágenes, fragmentación del tiempo en series de presentes perpetuos, reforzamiento de la lógica del capitalismo consumista, combinación paradójica entre la descentralización global y la institucionalización de pequeños grupos, instrumentalización del saber, y desaparición de los límites entre la cultura de élites y la popular. ¿Cuál es entonces el papel del arte en estas nuevas coordenadas?
       Traigamos la voz de Dantó cuando afirmó que “El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte; no son más que las mecánicas acciones reflejas de un cadáver sometido a una fuerza galvánica”.
       Y vosotros, moribundos, ¿ quiénes sois, qué hacéis, qué decís, qué queréis?

viernes, 26 de noviembre de 2010

“ A hilo seguido”

         Ciudadanos, Hobbes entendía que, así como el impulso mecánico y el choque son los factores determinantes del movimiento de los objetos físicos, así en la vida social lo son la utilidad y el apetito de poder, creo que no le faltaba razón, máxime cuando la única organización humana que se me antoja que parece viable se sustenta en conceptos tales como adhocracia y orden espontáneo, en tanto aparición espontánea de orden del aparente caos a través de la autoorganización. También como teoría social que describe la aparición de diversos tipos de orden social a partir de una combinación libre de personas interesadas en su propio bienestar y que no están intencionalmente tratando de crear orden. Creo y conmigo también Murray Rothbard, que Chuang-tzu fue el primero en desarrollar la idea de orden espontáneo antes que Pierre-Joseph Proudhon y Friedrich Hayek. El taoísta Chuang-tzu dijo: "El buen orden resulta espontáneamente cuando se dejan las cosas a sí mismas". Proudhon dijo que la noción de anarquía en política es tan racional y positiva como cualquier otra. Esto significa que una vez que la industria se ha hecho cargo de las funciones políticas, entonces las transacciones comerciales por sí solas producen el orden social. La posición de Proudhon era que la libertad es la condición previa para que se desarrolle el orden espontáneo. De ahí su declaración, "La libertad no es la hija, sino la madre del orden." Otro libertario, Mijaíl Bakunin, señala que las cosas y los seres portan sus propias leyes dentro de sí, en su naturaleza intrínseca por medio de su comportamiento natural, el orden espontáneo, lo que hace innecesario un mando centralizado o planificación exterior a los seres implicados. Por ello declara "Cada cosa porta en sí misma su ley, es decir, el modo de su desarrollo, de su existencia, de su acción parcial". En La ayuda mutua, el biólogo Kropotkin afirmaba que es la cooperación social o la ayuda mutua por interés propio, entre los pertenecientes a una misma especie y grupos, uno de los factores de evolución y organización que demuestra la inutilidad y nocividad de instituciones que planifican exteriormente las sociedades humanas. Me queda la duda de si  será posible que sea posible una autoorganización debida a circunstancias apremiantes o perentorias, de colapso mundial, no sé si todo lo que nos separa, las particularidades culturales, no serán si no pura teoría llegando el tiempo en que deberán ser pospuestas. Lamentablemente también creo que el hombre libre no está libre de peso ni de recelos, que Sísifo es nuestro padre y que ciego, nos guía en su penoso  ascenso. Hala, buena semana.

domingo, 21 de noviembre de 2010

" Desbandada"

El día se asoma desde el borde mismo del límite soportable de la paciencia. La resistencia a la fractura  es cada vez menor, y ya paladeo la posibilidad de hartarme y romper mi propio pacto de silencio y contención, quizás todo se deba a la falta de sintonía, de sincronía o a que algunos sólo seamos aquello que define la palabra anacronismo. Aguantaré, me temo, una vez más, principalmente para no salpicarme de sangre.
Si amplío el foco veo que quizás no es suficiente con lo que va de relato de occidente, o quizás sea todo lo que nos distancia o abisma mientras tanto; que no llevemos, entretanto, las mochilas llenas con las mismas piedras. No tengo una respuesta breve ni contundente para esto que planteo.
 Solo creo saber que quien no ha escuchado el tema Miles de Miles Davis, no tiene ni idea de cómo suena un alma herida, ni cómo ronronea el rumor acompasado de su corazón, ni la melodía de su aliento. Que quien no ha sabido buscar y disfrutar los cuartetos de cuerda de Shostakovich, no podrá saber  cómo suena un bombardeo mientras se viaja en tren. Ni que quien no haya leido El Maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov jamás conocerá si Poncio Pilatos se lavó o no las manos o si hubo algo más con Nah Gozri, tampoco sabrá por qué diablos habla un gato negro de talla humana con tanto sarcasmo.
Puedo afirmar que difícilmente podré entenderme sin cortapisas con quién no se acongoje con el Dulcissime sin igual de Gúndula Janowitz en el Carmina Burana dirigido por  Eugen Jochum. Ni siquiera me interesa mas allá de la simple humanidad todo aquél que ni tan siquiera  se evada con la genialidad vertida por José Agustín Goytisolo en su poema La noche le es propicia. No voy a molestarme en citar a todos los que pasean por los pasillos expresionistas del Thyssen sin lágrimas en los ojos ni el rubor atesorado en los pómulos. Nada diré de los que no se han extasiado con Las tres gracias de Antonio Canova, tampoco diré por qué por lo tanto.
Hoy no es el día en que olerá a óxido la sangre. No será hoy el día en que exhiba que sé hacer daño. Hoy solo hablo de lo que agoniza, de un foso en medio que nos abisma. Ahí quedo lo que ya ha quedado. Id a su encuentro, quizás así entendáis por qué me siento cuando me siento y siento que me siento como me siento, quedáos ahí, yo ya me levanto, quizás la próxima vez estemos en el mismo bando.

viernes, 12 de noviembre de 2010

TELETIPOLÉMICO

La niebla que el campo coloniza. Las nubes que se organizan en batallones. La iglesia ya ida que vino de visita. El derroche de millones sin tino. El regalo de demasiados favores que no se han agradecido. Haber dado la mano y que te hayan escupido. Me duele la cabeza desde hace demasiados días. Veo la desidia en todos los rincones. No entiendo que haya un hombre más hombre que el resto de los hombres, ni aún vistiendo de blanco, menos aún siendo un casto sedicente.En el otro lado del charco:  El presidente ojijunto y  asesino, el mismo que casi se muere comiendo una galleta y viendo un partido, el mismo que pretendía leerle a unos niños un libro teniéndolo a la revés, no ha perdido la memoria, pretende solidificar la mentira, camuflarla en una apariencia de verdad a base de  repetirla. No quiere recordar que el balance de muertos sigue abierto, que ha arrasado dos países porque murieron cerca de tres mil personas en una ataque terrorista informe y apátrida, en el nombre de un Dios en el que él dice también confiar y en cuyo nombre él también habla. Nada sabe esa palabra, Dios, de las procelosas aguas en las que se la  baña. En la extraña España, el expresidente cano, rememora que pudo haber volado a la cúpula de Eta y afirma seguir dudando como cuando lo hizo al decir no. No sé qué se puede decir  a más de que se me antoja de que habla de James Bond, ese señor con licencia para matar que desconoce las palabras juicio, proceso, justicia, preso, presunción de inocencia,  in dubio pro reo  o coliflor. La España rota y quejumbrosa que comienza en la España matutina. La sociedad civil que no se organiza. El asociacionismo mudo y demudado; la tuerta suerte que nada preconiza. Somos parásitos a la deriva anhelando ser otro tipo de huésped. El amor que, cual perro flaco, se desinfla. Tu recuerdo que el desprecio ensaliva. El dolor de cabeza intermitente. Ver cómo se ahoga el presente, cómo fuga el futuro, cómo la palabra oscuro es también la palabra incierto, muerte. Deciros ahora adiós tipográficamente, y también pensad, leed, como todo anhelo. Sentir que el intento es huero si solo rema un remero. Afirmar que me siento solo, que solo viene a mi dolor de cabeza, aún estando aquí, la palabra destierro. ¿ Hierro o yerro?. Me voy. Ved mi espalda.

lunes, 25 de octubre de 2010

"SIN MÁS"



“Ha habido tiempos mejores” es una afirmación tan estúpida como aquella lúdica y azulejada de “hoy no se fía, mañana sí”, de las tascas. Por ineludible, no puedo sino recordar la sorpresa de un buen amigo cuando su recién estrenada ex, le dijo “quedamos como amigos” y él sólo pudo mandarla a la mierda entre lágrimas. (De repente ella decidió que quería ser mayor ¿mayor?, independiente ¿independiente? y mucho más generosa con cualquier otro, claro. Mi amigo no puede estar ni ser más feliz hoy, la otra, tras una “gloria” vana y breve quedó anclada en el tiempo. La vida es muy extraña ).
Otra frase demoledora es “la vida es así”, pero, ¿cómo que así es la vida? ¿cómo demonios puede afirmarse algo parecido? Es intolerable que lo que ES pueda venir determinado in illo tempore, es inconcebible por cuanto que el presente no puede conjugarse con lo que ya ha sido, no puedo aceptar que lo que es, no es sino consecuencia de lo que ha estado siendo, es decir, no hay nada superior a las consecuencias que generamos con cualquiera de nuestros actos y no, no estoy pensando en las alas de una mariposa que genera un tornado o maremoto en el otro extremo del orbe, no, no voy tan lejos, pero ¿acaso no podemos influir diariamente sonriendo, siendo amables, esforzándonos un poco más o mejor, diciéndole al otro: NO, no voy a tolerar que me mientas, que me engañes, no voy a permitir que te creas superior?
“No lo volveré a hacer” a veces suena a “no lo he podido evitar”. “Un segundo” y “Ahora voy”, son casi siempre todo lo contrario. “Te quiero” no siempre habla de amor sino de cariño, a veces ni eso. “Allí estaré” es en más de una ocasión el anuncio de una ausencia. No puedo decir ahora “ No te fallaré” sin acordarme de todos aquéllos que lo han hecho. “ No te guardo rencor” demasiadas veces significa “no me olvido”. Decir “si pudiera, deseo, me gustaría” es hablar como si lo hiciera la propia pereza, o como si lo hiciera un simple testigo. Decir decir, me ayuda a exponer que todos corrompemos lo que decimos al dotarlo de sentido...único. Todo lo dicho, no contiene tristemente todo lo pensado. A veces es lo pensado lo que no tiene en las palabras forma de pensamiento. El lenguaje como convención es el más claro límite y una de nuestras primeras fronteras. Decir, sin más, “adiós , hasta luego”, me lleva a finalizar, lector, torpemente, esto que escribo.

viernes, 8 de octubre de 2010

“Del sabor aún del sueño”



Asomarse a una ventana y gritar que nos estamos muriendo,
llorar que no nos sale el llanto pese a la muerte,
ver a Caruso confuso, desafinando su canto enfermo,
quizás en unos días demasiado turbios para el propio Golfo de Sorrento.
Estar en un semáforo indiferente y en la vida a pie firme,
no es la hora de la viandante sin autoestima, ni de los oportunistas.
Pedir justicia es hoy poner la mano.
Somos los peatones que no tenemos nada.
Roto ya el reloj de arena,
a nuestros pies un desierto maculado de cadáveres,
en lontananza no hay fe, sólo se lee la palabra Finisterrae
en este mundo que cae en perverso regodeo.
Sigue nuestro vuelo cadente el patrón desde el balcón,
satisfecho.
No hay esperanza amor, has de saberlo,
habrás de coger ahora mismo lo que tengas por bueno.
Desconocida que me buscas, ven hoy a tenderme la mano y el beso,
hoy es el día en que te pediré ayuda conciudadano,
No permitiré sin embargo que avances pese a quien pese,
enemigo, no seguirás tu paso de odio ni desidia,
no avanzarás pisando la palabra humano.
Venid a mi, mostraos, sólo soy este texto de deriva y diatriba,
la escasa poca luz confusa que se cuela por entre el sueño.
Soy pequeño, vuelo, giro giróvago, sempiterno diminuto
tan pequeño, que sólo necesito deciros que todos estáis muertos

viernes, 24 de septiembre de 2010

NIHIL NOVUM SUB SOLE


Así es, no hay nada nuevo bajo el sol, de repente uno se encuentra con la miseria de bruces y en los lugares más insospechados, no es necesario que se levanten piedras inprudentemente. Es el momento para valorar, cómo nos ven los demás, cómo somos observados desde fuera. Sucede así que los que acumulamos un sin fin de complejos, los que creemos que siempre podemos hacerlo mejor, los que nunca estamos satisfechos, los que damos por hecho que nunca es suficiente o los que sencillamente vemos con normalidad que uno es lo que es y que, aún con con esas limitaciones sólo podemos sentirnos diferentes, si queréis y ahí dormitan los complejos, inferiores. Por lo menos inferiores a los que desoyen todo lo anterior y se pasean a cuerpo amparados en una firme voluntad subrepticia, que ni siquiera necesita apariencia de bondad, ni de talante. Sin embargo, ¿ cómo decirlo?, hay innnumerables manifestaciones exteriores en según qué personas...que no dejan de invadirnos en una alarde absolutamente huero de contenido más allá de la pura maldad, la ambición o la estulticia, pero rico y pomposo en las formas, toda distracción es poca. Tal despliegue de medios autopropagandísticos no quiere sino decir, sino describir todo lo que se teme o carece por ese artista de la publicidad, decid también “esa” si os place o si se ajusta, pues no es una cuestión simplista ni de género. El caso es que esa personalidad huera, fragante de intriga, florecida de autocomplacencia y envidia o complejo no puede recabar más ánimo ni más furturo que la susbsitencia dependiente, sucede por desgracia que es un género tan extendido que podemos decir que abunda, pese a que es invasivo y por definición autodestructivo, pese a que es impermeable a la vida que compartimos socialmente además. Intento pensar en las posibles soluciones por entre los descansos que reportan ciertos lapsos entre un encuentro inevitable y otro: en cada una de las acometidas cotidianas y no hallo, realmente, más solución que la del enfrentamiento más atroz, he descubierto también que al modo de un vampiro, algunos quedan contaminados convirtiéndose a su vez a esos modos y maneras y otros sin embargo, sólo perecen por el camino. El tema no es baladí, los amigos departen preocupados sobre no sé que documental de Belén Esteban en Telecinco, yo sólo digo que el problema es nuestro vecino, que es mucho más cercano, que tiene visos de pandemia y que la solución es el infinitivo con que conjuga el adjetivo extinto. Así debe ser, pues no hay nada nuevo bajo el sol.

domingo, 5 de septiembre de 2010

En verdad no sé.


Hoy es un día en que me pierdo entre precisos, he de decir incluso sorprendentes –por inesperados-, garabatos, no sé cómo ha sido, simplemente ha sido es todo lo que digo. No sé si será lo liviano, veloz o decidido, del trazo, diría que cabezón y terco, también ensimismado. A ratos parece que es mi mano la que recorre lo que la vista transita, no sé, ya lo he dicho. Quizás son otras tantas huellas las que rastrea mi corazón perdido, lo sé, esto quizás sí lo sé, o lo imagino dándolo por cierto. No sé (lo siento). Nunca he creído que la verdad exista, sin embargo la mente vuela, el cuerpo vuela y el corazón, sí, otra vez el corazón, cree que halla y entonces vuelvo a no saber. No es confusión, no, probablemente es hastío ante tanta tribulación arrastrada por demasiados días, tantos, que parecen que sepan a la palabra sempiterno y que, no sé por qué, se me antoja que tiene el sabor oxidado de la propia sangre. Quizás sea que sencillamente no creemos, nunca creemos o, simplemente se trata sólo de que queremos creer una vez más, pues de eso se trata: Probar nuevamente que estamos equivocados y que la realidad, sí, la realidad sea acaso como la verdad y tampoco exista. Son quizás trazos que dibujan un anhelo incierto, como de mentirijilla, pues tanto apesadumbran pese a todo. No hay nada que pueda borrar esos gestos ya, y por eso me embargan sin embargo. Nada hay que se pueda hacer mientras tanto. Dejaré de escribir quedándome en silencio, así quedará la noche dibujada en uno de esos gestos, mientras yo, yo, sólo me arrastro por una página en blanco.

viernes, 25 de junio de 2010

SOLEDAD # 1


Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas 
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas   yo   Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas
Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas Él Ella Tú Vosotros Ellos Ellas



viernes, 28 de mayo de 2010

A Dámaso Alonso


Brisa que apenas si toca. Duda perenne que se arrastra, que renquea en el día a día. Los pasos vagos en el pasillo del olvido. Días como tejas en un techo derruido, la casa cosida por la luz, entelada de polvo, pintada de abandono. El silencio apenas como todo vestigio. En el fuego, el hogar extinto hecho cadáver en el carbón, las huellas esculpidas e inhabitadas. Apenas sí somos o hemos sido. El exterior se muestra opaco. Es turbia  la enramada, la maraña de vida ajena que no palpita al unísono. Nada queda de las mañanas frías y límpidas de abril. Los campos sin deshielo vienen a escribir ahora en amarillo. No son sólo los abejarucos los que portan que vamos perdiendo. Dura tanto la pena, la insatisfacción, que ya no parece nuestra. Es la pura herrumbre la que nos sostiene. Nos guían los sin-cabezas y los cuatro-manos en este día a día retroalimentado y monotemático. Manan los versos viscosos y macilentos, moribundos, morimundos, demi-mudos, desnudos, descarnados. El campo; descampado.  La ciudad maldita que la soledad construye. El hombre vuelto barro y ceniza. El amor que nada preconiza, impotente en la frontera sin visado.  La luna que fagocita lo que bajo el sol se abrasa en su turno milenario y femenino. El hombre asombra al hombre.  Danzan crueles los corderos el baile frenético de los asesinos. La ciudad estabulada impide la huida. Ya somos cuarenta y seis millones de cadáveres arrinconados en el fondo de la caverna donde el amor no habita. Entonces, allí, sólo un rumor y un eco: “yo”, “YO”, “Yo”, yo…

martes, 11 de mayo de 2010

“VERIS LATE FACIES”


Todas las palabras que no se han dicho,
Todos los gestos con motivo
Los pensamientos no verbalizados
Ni las veces que no dijimos te quiero, te estimo.
El amor en el trino de un pájaro constatado en un cuerpo frío,
Inane, marcesible, mutante.
También el amor que ningún alambique decanta
y el frío que modela el vacío y el tiempo,
tan dulcemente cabe en el silencio el canto del mirlo.
La naturaleza como cotidiano
que el día a día apenas sí disuelve.
En el paladeo de las palabras tenuemente
el tiempo, ahora sí, como olas candentes apenas,
quizás la mirada que se sostiene tristemente
en el temblor evidente de una vela.
El silencio redivivo de repente,
la lluvia que des-sintoniza la tarde
en la húmeda espera.
Tantos verbos que no fingimos,
tantos gerundios como predicado vivo.
La ceguera que cabe en un latido enamorado,
el engaño que late por entre los suspiros
y en los huecos de una sábana que se araña,
mientras amanece la mañana y conocen otros besos
las mismas bocas tantas veces.
Llueve nuevamente, levemente,
fragor que suena a través de los cristales
que un año más, se asoman a la primavera,
recordándonos con ello que no hay quien nos salve.
Veris late facies.

viernes, 30 de abril de 2010

285


Hoy. En este día en que saluda la mañana tibiamente. No queda, por ahora, rastro de la lluvia ni vuelan a ras de suelo los pájaros por lo tanto. No ha cambiado, sin embargo, la cola del hambre ni la del paro. No hay, de repente, más dinero en el bolsillo necesitado. La imagen es la del amor saltando  por las cien mil ventanas de un rascacielos deshumanizado. No ha cobrado un nuevo sentido la palabra progreso. Siguen sonando igual las ambulancias empachadas de accidentes, raudas por entre los agujeros de ozono y asfalto. Hoy es el día en que seguimos las huellas erróneas  que nos llevan al ocaso o al comienzo de nuestros tiempos. Somos igual de frágiles que cualquier animal herido, igual de constantes en el daño que la enfermedad. Camino vamos de mutar la sábana en mortaja. No habrá buitres para nuestros rastros. Hoy. Aquí, ahora. En este día, en que no ha dejado de amarillear temblorosa  sin embargo la palabra crisis. Hoy sí, hoy. En el día que no hay tiempo para hablar de ningún presente que no sea retener lo que se nos escapa de las manos. En el mismo día en que no hay ni uno ni ciento volando, en el instante mismo en que la sombra que nos cobija es un hongo nuclear o su amenaza. En el número del calendario que pone que sigue sin haber pan. En el mismo calendario que tiene los meses futuros en blanco. En el blanco que han hecho sobre nuestra diana ganándonos. Hoy, en esta mañana tibia que augura que, igual que ayer, decir hoy, así, es esperar al fin que no hay mañana. En fin, hoy, aquí, yo pido cambio.

jueves, 22 de abril de 2010

Palabras palabra

Las palabras se precipitan sin precipicio ni prejuicio, pero sí precipitadamente. De las intenciones no hablará nadie, ni yo por supuesto, aquí tampoco. Hoy no es el día en que os exhortaré a alcanzar el nuevo Finisterre, en el que no os llamaré a voces ni a las calles en la exigencia que debemos hacer de nosotros mismos. No es hoy el día en que diré que hemos fracasado. No serán mis dedos los que tecleen nuevamente que están hartos de tanto y hasta de teclearlo. Cansado no es la palabra que me viene a la memoria para expresar lo que es un hecho cierto, pero que ya no me distrae o me embarga como lo hace la lluvia cuando lo hace y me embarga sin embargo ni rubor. A mí me trae otro ánimo a éste frente de líneas una y otra vez. Quizás sea hoy el olor que inesperadamente me ha salido al paso en la calle o, la luz, sí, la luz que de repente y desbordándose salpica las espaldas que, en el plano expuesto, acaso sean como velas tensadas por el viento que asoma justo hasta el límite de la tela, que es ya frontera de la libertad y en la perpendicular al suelo empedrado. Es el mismo suelo que piso rumiando frases o dejándome llevar simplemente por las ideas. Pero no sé si es eso. Tampoco usaré como excusa que yendo todo tan mal sea necesario hacer algo sí o sí, por la sencilla razón de que no haciendo nada nadie, no se puede esperar que las cosas cambien sino a peor, ya que lo que se abandona con el desdén del descuido, malamente podrá recuperar lo que fue con tanta atención en su momento. Quizás sea el aire tibiamente húmedo. No sé si ha sido el vuelo del abejaruco, que ha alcanzado velozmente los recuerdos de mi infancia como a una abeja desorientada, dejándome a mí, boquiabierto, siguiendo su vuelo hasta todo lo invisible que puede llegar a ser el infinito azul. Así he conseguido oler inesperadamente el calor de los caminos polvorientos, los robledales y pinares, los saltos de agua en la fuente de los helechales de tantos veranos piornalegos, salpicados precisamente de abejarucos. Quizás sea yo entonces, que me he cansado de estar cansado, de ver a tanta gente indiferente, de estar de agua hasta las rodillas, de ver una vía de agua sin que nadie ayude en el achique y que me hace decir esto que escribo en esta tarde. Hoy quería hablar del amor, del amor lejano e ignoto, del amor que no sabe a amor porque no tiene sabor. He de decir que no he sabido.

jueves, 8 de abril de 2010

RABIA INOPINADA


Escribir a veces para no abrirle la cabeza a más de uno a mamporros o, para no abrirte las venas, simplemente. Otras,  para INSULTAR a todos los hijos de la gran  puta.
Aunque no siempre es así, también me acuerdo de los impresentables correveidiles, fríos como epitafios, traicioneros esmerados y amorales buscadineros. Me suelo recrear divertido con esos imbéciles que pretenden tanto y alcanzan tan poco, que dan la espalda o se bajan los pantalones con la misma facilidad, pequeños lameculos de otros siervos, bastardos con denuedo, perros de pocos cerdos, cerdos serviles incívicos. Hoy no me divierto. Hoy tanto dan los días grises, el asfalto roto, los coches viejos, el smog, y la pura incultura. Tanto da el sol, su odio plagado de encimas y sudor. Tanto da su hedor macilento, marcesible y enfangado. Tanto importa la crisis, su recuerdo infecto, su falta de colaboración. Tanto da que nos hundamos, que se vaya al garete media evolución. Hoy, en el momento en que intentan huir silbando. Hoy, hoy mismo, en el justo día en que yo digo BASTA.
 Debo acordarme aquí, entrados en el odio, de los codiciosos, de los que ambicionan…¿nadie sabe qué?, un protagonismo absurdo, grasiento, patético, dirigir las conductas, hacer sufrir con sus beneficios, encontrar deleite al humillar, querer vejar constantemente y a costa de la multitud que resiste pese a todo, pese a tantos… ¿Y aquellos otros?, los de allí, los de siempre, los que se ríen de toda ética, del propio hombre, creyendo no serlo, los que nunca se cansan, los que no duermen, los que no respiran conteniendo el aire para pasar inadvertidos, agazapados en la sombra tenebrosa de la falsa apariencia, los que nos miran con desprecio supino desde la altura, los que impiden que esto cambie, los que no permiten que serremos las cadenas que nos atan a sus arquetipos, a las estructuras que han inventado para enjaularnos, mientras nos hacen creer que somos libres. Desapareced de una vez, volved cuchicheando a las madrigueras, ratas. Estoy harto y es hoy cuando os aviso: Idos todos a tomar por culo. IDOS hoy, que aún estáis a tiempo.

martes, 30 de marzo de 2010

A Platón y su caverna, nuestra caverna.


Apenas si vislumbro un diminuto resquicio luminoso allá en lo alto. Apoyo mi mano en un asidero, lo recorro descubriendo que es un barandal, un pasamanos. Descubro también que está frío, pegajoso a tramos, roto y afilado. Decido buscar la pared contigua; extraño plano irregular en esto que parece una escalera. Asciendo y tengo la sensación sin embargo de que a cada paso que intento y alcanzo, desciendo un peldaño. Cuanto más me dirijo a la grieta luminosa –diminuta allá al fondo- peor la distingo. Cuando apenas sí intuyo que algo alcanzo, allí parpadea en la distancia nuevamente. Miro hacia arriba y nada veo,  parece que el vacío ascendiera a mi paso. Sucumbiendo a la inmensidad, mi avance se me antoja un retroceso. Decido no decidir nada más, ir simplemente. La luz entonces se muestra más clara y profunda ante mí, ante mi despropósito. Ya no pretendo la meta y ésta se me muestra sin embargo. Alzo la mano para alcanzarla y ya vuelve a parpadear en la distancia. Decidiendo no pretenderla de nuevo, encuentro que otra vez se me acerca; le doy la espalda y ésta ahora me enfrenta, vuelvo a girarme y allí está de nuevo, deslumbrándome, iluminando mi cara, mis manos, incluso mis pies parecen ahora más sucios y heridos, ahora duelen más al verlos tenuemente. Ahora – libre mínimamente de deseo- me veo herido, sucio, malhallado. No me imagino ya pretendiente, deseoso de fines ni de metas y errores. Sólo yo soy yo ante yo mismo, y no sé si es suficiente o acaso no. Es así lamentablemente desde el momento en que  sólo soy aquello que de mí veo: carne maltratada, rozada por la ceguera. Es así a cada paso incierto y en cada segundo que asumo que esto es estar vivo, que no hay tiempo para leer todas las palabras, ni para recorrer triste y humanamente todos los caminos.

viernes, 12 de marzo de 2010

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De repente es otra la luz de los días




De repente es otra la luz de los días,
de repente son otras las horas
hoy rampantes de repente.
Desde siempre , sin embargo,
Russell y su tetera
entre Marte y la tierra.
Nada hay nuevo bajo el sol,
no nos acreditan por tanto las horas
perdidas, los rastros en una huida,
ni las huellas que no nos salen al paso.
El amor contemporiza mal en estos tiempos
de sal en la boca del sediento,
de violencia en el rostro y en el gesto,
de nombre escrito temblando sobre una duna,
simple arena de una arena simple que todo lo abruma.
No hay nada nuevo tampoco bajo la luna.
El tiempo como una vía de agua en un barco a la deriva,
como el dolor de las rocas hirviendo,
de los cuerpos de ceniza que la vida inútilmente preconiza.
¿dónde demonios está la salida?
¿qué hacer , de repente, mientras tanto?
ser hombre y saberlo en las heridas sin embargo,
en el latido de un recuerdo que no tilila,
ser hombre en el embargo, en el reflejo pálido y desvaído
que nos devuelve tiritando la palabra cadáver.

viernes, 19 de febrero de 2010

formspring.me

¿tiene un poema favorito?

no, tampoco un poeta, va con los días y los estados de ánimo, cosa distinta sería hablar de los que me parece que tienen el mayor poder con la palabra, la mejor calidad, o la más depurada calidez....

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¿a qué te dedicas?

... "actualmente" respondo preguntas en formspring...el zen dice que un bailarín no es un bailarín cuando no baila...jajajajajajajaja

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jueves, 18 de febrero de 2010

Crisis es una palabra que sabe a estigma.








Crisis es una palabra que sabe a estigma,
a cero por ciento de nada.
Ola que aparece congelada
perdiendo su sabor a ola, a alga, a motora.
¿qué sabemos hoy, ahora, olas de cuántas pateras?
¿cuántas son ahora las manos que asoman en la superficie,
 en la cuenta atrás mortal y analfabeta?
Cola de gente parada por culpa de tanta gente.
Nada saben los bancos de los asientos
ahora que nos piden los paraguas porque está lloviendo,
que nos quitan el pan porque estamos hambrientos
¿tendrán valor para quitarnos las armas, la palabra?
Somos una guitarra sin cuerdas,
seis son los ahorcados.
¿cuál es la música que no suena,
la que no bailaremos embriagados.
¿a quién colgaremos temblando de un palo,
quién será  in corpore puro escarnio?
Crisis gasta el mismo esfuerzo que ruina,
 no huele a comida la cocina ni está lleno de restos el hule.
Quevedo afeitaría una barba así:  desmigada,
Iría tranquilo y consciente a la Torre de San Juan Abad,
Pues sólo nos queda matar, así sea con palabras.













lunes, 8 de febrero de 2010

QUIZÁS EL AMOR


Quizás el amor,
Quizás las horas ebrias,
Quizás todo lo que no ha sido,
El sexo, el cambio de sentido,
Todo aquello que representan
 las horas en que la televisión
 es una droga y una hora cierta,
tanto tiempo derramado sin motivo,
quizás todo lo que no tiene sentido
para qué o para cuándo,
 No sabes cuánto saben los muertos,
los muertos que no escribirán versos de amor,
tanto dan Haití o Colombia,
tu piel no sabe a amor,
nada saben tus músculos del progreso,
quizás Heidegger, o Kant,
es Platón el que habla de la caverna,
lee un poco lector,
críptico es una palabra que está en el diccionario
y tú sin embargo embargas los  besos,
inútil, mamarracho,
nada sabes del amor, sin embargo.
Borracho,
Cuerpo que nada sabes del cuerpo,
Amor que no fulguras sin embargo,
Verso que no sabe que es un verso, ve,
sin embargo ,no te quiero, no  es amor lo que recuerdo.




SOBRE LA ESTÉTICA ?




Estando interesado como estoy en el estudio desde la Estética, (independientemente de que siendo doctorando en esta disciplina,  esté intentando doctorarme) de temáticas que van desde el Arte Marginal en toda su extensión y  tocando lo urbano (fuera de mercado), a la estética relacional y al mercado del arte puro y duro, temas estos que encuentran como denominador común la pregunta de ¿cómo se relaciona el arte contemporáneo con la sociedad, con la historia, con la cultura? De ahí que me atraigan profundamente los stencils y graffittis, como movimiento reflexivo (véase al Líder Supremo: Banksy), visible y anónimo, que me intrigue profundamente la pregunta ¿Qué mueve a Henry Darger a trabajar, por el contrario, invisible e “irreflexivamente”?, ¿cómo se relaciona  ahora la “forma” con el espectador  tras tanto happening, performance, obra virtual indefinida, toda la pura conceptualidad?, por último y para acabar el hilo, ¿cuál es la lógica del mercado del arte? ¿qué es una obra de marca- un autor marca?, ¿por qué, en contra de todo lo anterior, cuando no hemos dejado de girar alrededor del “acto creativo” son diferentes todos y cada uno de ellos; desde toda la obra de una vida que bien puede ser o haber sido quemada anónimamente (véanse el mismo Darger y el mismísimo Kafka, que testaron que se hiciera), a un tiburón en descomposición (Véase  al ahora millonarísimo Damien Hirst), que ha sido cambiado por “otro de similares características” (¿coseidad de la cosa Hegeliana?) y que vale 12 millones de dólares?
¿Tiene, por tanto, futuro el arte? En el presente abunda desgraciadamente que se escamotee al arte su papel armonizador del porvenir, apareciendo vacío de ideales sociales, aunque conociendo los planes de estudio de las diferentes disciplinas artísticas, se entiende, -lamentablemente-, la incapacidad generalizada del artista para generar desde su disciplina debates económicos o de justicia social.
Ésa es, hoy, la reflexión. Despáchense a gusto.





viernes, 15 de enero de 2010

TIRITAR DADÁ


Hoy mientras tanto el frío,
quizás las horas perdidas con tu visión fantasma,
golpearse con todas las paredes de un enorme pasillo,
hundir los pies de barro en agua e ir deambulando entretanto gritando:
NO EXISTO, NO EXISTO, NO EXISTO
Como todo pensamiento el frío.
No es una manta el futuro, nada es, nada habrá de ser:
Vela que se apaga justo cuando ilumina.
 Tras tanto, gritar palabras de barro, lo pies torcidos y conteniendo el hipo,
deambular la galería como un fantasma golpeado y perdido.
Llorar con el dulccisime de Gúndula Janowitz,
volar loco por las cornisas con Goyeneche. Sin más.
No saber grabar en una pared dónde ha estado quién.
Haber respetado todas las cortezas de los árboles descorazonados.
El compás roto durante el  paseo por un filo de cuchilla de plata.
Colgando de una cuerda floja amanece tendida toda la ropa negra.
Nada queda del pasado en el presente a más de la sombra azul.
El frío que asoma nuevamente. Es blanco el hálito militar.
Las manos no recaban nada cálido, el silencio se exhibe hasta el puñetazo.
Los sesos solos desparramados por sólo veinte líneas, sólo veinte.